Debates
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Historia y ética |
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Si entendemos ética como una disciplina o rama de la filosofía
que intenta a través de método guiado por razón, explicar,
definir, distinguir lo que es correcto hacer, decir, pensar,
etc. de lo que no lo es, muy oportuna resulta la afirmación de
la Doctora Elisa Marta Basanta: “No cabe duda que la Ética
se ocupa fundamentalmente del "Deber ser".
“Por lo tanto lo primero es discernir el bien y el mal. La búsqueda
de la Verdad, evidentemente es el bien, y Mentir o decir cosas
que no son verdad, para engañar, será el mal.” Ernest
Vallhonrat i Llurba
Si bien es una afirmación con aire de lógica, no lo es
tanto si consideramos el punto de vista de Carlos Contreras:
“...dudosa me parece, sin embargo, la posibilidad de fijar
ciertos valores "absolutos", que nos servirían de guía
para separar el bien del mal, o a los "buenos" de los
"malos".
Es decir tendríamos que definir primero que es bueno y que malo
para después tratar de entender lo que queremos decir puesto
que las ideas, concepciones, representaciones que tienen los
diferentes individuos, grupos, culturas en los diferentes
tiempos, estadios, épocas del bien y del mal son relativas,
cambiantes, múltiples, contradictorias y para nada
universales.
“La distancia temporal y cultural puede hacer cambiar nuestros
parámetros éticos, aquellos con los que juzgamos los
acontecimientos.” Carlos Contreras
Pero entonces, la ética de la Historia se puede enfocar desde
distintos ángulos, por ejemplo en relación a la
“independencia de cualquier investigación... debe
quedar libre de cualquier compromiso con ideologías,
religiones, editoriales, etc” Gloria Chávez.
Es decir los valores y actitudes morales del
historiador-investigador y su compromiso con la objetividad e
imparcialidad por un lado y la inclusión o no de hechos que
pueden ser verdaderos, objetivos, verificables pero tristes,
nefastos, hirientes, etc, por el otro, entonces la pregunta sería:
“¿ El escritor, en este caso específico, tiene la licencia
ética para aludir a hechos y personas reales y situarlos en
situaciones denigrantes, ofensivas y muy comprometedoras para
los que aún viven y para sus descendientes?”
Gloria Chávez.
Además agregaría la perspectiva ética en relación a la
Historia y su enseñanza, es decir y para avanzar, supongamos
que se halla respetado debidamente la ética en la construcción
de los procesos históricos, que estén enfocados de una manera
admirablemente crítica, objetiva, coherente y emotivamente
sincera, con las últimas novedades teóricas, metodológicas
tanto como epistemológicas y que el material sea recién sacado
del horno europeo con una belleza sin igual en la narración que
casi se confunde con una obra de arte y que para el colmo de
felicidades es una Historia compleja, comprometida y sujeta a
debate.
Bien, ¿que pasa si estos modernos y pintorescos contenidos, a
la hora de enseñarlos, a la hora de territorializarlos, se lo
hace de una manera rígida, positivista, inflexible en que la
memorización y la empiria resultan tediosas y se miden los
resultados con estadísticas, la evaluación es parcializada,
rigurosa y fáctica.?
Porque esta contradicción me resulta cotidiana, los docentes de
Historia exigen a sus alumnos que sean críticos y hermenéuticos,
abiertos y comprensivos, mas aún que tienen que enseñar
actitudes y valores, pero exigen estas cosas de una manera
positivista, rígida e inflexible y muchas veces están lejos de
ser abiertos y comprensivos con los estudiantes que no entienden
la incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
De todas formas “creo que cuando el historiador lanza un
juicio ético, lo hace más como hombre, que como
historiador.” Carlos Contreras
Marcos Gabriel Milá
Universidad Autónoma de Entre Ríos marcos_mila@hotmail.com
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