Debates
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Historiografía y Globalización |
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La globalización: un viejo cuento contemporáneo
La globalización pertenece a esa lista de términos que forman parte
de nuestro vocabulario cotidiano y que, como ya mencionábamos en
otro lado, tácitamente damos por entendido. Tal fenómeno, está
ligado esencialmente desde los años noventa del siglo XX, a otros
tres factores: la llegada de los tecnócratas al poder, el
establecimiento del orden neoliberal y la caída del socialismo real,
y con esto, el supuesto advenimiento de un único futuro para la
humanidad. La cantidad de literatura y de debates que se han
producido alrededor de este fenómeno es incalculable, ya sea en su
favor o en su contra. Lo cierto es que, hasta hoy, nadie ha podido
demostrar fehacientemente (comenzando por sus propios apologistas),
el origen o la fuente de este mito fundacional de la supuesta
globalización. Ni los mismos promotores del término están seguros de
su uso: “Asombrosamente, tratándose de un término de uso tan
extendido como la globalización, al parecer no existe una definición
exacta y ampliamente aceptada. De hecho, la variedad de significados
que se le atribuye parece ir en aumento, en lugar de disminuir con
el paso del tiempo, adquiriendo connotaciones culturales, políticas
y de otros tipos además de la económica. Sin embargo, el significado
más común o medular de globalización económica, se relaciona con el
hecho de que en los últimos años una parte de la actividad económica
del mundo que aumenta en forma vertiginosa parece estar teniendo
lugar entre personas que viven en países diferentes (en lugar de en
el mismo país)”.
http://www.bancomundial.org/temas/globalizacion/cuestiones1.htm)
Lo que hoy se trata de enmascarar o presentar bajo esta expresión,
por demás pretendidamente novedosa e inédita en nuestras vidas, no
es más que aquél proceso iniciado hace ya más de 500 años, con la
expansión de la modernidad capitalista, su mercado y con ello, la
mundialización de la cultura, lo que Marx llamó el verdadero
nacimiento de la historia universal (aunque a algunos no les guste
tal autoría intelectual). A partir de este momento, y a través de la
ampliación del mercado mundial y de las redes humanas, se hizo
presente a escala planetaria ya por fuerza o por voluntad, y con
todas sus preeminencias, pero también con todas sus injusticias y
desigualdades el moderno sistema-mundo de la economía capitalista.
Vemos entonces que, no es para nada, un fenómeno novedoso y mucho
menos inédito en nuestras vidas como se nos trata de imponer.
Pero si entonces no negamos esta condición, de globalización, o sea
su existencia como un proceso de extensión, de generalización, o
hasta de homogeneización de una única y exclusiva manera de entender
y construir la cultura mundial contemporánea, entonces, debemos
juzgarla más bien por sus efectos, que por sus causas o sus móviles.
Ante todo, nos queda claro que lo que importa no es el individuo, el
sujeto individual, el consumidor, aunque ese interés se disfrace
bajo su supuesta completa satisfacción en bienes y servicios (“al
cliente lo que pida”). En realidad como ha escrito Adorno, lo
único que incumbe es la ganancia final, sin importar las vías de
obtención, que generalmente son por la vía del engaño, del timo: “el
que no miente, no vende”, reza un proverbio eslavo.
Y más allá de esa estandarización supuestamente benéfica a manera
de los sellos de calidad y códigos de barras que trae la
globalización, porque también es innegable que ha habido un proceso
de acercamiento, conocimiento y comunicación entre los habitantes de
este planeta, lo que vemos en los hechos, es la difusión, la
propagación, la mundialización de la violencia, de la inseguridad,
del terrorismo, de la amenaza del hambre, de la pobreza, de la
miseria, de la ignorancia y de la estupidez humanas (disculpen la
expresión amables lectores). Lo verdaderamente serio de esto, es que
a los ciudadanos del mundo contemporáneo, se pretenda
presentárnosla, junto con su sistema de vida, como el único viable,
sin dar cabida a ninguna otra opción; que no podamos plantearnos la
posibilidad de otro futuro, de otro orden social, que no sea el
impuesto por esta ideología de la tal globalización.
Norberto Zúñiga Mendoza
SEP-Sub. Académica
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