Debates


Historiografía latinoamericana



Es menester dejar de pensar los conceptos como herramientas al servicio de un determinado paradigma historiográfico y creer que como tales son incapaces de funcionar para contextos sociales diferentes a aquellos en los que han sido producidos. Vale citar, para dar cuenta de este punto, algunas reflexiones sobre el tema recurrente en la historiografía actual de si se puede hablar de ESTADO o de MERCADO en las denominadas "sociedades antiguas". Ante este problema es común el argumento de que tales conceptos no son plausibles de ser aplicados ya que se corresponden con patrones de análisis de la modernidad y no son útiles como elementos analíticos para estos períodos. Nada más falso. En caso de utilizar cualquiera de estos dos términos con una definición rigurosa ( v.g. ESTADO como institución con monopolio de la coerción legítima sobre un territorio, etc.) es factible proceder a contrastarlos con los conocimientos de las sociedades en cuestión y ver si es o no posible su aplicación. Es válido aclarar que para llevar a cabo tal labor es necesario que se parta de un consenso acerca del significado de cada uno de estos conceptos, puesto que no será igual la interpretación del ESTADO desde una perspectiva weberiana o desde una marxista, pero lo esencial es la uniformidad de criterios al realizar el análisis.

Asimismo, este tema está muy vinculado con los anteriores debates que se habían dado en torno a la cuestión del lenguaje y del modo en que estaban redactados los mails que aquí se publicaban. Hacer hincapié en la cuestión de que hay ciertos conceptos que sólo son aplicables a determinadas realidades sociales, no es otra cosa que defender el discurso de que el lenguaje tiene un sentido inherente y que, por ende, puede ser más o menos revolucionario escribir respetando o no las reglas ortográficas. El problema, a mi entender, no radica en absoluto allí, sino en el hecho de que el lenguaje es la herramienta que nos permite comunicarnos de forma eficiente entre los seres humanos y al no respetarla lo único que se logra es dificultar esta comunicación. De lo anterior se sigue que la utilización de conceptos fundamentales en lo que hace a la práctica del análisis social debe estar acompañada por una clara definición de las características que tales conceptos conllevan, pero jamás se debe negar su aplicación a realidades diversas porque el resultado que ello acarrea es fomentar un relativismo cultural cuyos frutos en la investigación son altamente cuestionables.

Pablo Pryluka
Estudiante de Historia
Universidad de Buenos Aires
Buenos Aires, Argentina

 

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