Queridos colegas de Historia
A debate
En gracia de discusión quiero aportar algunas
reflexiones que permitirían
clasificar a la prensa como fuente primaria.
Tales disquisiciones surgen
de una discreta experiencia haciendo historia
política local a partir de
la prensa como una de las fuentes básicas, Se
requiere ante todo abordar
colectiva mente un proceso de recuperación de la
prensa como documento
histórico para que sea asumida con todas las
precauciones que se plantean
en el ámbito de la metodología de la
investigación histórica. Es preciso
profundizar en la crítica tanto externa como
interna la prensa en tanto
fuente primaria. Se recomienda entonces
realizar la crítica de fuentes
en el orden de la metodología tradicional. Es
decir comenzando por la
crítica externa. En tal sentido se puede obviar
la primera parte de la
crítica externa, es decir la crítica de
procedencia, pues no hay razones
para dudar de la naturaleza autentica de un
volumen de prensa que se
halle en un archivo legítimamente organizado. La
segunda parte, la
crítica de reposición, solo es necesaria si los
ejemplares consultados
se encuentran en avanzado estado de deterioro.
En cuanto a la
clasificación crítica de las fuentes, la prensa
en general es una fuente
indirecta porque no es resultado automático de
los hechos. Estos suceden
- o sucedieron - independientemente a la
existencia o acción de la
prensa. Ella se produce con la finalidad de
informar en el presente
sobre los hechos y dejar huella de estos para
cuando, en el futuro ese
presente ya sea pasado. En este sentido algunas
informaciones, usualmente
registradas por la prensa, podrían clasificarse
como fuente directa
cuando se trata de transcripciones textuales o
reproducciones de
documentos producidos, casi automáticamente, por
los hechos. Sin embargo,
al ser éstos objeto de publicación por parte de
un medio de información
masivo, quedan clasificados como fuente
indirecta porque la decisión de
difundirlos afecta su carácter automático y los
convierte en resultado de
la intención de darlos a conocer. Por lo que, sí
el historiador los
consulta a través de su transcripción en la
prensa, ésta se constituye en
un documento directo.
Para precisar la clasificación de la prensa como
fuente primaria, además
del criterio posicional - que nos indica que es
una fuente indirecta - es
importante aclarar su clasificación según el
criterio intencional, es
decir si corresponde a un documento testimonial
o no testimonial. Esta
clasificación la planteó, el cofundador de la
escuela de los Annales, el
historiador Marc Bloch, en su Observación
histórica, llamándole textos
voluntarios a los testimoniales e involuntarios
a los no
testimoniales.[1] En tal sentido la prensa como
tipo de fuente parecería
ser un documento testimonial voluntario, en
razón de su elaboración
intencionada y cargada del subjetivismo de los
autores de cada
información allí registrada. Sin embargo la
prensa es un documento que
puede contener textos de naturaleza voluntaria y
también textos
involuntarios, decir no testimoniales. Eso lo
aclara Ciro Cardoso,[2] al
definir como documentos voluntarios aquellas
huellas escritas -
testimonios de un hecho - cuyo autor produce de
acuerdo a sus intereses
circunstanciales, de manera que su forma y
contenido están determinados
en gran medida por la subjetividad del autor.
Mientras que el documento
voluntario - o no testimonial - es aquel en el
que el autor no puede
plasmar su subjetividad porque debe registrar en
forma estricta un
aspecto objetivo y cuantitativo de la realidad.
Hasta aquí lo referente a
la critica externa. En otro correo me referiría
a la crítica interna.
JAIME ALVAREZ LLANOS
Universidad del Atlántico, Barranquilla
(Colombia)