Debates
|
Historia y periodismo |
|
Por alusiones a Tania Maquito y Emilio Fuentes, a
quienes agradezco que se tomaran la molestia de leer mi opinión,
respondo a sus cuestiones.
Por una parte, es muy cierto que el
historiador debe vivir activamente su propia historia.
Personalmente, soy un firme defensor de liberar a la
historia de la mera erudición libresca y sacarla a la calle,
para comprender el pasado y el presente y, por qué no,
plantear el futuro. Ello no obsta para que necesite de un
mínimo de formación académica y del debido trabajo
bibliográfico y de archivo, pero no debería quedarse
"encerrado" en esos ámbitos.
Por otra parte, en lo que respecta a Europa,
creo que la historia nos puede ayudar a escapar del "ruido"
mediático e intentar comprender el momento presente con
cierta perspectiva. Por ejemplo, un historiador del futuro
(¿y por qué no del presente?) estudiaría con más calma las
circunstancias que llevaron a la redacción de la
Constitución europea, las características políticas,
sociales y económicas de los componentes de la Convención
que la redactaron, las presiones políticas y "fácticas"
sufridas o generadas por los diversos gobiernos, la
diferencia entre información y propaganda (la famosa crítica
de fuentes de los
historiadores, que incluiría un estudio sobre
los medios de comunicación), el análisis del texto
constitucional a fondo, sin quedarse en la retórica y
contextualizándolo en su momento histórico. El "pesimismo"
al que se refiere Emilio Fuentes forma parte de la misma
historia, y, en todo caso, creo que un buen historiador (¿y
por qué no un periodista, o cualquier persona interesada de
otra profesión?) sabría analizar mejor el significado del
'no' francés o de la alta abstención española en el
referéndum sin caer en la retórica oficial ni en el discurso
político "presentable en sociedad". Por supuesto, ello no le
impediría equivocarse en sus juicios, pero al menos tendría
otra perspectiva.
Eduardo González
Licenciado en Historia y periodista
|