EL FRACASO DE LA RECUPERACION HISTORICA BASADO EN LA
"HISTORIA ORAL".
Pasado su (momento de oro" -los años inmediatamente posteriores a la
muerte del "caudillo"-, los trabajos de recogida de testimonios y
publicaciones de los mismos, fueron decayendo progresivamente. La mayor parte
de los trabajos se debieron a iniciativas de investigadores, no como una labor
programada, coordinada y sostenida por las instituciones públicas. Fue un período
breve -que se prolongó hasta finales de los años 80- en donde las ansias de
liberar tantos años de opresivo silencio, sirvieron para que aflorase, apenas
se pulsara la participación de los protagonistas, todo un atropellado y dramático
relato de las vivencias personales como víctimas de la represión de
posguerra, brotase inconteniblemente.
Todos sabemos el significado de "anestesia" histórica y de
"amnesia" moral, que la "Transición" a la Democracia, Un
"Pacto para Silencio", un "Pacto para la Impunidad". La
consecuencia para la historiografía ha sido nefasta, ya que -pasada la
euforia de los primeros años- el "cambio" prometido desde las
esferas gubernamentales (UCD y PSOE) supuso un paulatino desinterés por los
temas reivindicativos de carácter de rehabilitación histórica,
"despachando" con mezquinas pensiones o indemnizaciones, tantos años
de sufrimiento y tantas vidas irreversiblemente destrozadas. Se fue creando así
una conciencia de "perdedores" entre los que se habían ganado la
ansiada Democracia. Al final, los "fusilados de Franco", han sido
los grandes olvidados de la democracia. La Universidad Española, no ha
promovido la investigación del tremendo programa de exterminio del adversario
ideológico,los republicanos vencidos, entre 1939 y 1950 (a lo que habrá de añadirse,
las violencias realizadas por el "Ejército de Ocupación"
-franquista- en las zonas ocupadas).
Así las cosas, esa masa de veteranos, testigos vivientes
irrepetibles y valiosos, han ido desapareciendo sin que, como parte de una
operación de ámbito estatal, reglada y coordinada por una autoridad
disciplinar, nadie se acercarse para recoger sus historias personales. Los
familiares de las víctimas, vivieron su tragedia como un cataclismo familiar,
íntimo. Llevado en la posguerra, cási en secreto. Un "hijo de rojo
fusilado" era una lacra social de por vida en la emergente sociedad
franquista. Ni en la clandestinidad, ni ya entrada la Democracia, las
Organizaciones Políticas y Sindicales (en adelante: OPS) se interesaron,
aproximándose a las viudas y a los huérfanos, de aquellos que cayeron por
militar en esas mismas OPS. Cada familia, se sintió siempre abandonada y, en
cierto modo, atribuyendo como causa última de la tragedia, la militancia de
la víctima.
Desde 1975, está pendiente una rehabilitación moral de TODAS
LAS VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO. Al no haber habido jamás, en aquellos inícuos
Consejos de Guerra, la más mínima garantía procesal, ni el más leve asomo
de voluntad de Justicia, fue (y es) imposible discernir entre los inocentes y
los culpables de los delitos que se les imputaban. Así, la presunción de
inocencia alcanza a TODOS. Las características de aquella represión, induce
a concluir con una aseveración que no es fruto, si no de estudio sistemático
(por primera vez desde 1939) de 3.200 Sumarios en la Región de Murcia: los
excesos cometidos en la retaguardia republicana durante la Guerra, se pagó en
su integridad. Prácticamente, ningún delito quedó impune. Los implicados en
los hechos de mayor gravedad, o bien murieron en el transcurso de la guerra, o
acabaron exiliándose -la mayoría, definitivamente-. El resto, es decir, mas
de 170.000 españoles (según datos extrapolados del libro coordinado por S.
Juliá "Víctimas de la guerra civil"), fue un aniquilamiento "alecionador",
que nada tuvo que ver con criterios de responsabilidad criminal, si no de
aniquilación política para la instauración del nuevo régimen.
Ha faltado en todos estos años, el "aura" de "héroes
de la Democracia", que tan merecidamente se ganaron aquellas personas con
su sacrificio. Las familias de los fusilados, los presos y demás
represaliados, no han percibido, ni desde las OPS, ni desde las Instituciones
Públicas, un reconocimiento formal.
Los guerrilleros antifranquistas, continúan siendo,
oficialmente, "bandidos" y no se les acaba de reconocer su
condiciones de combatientes. Los "esclavos" de los mal llamados
"Batallones de Trabajadores Penados", al cabo de su vida, están
viendo reconocido su penosa pasaje, tan solo por algunas Comunidades Autónomas.
Al terminar la Guerra, fueron acuñadas 900.000 medallas de
bronce, que fueron entregadas a cada uno de los soldados del ejército
"nacional". A los sesenta y dos años de acabado el conflicto, los
escasos supervivientes del ejército constitucional de la II República, se
mueren con la tristeza, de que la sociedad española (y, en ocasiones, ni ellos
mismos) tenga constancia del papel transcendental que representaron.
Esta es, a mi juicio, una panorámica no muy halagüeña, que explica la
resistencia de los testigos a relatar sus testimonios. Se consideran vencidos
en la guerra, y vencidos en la democracia. El miedo instalado en lo mas hondo
de su ser, es una mordaza que consolida los efectos que pretendió la represión.
Pero, tras 1978, las Instituciones del Estado, Autonómicas, Locales; las OPS
y las estructUras cívicas, no han propiciado un ambiente de agradecimiento
que favoreciese el resurgimiento postrer del orgullo de ser hijo o nieto, de
un "fusilado de Franco" o de "un preso de Franco".
Sugiero la consulta de la web www.galeon.com/caidosporlalibertad
la única página dedicada en España a las Víctimas del Franquismo. Muchas
gracias.
Florencio Dimas Balsalobre
Centro de Documentación de la Guerra Civil - Lorca florenciodimas@hotmail.com