Debates
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Historia y género |
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MUJERES Y PODER EN EL NORTE DEL PERÚ:
DUEÑAS Y SEÑORAS.
El acercamiento al tema de género
definitivamente no es sencillo, pero ayuda a conocer
el papel que tiene la mujer en la historia y no en
la histeria como el sexo opuesto intenta hacernos
creer.
El caso de la mujer peruana en la
costa norte es sintomático del gran poder que el
género femenino ha detentado desde antaño. En la
temprana república es evidente y se puede apreciar a
través de la desigualdad de matrimonios en los
cuales ella es quien detenta el poder económico y el
varón es la compañía agradable que gozará de todo
beneficio mientras viva con ella y la haga feliz.
Nada más claro para probar la teoría de los opuestos
complementarios, uno brinda al otro lo que necesita
y ambos satisfacen necesidades. Sin embargo, en
cuestión de dinero, al haber fallecido el esposo, la
viuda no comparte sus bienes con ninguna hija que no
haya sido engendrada con ella:
“Y por cuanto Micaela Illescas, hija
natural de mi esposo Don José Illescas, ha tenido
acomedimientos conmigo acompañándome en la
asistencia de la enfermedad de su padre, ruego a mis
expresadas hijas la premien dándole cincuenta pesos
del importe de los muebles y mas la ropa de uso que
se encuentra en mis Comodines como los Camisones,
fustanes, trajes y pantalones, dejando a la voluntad
de mis hijas la entrega de los referidos cincuenta
pesos pues aun cuando la agraciada es hija natural
de mi citado esposo, no tenia derecho alguno a mis
bienes, por no haber dejado su padre ni el balor de
un alfiler lo declaro así para que conste.”
En muchos casos, durante el siglo XX,
las viudas prefieren otorgar poderes a sus madres
antes que a un representante legal, debido a la alta
confiabilidad y, así las madres se convierten en
administradoras de la fortuna de sus hijas: “
Herminia Rayan otorgo á favor de mi señora madre
doña Gregoria Sánchez, para que á mi nombre y
representación pueda enagenar, hipotecar, arrendar y
gravar toda clase de inmuebles de mi propiedad,
pudiendo en consecuencia firmar las escrituras que
se otorguen al respecto pudiendo en consecuencia
firmar las escrituras que se otorguen al respecto.
Con tal objeto le confiero todas las facultades
generales y especiales de la ley sin limitación
alguna”.
Estas evidencias solo demuestran que
siempre la mujer ha gozado de un inmenso poder mas
por aquel contrato tácito que se tiene con la
sociedad, ella se ve obligada a pasar formalmente
desapercibida, y otorgar poderes a sus esposos para
que éstos hagan las transacciones pertinentes, pero
a la muerte del que poco o nada aporto a la sociedad
conyugal, el socio de más acciones es el que se
queda con ellas: “la mujer”.
El mito de la mujer sin poder queda
muy cuestionado pero también se observa ese
continuum de sociedades que son machistas y en la
formalidad, respetando ese “contrato social”, debe
figurar el hombre; no obstante, sea la mujer quien
detente el poder. Ella era: Dueña y Señora.
Yeni Castro Peña es Magíster en
Estudios Latinoamericanos graduada en la Universidad
Andina Simón Bolívar, sede Quito. Estudió historia
en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha
realizado una especialización en Educación Superior
y enfoque Ciencia, Tecnología y Sociedad, y otra en
Gestión y desarrollo de proyectos de investigación.
Es miembro e investigadora nombrada por el Instituto
Panamericano de Geografía e Historia.
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