Estimados colegas:
Hace un mes aproximadamente que sigo los debates de HAD y quiero
agradeceros vuestras opiniones e interesantes ideas
porque son una buenísima excusa para reflexionar sobre la
Historia.
Sobre la cuestión de dedicarse a pedir perdón por los pecados
pasados la verdad es que es algo tan surrealista que no lo
entiendo. El papa pide perdón a Galileo pero para qué va a
reflexionar sobre pequeñeces como la natalidad que potencian
allí donde no hay medios para soportarla. Si España pidiese
perdón por la aniquilación de la población indígena
americana, en unos casos consciente y en otros casos
circunstancial (por enfermedades desconocidas en América), ¿de
qué serviría?; unas de las principales líneas de actuación
del Ministerio de Exteriores español es llevarse bien con todos
y cada uno de los gobiernos americanos porque las grandes
empresas españolas se están forrando a costa de esos países.
Para qué se va a pedir perdón si, en ningún caso, se iba a
hacer nada por evitar la progresiva exterminación de los cada
vez menos indígenas americanos que quedan.
Sólo hay un punto a favor sobre esta pequeña tontería
mediática del perdón institucionalizado. Que nos sirva para
explicar, asumir y comprender un pasado muy injusto para una
parte de sus protagonistas con unas claras consecuencias en
nuestro
presente. De este modo, si lo del perdón vale para que se tomen
medidas sobre los problemas actuales de los indígenas
americanos, lo daría por bueno. Pero que yo sepa, nadie se
plantea esto.
Como historiadores, creo que no sólo debemos estudiar el pasado
y darlo a conocer. Hay que tomar postura; incluso soy
partidario de interpretarlo y de hacerlo con una clara intención
política y social. A pesar de las opiniones a favor de no
juzgar, tengo muy claro que al carecer de omnisciencia, lo mejor
es asumir nuestra subjetividad y de modo consciente enfrentarnos
a ella. Si no le seguiremos haciendo el juego a los de siempre: a
los Fujimori, a los Hugo Chavez (¿Chavez o Chaves?), a los
Partidos Revolucionarios Institucionales (no conozco una
contradictio in terminis más brutal que esta) y demás familia.
Me parecería interesante que reflexionáramos sobre la
destrucción que una cultura dominante o más fuerte
(tecnológica o
económicamente) lleva a cabo con las demás culturas con las que
contacta. Sin duda ese es el caso de la "colonización"
de América (como si no estuviese habitada antes...). Pero es que
hoy día sigue pasando con la desgracia de que, salvo en unos
pocos puntos del mundo en los que se es consciente de ello,
estamos aceptando ese dominio sin la más mínima lucha. La
colonización en todos los sentidos de la cultura propia del
neoliberalismo barre todo lo que se pone por delante. En Europa
ya no quedan extremismos ni por la derecha ni por la izquierda,
al menos con representación institucional. Menos en Francia que
puesto que lo inventaron casi todo y son tan cartesianos tienen
buena representación institucionalizada de todas las opciones
políticas pensables. Pero que no estén representados no
significa que no existan. Los clamorosos silencios occidentales
ante ciertos problemas no son más que un silencioso desprecio
por los genocidios ajenos o de quienes nos son molestos, que al
final es lo que persigue la extrema derecha aunque sin silencio.
Finalmente sí creo interesante una pequeña reflexión sobre los
términos. No soy muy partidario de absurdas peleas por el
lenguaje. Pero sí hay casos en los que me parecen necesarios.
Cambiar el término "descubrimiento" por
"llegada", aparte de un rasgo de humildad nada
despreciable, creo que eleva a la población indígena americana
desde la categoría del chocolate o las patatas a la categoría
de protagonistas de la historia al mismo nivel que los europeos.
O cambiar "colonización" por
"explotación y reorganización del territorio
conquistado", sería también más correcto. Aquí en
España también hay bastantes
paradojas en los términos que muy lentamente cambian en los
libros de enseñanza: Franco es el "general Franco" o
"Franco" a secas cuando sería más correcto decir el
"general rebelde Franco" o el "dictador",
algo que deje más claro que se llevó por
delante una República legalmente constituida y que su acción
provocó un millón de muertos, por ejemplo.
Muchas gracias por vuestra molestia en leer mis opiniones.
José Antonio Fernández
Asturias
marprofundo@jazzfree.com