Debates
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Historia y ética |
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ESTIMADOS AMIGOS. SALUDOS NUEVAMENTE DESDE CHILE, PAIS ASFIXIADO
A RATOS Y POBRE TODO EL TIEMPO.
Retomo mis pequeñas divagaciones sobre el problema de la ética
en el quehacer histórico, más particularmente, sobre el
problema de la ética en nuestro Manifiesto.
Recibí con gran alegría el paro de 24 horas de nuestra red
planetaria. Me pareció que la razón esgrimida, la huelga
nacional en España en contra de los recortes en materia de
asistencia a los cesantes (en España, parados), era una muy
buena razón para hacer un alto en el camino.
Esta conducta de Barros y San Martín es el resultado, al menos es lo que yo creo, del compromiso que hemos adquirido en Historia a Debate con la promoción de la democracia y los derechos humanos: la medida de Aznar venía a afectar el derecho humano a la seguridad social; y ante la prepotencia del Parlamento sólo queda al soberano recuperar el ejercicio de la democracia directa, dentro, claro está, de los límites de la propia democracia y los derechos humanos. Ahora queda escribir sobre cómo se desarrolló el paro, hacer Historia inmediata. ¿Podrían Barros y San Martín, historiadores, pero también ciudadanos activos en la historia de su amada España (vale también Españas), escribir sobre el paro del 20 de junio del 2002? Creo que si. Primero, porque el hecho fue un hito relevante en la historia del Gobierno del P.P.; segundo, porque Barros y San Martín admiten la posibilidad de la historia inmediata. Barros y San Martín quieren, con toda seguridad, sentir que participaron de un hecho relevante, es decir, de uno que tuvo éxito de convocatoria. Este punto es hoy objeto de discusión. El Gobierno afirma que la huelga fue un fracaso pero los ciudadanos Barros y San Martín sienten que fue un gran éxito. ¿Qué historia deberán escribir? ¿Deberán distinguir entre sus acciones como ciudadanos y sus reflexiones como historiadores?. Al parecer estos problemas encierran una cuestión ética. ¿A quien deben guardar fidelidad Barros y San Martín, a su causa, y la de millones de españoles, o su misión profesional?. Si Aznar tuviera la razón (que no la tiene) ¿podrían los historiadores de HaD recoger la verdad instalada por los organizadores del evento de que la huelga fue un éxito, como balance definitivo del suceso?.Sí ellos tuvieran plena conciencia de que una huelga fracasada podría dañar severamente la democracia española y los derechos humanos de los españoles,podrían recoger, en la construcción de la historia inmediata, la verdad instalada desde la política de que la huelga fue un éxito. ¿Que debe primar en este caso, el compromiso ciudadano del historiador o su compromiso profesional? El asunto puede ser aún más complejo ¿Qué debe primar cuando en la definición del perfil profesional del historiador se recurre al rol de ciudadano? ¿Cómo debe actuar un historiador-ciudadano o un ciudadano-historiador ante esta pugna entre la conveniencia política y la realidad de los hechos? Creo que el deber de los historiadores de HaD debe estar con su profesión en primer y último término, por lo tanto, que debe haber una jerarquía de valores en nuestro trabajo. A partir de este caso mitad real y mitad hipotético mi proposición normativa de hoy día, en esta tarea de pensar en un conjunto de normas éticas para los "hachedeistas" (?), es la siguiente:Que tu compromiso político con la democracia y los derechos humanos no altere tu compromiso con el deber primero de tu profesión. Antes que ciudadanos somos historiadores. O dicho de otro modo: actuamos como ciudadanos desde nuestra profesión. El compromiso con la democracia y los derechos humanos debe ser una cualidad de nuestro trabajo. Si este compromiso es un "añadido" de nuestro quehacer no puede tener la capacidad de dañarlo en su base. Si la huelga hubiera fracasado, con todo el dolor de su condición de ciudadanos, Barros y San Martín, escritores de historia inmediata, deberían relatar la huelga como un fracaso. Ahora bien, dado que ambos son historiadores-ciudadanos, desde está última condición, ellos seguramente reflexionaran sobre el por qué del fracaso desde el punto de vista de la acumulación de fuerzas; propondrán cursos de acción, harán discursos; conmoverán a las masas, y al hacerlo, no habrán traicionado ni a su profesión ni a su estatus cívico. ¡El historiador de HaD al escribir la historia no cubre con un velo los errores de los democrátas a pesar de que él lo es!. Pido excusas a nuestros estimados amigos (Barros y San Martín) por este conjunto de suposiciones sobre sus propósitos, pero, me pareció que su conducta de apoyo al paro daba pie para seguir avanzando en este debate. Quedo a la espera de sus reflexiones. Saludos desde Chile para todos y felicidades a HaD por su aniversario. Gracias por tratarnos a los "conversos" como "cristianos viejos". E. EDUARDO PALMA Universidad de Chile; Universidad Central de Chile; Universidad Alberto Hurtado epalg@vtr.net +++++++++++++
Querido colega:
No se merecen, de verdad, las flores que nos
dedicas en tu mensaje por la nota del Centro compostelano de HaD
en apoyo a la huelga general del 20-J en favor de los
desempleados y trabajadores en precario. Millones de españoles
hicieron lo mismo perdiendo un día de salario. La comunidad
universitaria española fue asimismo prácticamente unánime en
la respuesta solidaria, date cuenta que el problema afecta
directamente a nuestros jóvenes licenciados y que CC. OO.
