Debates


Historia y Cine


Relación cine e Historia-Historia en Imágenes

Cuando elegí el tema para desarrollar mi trabajo de graduación pensé en el lugar que ocupaba en mi vida el cine, la televisión, en una palabra el mundo audiovisual, y descubrí que soy parte de una sociedad que le cuesta reconocerse como consumidora neta de éstos y otros medios de comunicación masiva. También pensé en las mil formas en que podemos abordar un film, pero a través de la lectura de reconocidos historiadores en la relación cine e historia como ser Marc Ferro, Pierre Sorlen, Rosenston descubrí que no era tan sencillo como parecía.

La mayoría de los historiadores profesionales consideran carente de valor el trabajo de los directores de cine y guionistas como hacedores de historia en imágenes, sin embargo de lo expresado anteriormente se desprende la idea que el hombre actual conoce más de historia por los filmes y documentales que por los libros de texto. Como docente muchas veces descubro que mis alumnos han aprendido con mayor facilidad historia por medio de un documental emitido por televisión que de una clase de la materia en la escuela.

Todo lo que nos rodea forma parte de nuestra historia contemporánea, cada elemento que compone nuestra existencia formará parte de las fuentes que el historiador utilizará como base para reconstruir el pasado. También es cierto que, como bien dice Hosbauwn, es casi imposible al historiador contemporáneo hacerse de todas las fuentes existentes para analizar un hecho determinado de nuestra historia más reciente, si bien el investigador recurre al apoyo de las ciencias auxiliares son infinitos los testimonios que tiene a su alcance, diarios, revistas, la historia oral, obviamente los documentos oficiales de los hechos a relatar y reconstruir, entonces qué papel le toca al cine en este enjambre de posibilidades, la respuesta es muy simple: el cine refleja lo que la gente desea ver, sus sueños hechos realidad, la pantalla gigante logra transportar hacia el pasado y hacia el futuro, envuelve y maravilla, sorprende y enseña, siempre deja un mensaje, el que desea trasmitir su realizador y el que se desprende del análisis que el espectador realiza de acuerdo a la realidad contextual, es decir que un mismo film, puede ser interpretado de diversas maneras, al igual que cualquier obra de arte ya que debemos recordar que el cine, ante todo, es el arte del siglo XX, por excelencia.

Cada momento histórico tiene su particularidad que el cine puede plasmar en determinadas ocasiones a través de las realizaciones cinematográficas. Cuantas veces el cine se vio obligado a reflejar o dar mensajes ligados a la propaganda política encubiertos en una canción de fondo o en una imagen significativa, mientras que otras veces fue acallada la imagen por medio de la censura. Igualmente el cine nos brinda como fuente histórica un amplio campo de trabajo, no solo para el investigador, sino también para el docente, puesto que los excelentes resultados obtenidos a través del análisis de films históricos realizados por adolescentes nos permiten afirmar que el cine sirve como disparador, es decir, como el gran motivador para ampliar su campo de conocimiento a través de la investigación.

No estoy tratando de decir que el libro pierda valor frente a la imagen, sino que es necesario valorar la imagen por sí misma y al mundo audiovisual con su propio lenguaje como otra forma de hacer historia. Debemos buscar la manera en que ambas opciones se puedan conjugar, cuantas veces una buena película histórica, un documental o un film argumental desarrollado en una época determinada nos lleva a investigar y profundizar el conocimiento de los hechos narrados por las imágenes. A su vez hay hechos y épocas históricas tan bien desarrolladas en los textos que provocan la necesidad en algunos cineastas de llevar a la pantalla su propia visión o interpretación del pasado desde el presente.

Cuando el espectador se dispone a ver un film se traslada por dos horas a un mundo creado para su distracción, el cine cuando narra una historia del pasado lo hace utilizando un conjunto de estímulos sonoros, visuales y emocionales que se transforman en el intento de relatar, explicar e interpretar a través de imágenes que recrean ese pasado en forma global, desde los personajes, verídicos o no, hasta la ambientación de la época, la forma de expresión, las costumbres, etc. Sin lugar a dudas creo que esa posibilidad que nos brinda el cine de viajar en el tiempo y vivirlo es lo que más atrae al espectador, la historia deja de ser un pasado muerto para transformarse en una historia viva. También es valioso rescatar que muchos guionistas y directores recurren a historiadores para que los ayuden en el trabajo de reconstrucción del pasado que van a revivir, aún cuando el objetivo sea narrar una historia de ficción en un período histórico determinado.

Lo que intento decir es que el cine no solo sirve para reconstruir el pasado y hacerlo vivo, también refleja el pensamiento que sobre ese pasado tiene la sociedad para la cual está dirigido. Además, hay films que por su contenido, ya sea en forma explícita o implícita por medio de los conflictos desarrollados son testimonios de los pormenores de la sociedad que los consume, resultando ser más que un valioso documento para la historia social. Este cine nos muestra distintas interpretaciones de la realidad y el historiador debe aprender a decodificar las imágenes y a trabajar con ellas para enriquecer su tarea, descubrir porqué se eligió hacer ese film, cuál es su objetivo, qué es lo que se quiso contar o mostrar y qué se quiso enaltecer o devastar con esa realización.

En síntesis: hablamos del cine como fuente histórica y como historia en imágenes, por lo tanto debe ser estudiado desde distintos aspectos, no solo el lenguaje cinematográfico y el contenido del guión son importantes, también lo es el mensaje que nos quiere transmitir y la profundización en los siguientes aspectos: dónde, cuándo, cómo y por qué se llevó a cabo determinada realización cinematográfica. También hablamos del cine como un medio para los docentes en los procesos de la enseñanza-aprendizaje, buscando que resulte significativo para el aprendiz el análisis del contenido histórico del film.

De lo mencionado hasta aquí se puede concluir que hay dos formas de trabajar con el cine en relación a la historia: la más común es la utilización del film como documento o fuente, siendo el apoyo o el elemento que comprueba o refuta la tradición escrita, es decir, como refuerzo de una teoría. Algo más difícil es el empleo del film como historia visual, dándole tanta credibilidad a la historia en imágenes como a la historia escrita.

Cuando abordamos el análisis de un film es necesario hacerlo tanto desde el plano artístico y de producción como del histórico: ¿qué quiero decir con ésto?. Hay que desmenuzar su composición argumental y de producción situándolo en el contexto histórico en que se realizó.  El análisis propuesto por Marc Ferro para el tratamiento de las imágenes es a partir de la secuenciación para dominar el argumento y rescatar los agentes reveladores que nos señalaran en lo visible lo no visible, a ello debemos sumar el modelo de Pierre Sorlen que propone descubrir la relación con la sociedad que refleja el film y la sociedad que lo consume y finalmente el análisis de Rosesnstone apuesta a  descubrir porqué un film es historia en imágenes.

Queda abierta mi propuesta para el debate, me interesaría saber que opinan sobre esta postura aquellos que les interesa la historia y la investigación.

Profesora Mónica Alejandra Cacace
Egresada del INSP J.V. GONZALEZ
Cursando la LIcenciatura en Historia en la Universidad CAECE
Buenos Aires, Argentina
Junio 2003.