Debates
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Antropologia e Historia |
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A mi entender, existen dos pequeños problemas en las relaciones algo
confusas entre historia y antropología:
1) Ambas están determinadas por su objeto de estudio que en la historia
se define como sincrónico, incluso demasiado a menudo(y más de lo
conveniente) como meramente sincrónico -algo determinado por las
exigencias del trabajo de campo- mientras que la historia mantiene una
perspectiva más diacrónica, algo también determinado en ultimo extremo
por el tipo de datos y fuentes distintas que utilizamos (pero no
exclusivamente).
La frase de Evans-Pritchar creo que debe contextualizarse en la historia
de la época en que el estaba haciendo trabajo de campo, que a esas
alturas seguía siendo una historia efemerológica, centrada en grandes
personajes y grandes eventos. Creo que en este sentido habría que
entender que lo que Pritchar refería sobre todo era la necesidad de una
perspectiva social, igual que la aplicada por aquel entonces en la
antropología y que estaba ausente de la historia que se hacia en ese
momento. Pensemos que Popper por esos mismo años o un poco más tarde en
la "Miseria del Historicismo" terminaba concluyendo en un retorno a la
historia de personajes y hechos (!!)
Otra cosa muy distinta es prolongar opiniones de ese tipo
-descontextualizándolas- al momento actual. Y esto ultimo es algo que en
ciertas ocasiones considero que tanto han hecho los antropólogos como
nosotros los historiadores.
2)En cierta forma creo que la propia efervescencia teórica de la
antropología ha hecho que nos dejemos arrastrar frecuentemente por
conceptos acuñados por la teoría antropológica sin plantearnos en que
medida eran realmente asumibles o hacer una crítica real de ellos desde
una perspectiva propiamente histórica. He asistido con frecuencia a
intervenciones en Congresos o cursos en que no me abandonaba la
impresión de que existía una desproporción entre la teoría (tomada de
referencias antropológicas) y su aplicación en clave histórica. Creo que
esta incapacidad para plantear los conceptos acuñados dentro de una
disciplina por parte de otra, máxime cuando lo que se da es una
diferencia no de objeto si no de perspectiva y ángulo (temporal) como es
nuestro caso, refleja en el fondo algún fallo de concepto en lo que
entendemos por ambas disciplinas.
En este sentido la etnohistoria siempre me ha parecido un campo muy
necesario, aunque supongo que mi perspectiva de ella es un poco distinta
de la de la mayoría de los que han intervenido aquí, por ocuparme de una
zona como el Occidente de Europa y un tiempo que supongo que resulta un
poco inusual para hablar de estas cosas como es la Protohistoria y
Antigüedad. En mi caso la etnohistoria va de la mano de una perspectiva
etnoarqueológica que permita releer también las fuentes antiguas. Desde
este punto de vista para poder realizar un estudio de determinadas
problemas me es necesario poder leer el continuum diacrónico, por lo que
me he visto implicado en los problemas que ofrece una visión puramente
sincrónica defendida por el conjunto de la comunidad antropológica y
sobre todo en un contexto como es el Español.
Esto como he dicho antes refleja en el fondo también por parte de
algunos antropólogos una concepción confusa de su propia disciplina
objeto de estudio y método. El actualismo en cuanto problema de método,
no es obviamente compartido por antropólogos como Jack Goody que se ha
dedicado en buena parte a realizar estudios antropológicos sobre fuentes
históricas como su libro sobre la Familia en Europa, tampoco por ejemplo
observamos ese actualismo en antropólogos españoles de prestigio como
Carmelo Lisón.
Fundamentalmente no creo que el objeto ultimo sea distinto en si, la
diferencia estriba más bien repito en la metodología y las estrategias
de investigación que determinan el quehacer de ambas disciplinas. Al
respecto quedaría más claro quizás esto si añadimos como tertium
comparationis disciplinas afines igualmente como la Sociología o incluso
la historia del Derecho.
Por otro lado un segundo elemento que puede recolocar un poco los
ámbitos de la antropología y la historia es fijarnos en la propia manera
en que se ha elaborado efectivamente la teoría antropológica. Geertz
señalo en alguna ocasión que la teoría no era algo que se pudiese
separar del todo del propio trabajo de campo, durante la investigación
en el campo el antropólogo somete a contratación la carga teórica previa
que lleva, se plantea objeciones y matices y reformula esta en la medida
que sea necesario para adaptarse a los datos que esta sacando en claro.
En este sentido y volviendo a la desproporción entre la teoría y su
aplicación de la que he hablado, creo que la aportaciones de la teoría
deben de ser tomadas como lo que son como un marco de referencia
abstracto lo cual implica una falta de concreción, una concreción que
debe se dada integrando el contexto en la explicación.
Al respecto considero que es muy pertinente la distinción que hace Carlo
Ginzburg en su libro Signos, Emblemas e Indicios entre "Morfología" que
implica un modelo abstracto y por tanto atemporal e "historia" que
implica una concreción contextual, coyuntural y sincrónica.
