El mensaje de Teodoro Blanco (nº 26) me resulta algo
sorprendente. Soy de los que opina que las naciones son
construcciones ideológico-simbólicas bastante recientes (siglo
XIX y XX) y no realidades esenciales atemporales. En ese sentido
no considero correcto decir que "España" y
"Portugal" esclavizaron etc. Es como decir que
"Roma" masacró a los "españoles" o a los
"franceses" bastantes siglos antes de que estos
existiesen como tales. Es cierto que hubo "romanos" que
sometieron con métodos extremadamente crueles a poblaciones que
poblaban estas tierras en las que ahora vivimos los que nos
podemos considerar "españoles",
"portugueses" etc. Y muy posiblemente entre nuestros
antepasados (entre los de cada uno de nosotros sin excepción)
hay algún violador fenicio, romano, godo, bereber etc. Todos
somos mestizos y muchos de nuestros ancestros habrán sido sin
duda poco recomendables. No creo que nadie deba sentirse
solidario de ellos, pero tampoco responsable de sus actos.
Procedo de una familia campesina que ha residido hasta la
actualidad, al menos -documentadamente- desde el siglo XVI, en la
misma casa pobre, y han siddo explotados por diversos señores
hasta principios de este siglo.Es harto improbable que, a causa
de su extrada pobreza, ninguno de esos campesinos haya podido
emigrar a América antes del finales del siglo XIX; y si alguno
de ellos la ha hecho y ha participado en tropelías condenables,
parece probable que su descendencia haya quedado al otro lado del
Atlántico. Por eso me parece ingenuo pedir cuenta a "los
españoles y portugueses" (¿a los actuales?) de la maldad
causada por gentes con la que, como mucho, tienen tanto o menos
en común que los actuales latinoamericanos. Creo que es un
memorial de agravios algo estéril, que propicia actitudes de
culpabilidad y exculpación nacionalista (irracional) y no un
análisis crítico y racional de lo acontecido. El verdadero
problema creo que no es conocer el lugar de nacimiento de los
explotadores y violadores, sino conocer las razones de su
execrable conducta y sus consecuencias; especialmente si nos
proporcionan claves para reconocer y combatir las situaciones de
opresión actual que es la que debemos tratar de erradicar para
lograr una sociedad más justa.
No pretendo que se me mal interprete: creo que Felipe II ha sido
un personaje siniestro y perverso (por poner un ejemplo) y
podemos condenar moralmente su conducta por mucho que haya sido
similar a la de otros monarcas de su época. Pero me preocupa
más dar a conocer las causas de la actual discriminación de
poblaciones indígenas en Latinoamérica, o combatir brotes de
violencia xenófoba en mi propio país en la actualidad (de menor
gravedad que los del siglo XVI, pero sobre aquellos ya no puedo
actuar).
Respecto al problema de ETA es bastante complejo para
explicárselo a Vds en la brevedad de un mensaje. Aunque tal vez
les sirva de algo saber que entre sus postulados está el de
"socializar el dolor" (sic) para conseguir un objetivo
político (la independencia del País Vasco) que tiene un apoyo
social inferior al 20% de los vascos (es decir, imponer al 82% de
los vascos los deseos del 18%). La estrategia de "socializar
el dolor" se concreta en colocar bombas en un Hipermercados,
asesinar a un diputado socialista que denuncia el chantaje, a
concejales (y a sus esposas e hijos "para que no puedan
idenficarlos" según declaran con absulta frialdad)
incendiar las casas de los familiares (padres, hermanos, amigos)
de periodistas, políticos, profesores, etc. que mantienen
posiciones ideológicas diferentes a las suyas, etc. Es posible
que técnicamente no sea un comportamiento "fascista":
pero se le parece muchísimo (es más, leyendo con detenimiento
sus propuestas ideológicas y comparándolas con las
explicaciones de Mussolini de 1934 -"Dottrina
fascista"-, se encuentran asombrosos parecidos. Insisto que
sería excesivo extenderme sobre este tema por la enorme cantidad
de datos y testimonios que se publican cada día en España. Lo
más que podemos hacer a las personas que les interese el tema es
proporcionar bibliografía, que existe y mucha: amplia, seria y
documentada.
Una última apreciación. Me parece un tanto demagógioco
comparar la legítima defensa (hecho puntual y extraordinario en
un estado democrático de derecho) con la violencia continuada
como práctica habitual y reiterada de una minoría contra la
mayoría. Cuando en España se habla de violencia terrorista de
ETA como algo ilegítimo e injustificable nos referimos a
actuaciones de este tipo, a las que ya he aludido en el párrafo
anterior. Supongo que además sabe que en España es legítimo
defender la independencia del País Vasco o de cualquier otro
lugar por medios pacíficos; que existe una formación política
legal, con un 13% de votos en el país Vasco, que apoya
públicamente a ETA y que tiene medios de prensa, legales,
locales, subvenciones oficiales, etc. El problema -para ellos- es
que no logran incrementar el respaldo electoral, por lo que
recurren a la violencia como un chantaje para modificar la
voluntad del electorado. Espero que entienda ahora por qué a la
inmensa mayoría de los españoles nos parece que su violencia es
injustificable.
Un saludo
Ramón López Facal
(«in finibus Amaiæ»)
rfacal@teleline.es