Debates
|
Historia y museos |
|
Antonio Vargas Campos, y amigos de HaD:
Me pone muy contenta que alguien más se interese por el valor de
los museos en relación a la historia. Para destrabar la pésima
relación que tiene el público latinoamericano con los museos,
deberíamos reflexionar más sobre el papel que éstos han cumplido
desde su aparición en este continente.
De hecho, hemos erigido museos al mismo ritmo que hemos importado las demás instituciones republicanas. El museo ha constituido el símbolo de la masificación cultural de la revolución francesa, y por ello ha acompañado todo proceso de democratización burguesa. Esto no necesariamente garantiza una democratizacion cultural en todos los niveles. Si bien los museos se han erigido como espacios abiertos a todos, lo han hecho con la concepción liberal de una cultura hegemónica, que, en todo caso permite ser observada por los otros, pero sin admitir el diálogo ni la interacción cultural. Al no haberse interesado por las culturas populares hasta muy entrado el siglo XX, la museología está aún en proceso de cambio, y de definición de su utilidad social.
El museo clásico que expone objetos de historia política
erigiéndose como lugar de "la historia", es justamente aquél que
es resistido por el público, y lastimosamente es el concepto de
museo que abunda en latinoamérica.
Como museóloga y coordinadora de programas de turismo cultural,
yo sugeriría a los "anti-museo", que visiten museos comunitarios
que trabajan con los postulados de la nueva museología. Allí
encontrarán museos orientados conceptualmente hacia la memoria y
hacia la gente, y no hacia los objetos. Algunos ejemplos
exitosos en América Latina han dado verdaderas lecciones de
museología activa a los países del norte. Por citar pocos
ejemplos, destaco el Museo Comunidad de Chordeleg en Ecuador, el
Antropológico del fundacion ASUR en La Paz, Bolivia, el Museo
del Mar en Santa Catarina, Brasil, los Museos mexicanos de las
Artesanía de Tlaxcala, así como el de Culturas Populares, y el
Museo de las Artesanías del Instituto Riva-Aguero, de Lima.
También me permito presentar la reciente apertura del Museo de
la Tierra Guaraní de Paraguay, de la que fuí proyectista y
curadora, y en el cualhemos trabajado con las comunidades
indígenas Guaraní de la frontera paraguayo - brasileña, siendo
los propios indígenas los hacedores del guión museológico, y
quienes accedieron a ser filmados para presentar, en forma
multimedial, la cultura desde su propia visión. Hemos logrado
dar vida a las urnas funerarias que aparentemente solo
interesaban a los arqueólogos visitantes. La comunidad Guaraní
de Acaray-mi se involucró en la documentación de su propia
historia, y abrieron a la sociedad blanca los fundamentos de su
sistema religioso, social, económico, así como su propio punto
de vista sobre la "historia oficial", o historia contada por los
blancos. Este tipo de museos, estimado amigo Antonio Vargas, sí
aportan muchísimo a la historia y a la antropología, porque se
convierten en lugar de análisis y diálogo, con un guión dinámico
que puede ser transformado permanentemente a partir del aporte
de las comunidades involucradas, de los curadores, y de los
visitantes.
Le mando un caluroso saludo.
Alejandra Peña, Paraguay
|