Es una situación similar a la que por ejemplo para la geografía describe
el historiador de la ciencia Juan Ramón Álvarez en su libro "La
Racionalidad Hexagonal", al describir el sistema de análisis geográfico
locacional del Lugar Central que Kristaller utilizo para las analizar
las ciudades alemanas y en el que tras una modelización en base a un
patrón abstracto, el polígono de Thiesen, se pasa a limar las aristas de
lo geométrico introduciendo en la discusión los factores concretos y de
caso que actúan en la configuración real de cada ciudad.
Dicho de otra manera creo que la antropología, o la teoría antropológica
(más que la etnografía) lo que aporta es una referencia general,
pensemos basicamente por ej. en conceptos generales como parentesco
ambilineal, economía del don, sistema de descendencia, rito de paso,
etc., etc., que en el fondo no son más que generalizaciones abstractas
que sintetizan los elementos de la descripción, es decir son constructos
teóricos con un fin eurístico a demás de explicativo básico (ningún
indígena ha llamado a su tipo de matrimonio entre primos "cruzado" o
"paralelo", las terminologías indígenas tienes matices y sentidos
(visión emic) que solo parcialmente son recogidos por la sintesis
teórica de la disciplina (visión etic) que se muestra a través de las
terminologías científicas.
En cuanto generalizaciones universalizables (mejor que universales) no
reflejan toda la riqueza del contextos concreto en este sentido "lo
particular" de lo que había partido lo general termina retroalimentando
nuestra propia categorización, el contexto ayuda a repensar lo abstracto
tal y como funciona en la vida real de una sociedad, de un lugar, de un
tiempo. En este sentido la historia y la etnografía cumplen aquí con un
según papel a este segundo nivel de "reconstrucción" contextual, o como
he dicho de limar los ángulos demasiado geométricos -abstractos- de la
teorización. En el fondo esto no es nada nuevo, Le Goff lleva haciendo
eso mismo años, pero antes que el lo había hecho L. Gernet, y también
estaba en la línea de algunos autores de la "historia institucional"
alemana.
Además de esto en otro nivel, más idiosincrásico mío debo decir que por
mi propia experiencia con la etnografía he llegado a la conclusión
particular pero creo que no intransferible de que hay elementos en el
registro etnográfico actual que son francamente incomprensibles desde
una perspectiva meramente sincrónica, y que solo adquieren plena
explicación o incluso únicamente son explicables si recurrimos a sus
precedentes en otros periodos históricos.
Curiosamente a posteriori de esta conclusión leyendo sobre historia de
la sociolingüística me encontré que esto mismo ya había sido planteado
pero para la filología a principios del siglo XX en el debate que hubo
entre la explicación que de la semántica daba la "lingüística
estructural" de Saussure y la que ofrecía la "lingüística histórica"
representada en este particular por la perspectiva de Emile Benveniste.
Pienso como en su día argumento este último que la perspectiva
estructural -diacrónica- si bien puede tener cierta utilidad como
descripción formal o morfológica del significado -segmentado en
acepciones- no explica ni puede explicar el sentido de las palabras
concretas, y esto no quiere decir solo el "significado" de un
significante sino el proceso social por el que una palabra es usada con
ese significado o por que cambia este de una palabra, algo que es un
proceso histórico y el resultado de derivación a través de acciones e
interacciones sociales, que no pueden entenderse más que poniendo,
ordenando, los antecedentes y consecuentes. En este sentido Benveniste
más fiel a la tradición sociológica durkheiniana da el paso y prefigura
la sociolingüísta como tal, situandose, bastante más distante de Levi-Strauss,
y permitiendo un enlaze con tradiciones actuales más pragmatista de lo
lingüístico (pensemos en las escuelas derivadas de Pierce o los language
games de Wittgenstein por solo poner dos ejemplos celebres)
Dejo aun lado, de momento, el asunto de la filosofia del lenguaje y de
los universales lingüísticos de Jerry Fodor, Chonski o los cognitivistas,
por no considerarme competente en esa cuestión y porque me temo que tal
vez algún día puedan aportar algo a la discusión de nuestro particular,
pero de momento creo que no han sobrepasado el nivel de generalidad para
que nos puedan ser de utilidad real al respecto, y que por tanto de
momento puede definirse como solo tangencial al respecto. Creo que el
fondo de la polémica Saussure-Benveniste viene muy al cuento de la misma
problemática que nos ocupa cuando queremos afrontar el problema de las
relaciones entorno a la histórica y la antropología
Gracias a todos por vuestra paciencia y agradecería las aportaciones del
resto, y si son críticas y en desacuerdo mucho mejor (por el bien del
Debate y de la Historia).
Un Saludo a Todos y enhorabuena por esta interesante iniciativa a los
responsables de la wed
Marcial Tenreiro Bermúdez
DEA en arqueología,
Área de Historia Antigua y Arqueología
Departamento de Humanidades,
Facultad de Humanidades de la UDC
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