y UGT nos apoyaron en las luchas de hace medio año por la
autonomía universitaria. Todos los que leen esta nota saben,
por lo demás, que HaD es un proyecto académico
solidario con los problemas del mundo. Cumplimos, pues, con
nuestro deber como personas, universitarios, historiadores y...
coordinadores de HaD (naturalmente si algún miembro de la lista
quiere discrepar de nuestro posicionamiento, debe hacerlo, lo
nuestro es el debate).
Sobre las declaraciones del Gobierno sobre el fracaso de la huelga creo que hoy, 22 de junio, estarán ya arrepentidos porque se pasaron y ello les enfrentó personalmente a la verdad que vivieron los buenos millones de trabajadores y ciudadanos que fueron a la huelga y a las enormes manifiestaciones de Vigo, Sevilla, Madrid y Barcelona, entre los cuales que hay sin dudar votantes del PP. La edición de El País del 21 de junio aporta una visión sobre el éxito de la huelga bastante moderada (habla por ejemplo de más de 1 millón de manifestantes, cuando otros medios informativos dicen 4 millones), que se puede consultar por Internet, y coincide en general con los periodicos europeos más serios. Y eso que la empresa editora de Polanco forzó, contra la opinión mayoritaria de la redacción y de los talleres, la impresión en provincias de un vergonzoso cuadernillo el 20-J, donde se demuestra que PRISA sólo después de la huelga se apuntó al carro de la huelga. Los abajo firmantes, como sabéis, nos dedicamos más a la historiografía inmediata más que a la historia inmediata, el tiempo que nos deja libre la gestión de la red y otras investigaciones y trabajos. Nos gustaría decirte que algún otro colega español va a hacer de inmediato una historia, al estilo de la HI de HaD, de la huelga del 20-J, recopilando fuentes de los sindicatos, del gobierno, de la prensa, entrevistando a la gente, etc., pero no creo que en la historiografía española están todavía las condiciones maduras para ello, los colegas que hace historia del tiempo presente o actual, todavía no hacen auténtica historia inmediata, no es fácil, seguimos en ello. De momento los buenos ejemplos de HI vienen de la historiografía latinomericana, si bien los estamos identificando, conceptualizando, difundiendo (en los propios países de origen) y reivindicando desde Santiago de Compostela (cosas de la globalización). ¿Es posible ser historiador y ciudadano? Siempre y cuando, como decimos en el punto XVI del Manifiesto, nuestro primer compromiso social y político sea ético, esto es, con la "verdad que conocemos" como historiadores e intelectuales honestos. Por lo tanto hay que decir también lo que tuvo de fracaso la huelga del 20-J (desigual según sectores y lugares), criticar la violencia de algunos piquetes (tanto desde el punto de vista fundamental de los valores como de la eficacia), y ponderar lo más objetivamente posible las cifras contrastando fuentes. En suma uno puede ser participante y objetivo si es autocrítico y plural, estudiando la actitudes favorables y contrarias a los hechos que se estudian, buscando siempre aproximaciones globales, que, por ejemplo, situen el 20 -J en el nuevo ciclo de movimientos sociales s actitudes que iniciaron estudianes, profesores y rectores contra la LOU, en noviembre del 2001, paralelo a los nuevos movimientos franceses (desde 1995) e italianos (2001), y todo ello en el contexto de el movimiento social global 1999-2002 que tuvo sus comienzos en la Selva Lacandona el 1 de enero de 1994. En resumen, el retorno del sujeto social del que hemos hablado en otros trabajos frente al escepticismo de algunos que, con retraso, están comprendiendo ya que la historia y la historiografía están cambiando aceleradamente, y que no hay demasiados instrumentos como HaD para participar e influir en el cambios en marcha... Un abrazo, Carlos Barros
Israel Sanmartín
Universidad de Santiago de Compostela
Instituto Padre Sarmiento (CSIC)
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