Mi querido amigo Carlos Barros:
He venido siguiendo la discusión sobre colonización y perdón y
me preocupa que acerca del tema del Requerimiento no estemos
incurriendo en anacronismo al analizar dicha "escena de
lectura" equiparándola con la "escena de lectura
escolar" surgida con la modernidad al constituirse los
sistemas educativos nacionales.
Es frecuente relacionar la escritura con el poder.No así, la
lectura. Peter Burke cuenta que en la Inglaterra del siglo XVIII,
por ejemplo, leer la Ley de Revueltas a los miembros de un grupo
a los que las autoridades consideraban revoltosos constituía un
ejercicio de poder en el sentido de que (de conformidad con las
disposiciones de esa ley) el acto de tal lectura hacía a los
miembros del grupo susceptibles de ejecución si no se
dispersaban al cabo de una hora.
Asimila el caso a la lectura del Requerimiento, que nos ocupa,
documento atribuído a J. de López Palacios Rubios, que
autorizaba el empleo de la fuerza contra los indígenas de América,
luego de realizar una lectura que "notificaba" desde la
creación del mundo, la delegación divina del poder en la tierra
al Papa, los justos títulos que éste a su vez delegara en los
reyes de España, para terminar en la comunicación del poder que
legitimaba al conquistador. Señalaba en el cierre:
"Por ende, como mejor puedo vos ruego y requiero que entendáis
bien esto que os he dicho, y tomeis para entenderlo y deliberar
sobre ello el tiempo que fuere justo, y reconozcáis a la Iglesia
por señora y superiora del universo mundo y al Sumo Pontífice,
llamado Papa, en su nombre, y al rey y a la reyna nuestros señores,
en su lugar, como a superiores e señores y reyes destas islas y
Tierra Firme, por virtud de la dicha donación, y consintáis y
deis lugar que estos padres religiosos vos declaren y prediquen
lo susodicho" .
En caso de incumplimiento o resistencia, el conquistador
anunciaba que "con la ayuda de Dios yo entraré
poderosamente contra vosotros y vos haré guerra por todas las
partes y manera que yo pudiere (...) y tomaré vuestras personas
y de vuestras mujeres e hijos y los haré esclavos y como tales
los venderé y dispondré dellos como Su Alteza mandare". La
escena de lectura que expresaba las relaciones de poder y
subordinación se reforzaba en la escrituración del acto:
"y de como os lo digo y requiero pido al presente escribano
que me lo de por testimonio y sinado y a los presentes ruego que
dello sean testigo" .
Lo que intentamos es completar el reclamo de Peter Burke,
realizado a los historiadores sociales del lenguaje (sic), sobre
que una de las "tareas inmediatas" que tienen frente a
sí, es descubrir quién, en un determinado lugar y tiempo,
empleaba el medio de la escritura para comunicarse con quién y
sobre qué; para agregar la tarea "inmediata"
complementaria e inversa: quiénes, cómo, cuándo, dónde y para
qué, leían o escuchaban leer la comunicación.
Finalmente, desearía que algún colega me enviará datos sobre cómo
conseguir el texto de la Ley de Revueltas, y en cuanto al título
del debate "ni olvido ni perdón", que el historiador y
el militante son una misma persona.
Cordialmente.
Héctor Rubén Cucuzza
Director Decano
Departamento de Educación
Universidad Nacional de Luján
cucuzza@mail.unlu.edu.ar
cucuzza@laufquen.com.ar