Estimados Colegas de HaD: Me parece que el tópico de la
presente sesión -la novela histórico- nos situa en el pasado y en
presente de nuestra disciplina o ciencia. En el pasado, bien
sabemos que Herodoto empleó extensamente fuentes de carácter
literario -poesía- en su descripción histórica. El hecho en sí no es
censurable, porque simplemente, visto con los criterios actuales de
nuestra ciencia, estaríamos en presencia de una interpretatio
histórica en ese punto de tipo intuitivo. Por otro lado, conocemos
la ironía que hizo de este tipo de método Tucídides, quien critica
sutilmente a Herodoto. Por consiguiente, el tema de las fuentes
literarias como parte de la epistemología histórica es una materia
abierta a debate, desde los inicios mismos de nuestra
disciplina.Creo que en este punto deberíamos reflexionar sobre la
obra de G. Lukacs, le roman historique, obra clave para comprender
las posibilidades de conocimiento histórico que tiene en sí un
discurso como la novela histórica. Otra tanto ha señalado A. Hauser
en su Historia Social de la Literatura y el Arte. Lamentablemente la
obra de Luckacs no se refiere al siglo XX, pero propongo el
siguiente ejercicio de análisis histórico a partir de textos
literarios para comprender la Historia del siglo XX europeo: H.
Hesse, G. Grass. H. Böll, R. Musil, E. Canetti, F. Kafka, J. Joyce.
A. Camus, B. Pasternak, A. Solyenitzin, Ch. Wolff, V. Wollf, etc.
Sin duda que podríamos escribir toda una monografía histórica desde
la perspectiva de la Kulturgeschichte sólo utilizando dichas
fuentes literarias.Otro tanto cabe decir de la poesía, y sobre lo
cual menciono dos ejemplos: la revolucion surealista de Breton, sus
manifiestos y seguidores y la generación del 27 española. Y aqui el
caso español es emblemático. En efecto como podríamos entender el
Geistzeit hispano,ahora no sólo el del siglo XX, sino también de
toda la época moderna. Cuando en mis clases he tratado de la
Historia de España Moderna y Contemporánea, me remito a esos tres
grandes movimientos literarios españoles: el siglo de oro
(Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Quevedo, Góngora,
Saavedra Fajardo) para comprender la crsisis del siglo XVII y la
llamada decadencia española del mismo siglo. Bastaría leer la obra
de J. A. Maravall: La cultura del Barroco, para percibir de
inmediato la importancia de la literatura como fuente histórica);
otro tanto podemos decir de la generación del 98, especialmente con
su escritor más agudo: Unamuno, para entender la Historia de España
en ese momento y, finalmente, la ya mencionada generación poética
del 27. Para el caso de América Latina también encontramos ejemplos,
especialmente en el boom: Cortazar, Carpentier, Sabato, Garcia
Marquez, Vargas Llosa, Cabrera Infante, Donoso y Edwards. Ni hablar
de la posibilidad de una poética histórica en Benedeti, Neruda,
Whitman. Si hablamos hoy de Kulturgeschichte (historia de la
cultura), entonces no podemos prescindir de la novela, de la poseía,
de la literatura en general, como fuente del conocimiento histórico.
Sobre esta materia la actual obra de P. Burke es reveladora de las
posibilidades que presentan para el historiador este tipo de
fuentes. Los saluda cordialmente,
Patricio Carvajal Aravena,
Profesor de Hiistoria,
Universidad Marítima de Chile,
Universidad de Valparaíso.