El fútbol tiene un arraigo profundo en las sociedades latinoamericanas... me
permito citar el prólogo de Víctor Hugo Morales, del libro "El Once de América"
(publicado en el año 1995), cuyo autor es el periodista deportivo Daniel Chapela:
"América vibra con el fútbol casi todos los días de su complicada vida. Es a
través del deporte que canaliza sus frustraciones, sus expectativas. Mira desde
los barrios pobres, marginales, el éxito de los que un día fueron también
perdedores, pero ahora, en fantásticas historias de goles y atajadas, son los
héroes, los personajes inalcanzables, algunos de los pocos vencedores en
sociedades de fracasos cotidianos.
La transferencia de personalidad que genera el fútbol es uno de los pocos
alivios para las vidas contemplativas de las mayorías condenadas a vivir los
prestados amores de las telenovelas y los ramalazos de éxito de los jugadores de
fútbol. Esas alegrías por los triunfos de sus equipos y sus ídolos son de las
pocas que millones de hombres consiguen en esa dispareja batalla a la que nacer
los ha condenado.
No hay padre de América que no le tire una pelota del material que sea a su hijo
que empieza a caminar. Observa atentamente los movimientos del cuerpecito de
quien sólo tiene chance de salvarse y de salvarlo, convirtiéndose en un buen
jugador de fútbol.
Por eso las historias que contiene este libro* son un alimento para la fe de
tantos seres desprotegidos. Si ellos han podido, ¿por qué no otros? Sus vidas
son un ejemplo de luchas, sacrificios, pensiones tristes, distancias tremendas
con sus seres queridos, golpes, desilusiones, derrotas dolorosas. El Via Crucis
de aquellos que lo intentan sabiendo que no siempre espera el Gólgota cruel.
Saben que al final del camino, como este libro documenta, a veces está la luz
del éxito, del reconocimiento, de la salvación económica. La trascendencia
social, los mimos del poder, la posibilidad de criar hijos que estén del otro
lado de la frontera. Esos hijos que gracias a lo que los jugadores triunfantes
consiguen, pasan a pertenecer al círculo de los que sí estudian, sí se alimentan
y sí sueñan.
El libro de Daniel Chapela toma algunas de las más fértiles historias de los
héroes americanos del deporte. Un recorrido que tuvo un gran esfuerzo previo y
mucho amor y lucidez a la hora de plasmarlo en páginas que son al mismo tiempo
de información, conocimiento, entretenimiento y esperanza".
* Los once son: Gabriel Batistuta(Argentina), Erwin "Platiní" Sánchez(Bolivia),
Mauro Silva(Brasil), Freddy Rincón(Colombia), Iván Zamorano(Chile), Alex
Aguinaga(Ecuador), Jorge Campos(México), José Luis Chilavert(Paraguay), José "Chemo"
del Solar(Perú), Ruben Sosa(Uruguay) y Stalin Rivas(Venezuela)
El libro tiene una narrativa muy interesante que retrata características
diversas de las sociedades en que se formaron esos grandes futbolistas
citados... por ejemplo, en la historia de Batistuta se señala, en su paso por
Rosario: "Aquel año (1988) en Rosario le permitió palpar de cerca la rivalidad
Newell`s-Central, la lucha encarnizada entre "leprosos" y "canallas" que ya
forma parte de la idiosincrasia del pueblo rosarino, y que la pluma de Roberto
Fontanarosa -hincha "canalla" como Menotti y el Che Guevara- ha convertido en
leimotiv de gran parte de su literatura. O se es de uno o se es de otro, no hay
términos medios. Dice Gabriel: "Es un Boca-River pequeño. Se vive con eso todos
los días de tu vida en Rosario. Vivís permanentemente pendiente. Si sos de
Newell`s no te podés poner nada amarillo. En la calle es lo mismo. Si vas a un
negocio que es de Newell`s te regalan todo y si vas a uno que es de Central te
cobran el doble".
Marco A. Tituaña B.
Universidad de los Andes - Venezuela
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