Debates
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Historia y ética |
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Como amante respetuoso de la Historia he participado en
diferentes ocasiones a distintos debates de esta importante
iniciativa socio-cultural que es HaD, siempre con el debido
respeto hacia todos y con la mejor voluntad de aportar mis
sinceras opiniones e inquietudes intelectuales, sin otros
intereses que mejorar en esta disciplina.
He de referirme a mi última intervención, publicada en este
debate el pasado 25 de junio, en la que consideraba que los
libros de Historia deberían llevar una síntesis biográfica
del autor, con el nombre por el cual se le conoce, con indicación
de su formación intelectual, ideológica y religiosa; como
ayuda para el lector, y se añadía:"con ello el lector
podría hacerse una previa composición de la situación con la
que va a recorrer su lectura". A continuación se decía:
"No sé si existe un Diccionario de Historiadores,
Estudiosos e Investigadores de Historia, pero en todo caso lo
considero muy necesario".
Hasta el momento ha merecido la contestación de cuatro amables
concurrentes al debate, en distintos modos y formas, pero que
agradezco igualmente. Con fecha 14/7/03 se publicó la de Ramón
L. Facal, de Santiago de Compostela, en la que indicaba los
nombres de los autores y el título de "una obra básica
para el estudio de la historiografía española contemporánea",
que me he apresurado a adquirir, quedándole muy agradecido.
En la misma fecha se publicó la comunicación de Ana María
Carabias Torres, de la Universidad de Salamanca, en la que
manifestaba, que "con estas especificaciones, yo me negaría
a publicar ninguno (libro), aunque me parecería estupendo que
los demás historiadores lo añadieran si lo deseaban".
Tres días después (17/7/03) otros dos comunicados son
publicados en esta lista de debates, coincidiendo ambos en la
opinión y en la forma de expresión.El primero de ellos,
Ricardo Gustavo Espeja, desde Córdoba, Argentina, manifiesta:
"Considero que los antecedentes familiares y políticos no
tienen nada que ver con la calidad académica (que es lo que
importa en difinitiva) y si mucho con la miseria intelectual de
la persecución inquisitorial, a la que supongo sostiene con
gran fervor el señor Ernest Vallhonrat i Llurba". y seguía
diciendo: "Rogaría que este grupo elevara un poco el nivel
de sus debates que con pocas excepciones han diso de vuelo
gallináceo". Por mi parte pergunto ¿qué clase de
historiador o estudioso puede afirmar, prejuzgando, a este
participante, de sostener miseria intelectual alguna? ¿Y a qué
grupo puede clasificar a este honesto y sincero concurrente de
los debates de HaD?
Tampoco le gustó mi sugerencia a Juan Carlos Luego, de la
Universidad de Chile, que en su comunicado empieza diciendo:
"Esta es una sociedad libre, luego nadie está obligado a
colocar datos que no son necesarios para el trabajo académico",
y después el señor Luego trata de tercermundista la propia y
noble nación donde vive, para, simplemente manifestar su
desacuerdo con mi sugerencia. Finaliza diciendo: "rogaría
un poco más de seriedad por respeto al nivel que la mayoría se
merece.
A lo que me veo obligado preguntar: ¿Seriedad de quién y para
quién?
Con todos mis respetos.
ERNEST VALLHONRAT I LLURBA
Centre d'Estudis Colombins, de Barcelona.
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