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Con verdadero dolor he leído la carta de Roberto
López Sánchez en respuesta a la de Sergio Palma, que tampoco es muy
afortunada. El dolor me lo ha producido el hecho de que e el siglo
XXI sigan sin superarse una serie de tópicos que la historiografía
ha puesto en su sitio desde hace muchos años, y que tienen como
consecuencia avivar división entre los seres humanos y entre los
historiadores. Por ello, el dolor aumenta cuando observo que se
utiliza el pasado como arma arrojadiza, peligro sobre el que nos
alertaba el maestro Lucien Febrer y que puso de manifiesto Edgar
Faure.
Lo peor de todo es el victimismo. ¿Acaso en Europa no hubo
sufrimiento? Está tratando la carta, con gran imprecisión pues usa
mal la terminología, de identificarse con unas personas que
sufrieron, sin darse cuenta de que, muy probablemente, fueran los
criollos y los mestizos e indígenas cómplices los responsables
directos de ese sufrimiento y no tanto los europeos que se quedaron
en el viejo continente.
Y ahora, la contabilidad. ¿Cuánto valen las catedrales y otras
iglesias que se construyeron y se han quedado en América? ¿Cuánto
valen los salarios de los miles de profesores que enseñaron en las
Universidades americanas y que pagó la Monarquía hispánica? No
podemos tratar así el pasado. ¿Puede Galicia reclamar de Roma el oro
que se llevaron del río Sil? ¿Puede Roma pasar factura por el
Acueducto de Segovia? Absurdo. Pues en ese absurdo está instalada la
lamentable carta que hemos podido leer.
Y hablando de leer, lo criticable de la carta es en los términos que
está escrita, desenfocando totalmente las preguntas que se le pueden
hacer al pasado. La ventaja del mal que padecen Roberto López
Sánchez es que se cura leyendo, incluso bibliografía que él mismo
descalifica como de la "burguesía venezolana". Y hablando de
categorías sociales: ¿acaso un profesor de Universidad del Zulia
(Maracaibo) no forma parte de la burguesía venezolana aunque sea de
la pequeña o media burguesía?
Otra pregunta que no pretende ser capciosa ¿recuerda cuándo se
endeudó Venezuela con el exterior? Desde luego no fue durante la
Colonia, el fenómeno es mucho más reciente y a ello no es ajena la
"clase política" venezolana, que allí sí es una "clase".
Y con respecto a la observación final, de que "nunca se dé una
invasión al revés", cabe decir que afortunadamente ya se está dando
bajo la forma de inmigración. Y precisamente el que muchos
latinoamericanos elijan España como destino es porque, felizmente,
no comparten la visión negativa de lo español y de lo europeo que
rezuma la carta mencionada, y no la comparten porque es
fundamentalmente FALSA.
Federico Martínez Roda.
Universidad Cardenal Herrera-CEU
Valencia (España)
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