Tanto las corrientes históricas positivista y marxista ha coincidido en la
percepción de la historia como evolución a etapas superiores, ambas
subestiman nuestro pasado indígena y negroide, ambas subestiman el papel de
la mayoría de la población. Esta perspectiva historiográfica que establece
una brecha entre culturas prehispanicas y cultura hispánica entre una
prehistoria (que no es historia sino geografía) y la historia, produjo el
surgimiento de la Antropología, como ciencia de los hombres primitivos, como
si éstos no formaran parte de la historia, por el simple hecho de no contar
con un sistema de escritura como la entendemos hoy, una tecnología o un
Estado en el sentido occidental.
A favor de esta Antropología debemos decir, que ésta ha permitido rescatar
lo negado por la historia dominante (universal o nacional) y hoy ha
permitido rescatar en categorías tan eclécticas como las de: pueblo, cultura
popular, campesino, clase humilde o baja, marginados, mayorías, etc. lo que
en ella se esconde, la herencia de un pasado aborigen, de una cultura que
aunque subordina a la de las elites blancas aún perdura. Pero en contra de
esta Antropología, o mejor aún de su utilización, podemos decir que ha
profundizado una brecha entre la Historia (abierta por esta) y la
Antropología, como sí ambas no pretendieran comprender el transcurrir del
hombre en el tiempo, hombre en plural: blanco, indio, negro; y el tiempo
desde sus orígenes hasta el presente.
Atentamente Pedro Rodriguez Rojas
Universidad Simön Rodriguez- Venezuela