Un saludo muy cordial a todos:
Me pasé la mañana revisando los mensajes enviados a HaD sobre
“Historia y Ética”, desde mi última intervención del 24
de mayo último. Todos ellos son muy interesantes y me hubiera
gustado poder corresponder a cada uno de ellos, uno por uno,
pero, al objeto de sintetizar en esta intervención voy a
referirme a ellos en conjunto, según mi perspectiva..
La
problemática del historiador ante la necesidad de escribir la
verdad conocida, es manifestar los errores o falsedades, sin
molestar ni ofender. No se trata sólo de detectar los actos éticos
, sino ser éticos en la exposición histórica. La Historia se
hace con Ética y sin Ética no se hace Historia. Los grandes
historiadores de todos los tiempos han sido siempre muy
respetuosos con la Ética y con la Historia.
Pienso
que en Historia no se debe faltar a la Ética y que quien
incurre en un error involuntario o voluntario, es conductor del
error o la falsedad y ha de rectificarlo antes de verse
comprometido, lo cual siempre perjudicará
a quien emita el error
y no lo rectifique.
Entiendo
por Historia, el conjunto de todos los hechos ocurridos en
tiempo pasado, pero no inmediato, sino en otras generaciones,
interpretando en todos sus aspectos pero, desde una perspectiva
actual, teniendo en cuenta sus procesos en el tiempo.
Los hechos actuales, sin embargo, se pueden tratar con
seriedad y respeto -como ha de hacer el historiador-, en
periodismo y literatura. Como se hace, en forma de crónica,
entrevista, reportaje, biografía, etc. Las crónicas medievales
eran el inicio de las bibliotecas y hemerotecas de hoy.
Considero
que el historiador que ha de tratar cuestiones contemporáneas,
lo puede elaborar mejor que lel que ha de trabajar sobre épocas
pasadas, ya que además de los textos impresos puede alcanzar
tratar con actores y testimonios de los hechos y analizarlos
desde las diversas posiciones que intervinieron en los mismos.
Si bien es aquí cuando es menester un sentido ético-histórico
afilado, prudente e íntegro, compulsando pruebas y
manifestaciones, sin decir verdades a medias que son peores que
las mentiras, sin “ningunear”, ignorar o menospreciar una
persona, ni mutilar parte importante de la información que se
tiene sobre un hecho.
Hoy
vivimos consecuencias de hechos cuyas causas o raíces
ocurrieron en tiempos pasados, y de ello se trata en libros y
periódicos, digámosle historia inmediata, periodismo y
literatura o crónicas de hoy, que mañana pueden ser, Historia.
La Historia no fenece, todos los días suceden hechos que por sí
mismos, por sus causas y efectos, serán Historia.
Aparte de
que la Historia se actualiza constantemente con documentaciones
olvidadas o perdidas que reaparecen con nuevas aportaciones históricas
y se crean nuevas interpretaciones y criterios.
Si
entendemos por Ética, la parte de la Filosofía que trata del
bien y del mal en los actos humanos. El hombre y la mujer que
tienen noción de ello, saben a lo que atenerse, como conjunto
de reglas morales que regulan el comportamiento y la relaciones
humanas, sea cual sea su profesión e ideología, nacionalidad o
etnia.
No creo que deba
ser el historiador, investigador o docente, quien deba dedicarse
a través de su profesión hacer política, pues como científico
de cualquier área, debe
exponer
claramente las posiciones de cada grupo de pensamiento o ideología,
de lo que se trate.
Pienso
que no ha de sentirse uno actor de la historia que expone, sino
observador neutral y estudioso de sus causas y efectos. No se
trata de “hacer Historia”, sino simplemente exponer el
conocimiento histórico de unos hechos., así como los usos prácticos
y el porqué las normas éticas que se definen de una manera
determinada en algunos lugares o zonas específicas. No son lo
mismo nuestros inviernos en nuestras casas, que los de los
esquimales en sus iglúes de Alaska donde, por ejemplo, varias
familias conviven, días y noches, en un mismo hogar. No es extraño
que allí, los varones, jóvenes o mayores, se emparejen con
hembras de otros, sin escándalo, con toda naturalidad y
consentimiento.
La
buena política del historiador docente es la de transmitir
eficazmente conocimientos y metodologías sobre su especialidad,
la del investigador, es buscar la verdad de enigmas y secretos
históricos, aunque como otros intelectuales, puedan ser invitados
por poderes fácticos, a colaborar en otros fines.
No
se trata de quedarse quietos ante los graves problemas que acechan
a la sociedad, sino que cada cual, como persona, ha de actuar
coherentemente, desde la posición que se ocupe. El concepto de
Historia no cambia, creo que lo que puede variar es el concepto
propio, el de cada uno, con respecto
a la Historia.
El
valor de un debate, como el de un coloquio o una tertulia, son las
aportaciones de cada uno de los participantes, que hacen pensar y
reflexionar. Antonio Machado, el poeta y literato español, decía:
“Lo que sabemos entre todos, eso, no lo sabe nadie”.
Felicitaciones
a Historia a Debate y a todos sus participantes.
Ernest
Vallhonrat i Llurba
Historiador colombino
www.VidaDeLaMemoria.com
desde
Tarragona (España).
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