Debates


Historia Global/Mundial

 
La propuesta de una nueva Historia global es sumamente tentadora, la verdad es que nuestra actualidad se presta muy bien para ello.

Según mi entender, existe una relación clara entre la Historia del presente y la posibilidad de una Historia global. Eso me sugiere una cierta vuelta al historicismo, que no tiene que ser algo malo si uno es consciente de ello. Así hemos vuelto a las tan denostadas filosofías de la historia (atacadas por Braudel y Le Goff) en busca de una significación para nuestra coyontura sociocultural.

 
Está bien que ciertas personas hayan vuelto a interesarse por las interpretaciones históricas. Pero, y eso no se debe olvidar nunca, no es muy preciso sobrevalorar la historicidad de nuestros tiempos, postulando que todo humano es un ser histórico.

 
Antaño los tratados de Historia universal abusaban de un lenguaje excesivamente técnico, cientifista, buscando su legitimidad exhibiendo la mucha erudición de sus autores. Pero hoy parece ser que algunos especialistas de la Historia del pesente confunden el lenguaje del filósofo con la falta de claridad, emulando a su vez la  erudición y el cientifismo de los recién redescubiertos "precursores" historicistas.
 
Si respecto al mundo globalizado se habla de crisis, se la menciona muy atenuadamente, incluso atreviéndose a volver sobre las antiguas predicciones históricas: que la crisis podría tener su salida en el multiculturalimo p. e., o que al final ya no interesarán los capitales sino las identidades. Se habla de la aceleración y del cambio como constantes a las que se acostumbrará el hombre globalizado.
 
La verdad es que estamos viviendo unos tiempos críticos. Salta a la vista y que atañen al mundo entero.
 
También es cierto que los cambios más profundos los vive el Occidente, aunque parezca mentira a ciertas personas.
 
Según el posicionamiento ideológico, unos hablan de transformación, y otros de decadencia, como siempre. O de síntesis.
 
Considero que estamos viviendo globalmente un fenómeno que Mircea Eliade llamaba "el terror de la historia", la carga insoportable de unos acontecimientos  y de unas vivencias omnipotentes y omnipresentes, gracias al exceso de información (sincrónica y diacrónica).
Tal lastre es imposible deprocesar, con lo cual es lógico que cada vez más gente quede fuera del flujo de la Historia universal, cayendo en un eclecticismo cultural medio impuesto, medio buscado o fatalmente acaecido.
 
Algunos podrían decir ahora: "Sí sí, justamente éso es el multiculturalismo", u otros podrían recurrir a los más rancios historicistas para poder hablar con más o menos acierto del "divorico cultural"  o ,en su caso, de la "pérdida de cultura".

 
No repito esa sandez del "choque de civilizaciones" porque no responde a ningún análisis serio. Es un postulado confuso, fruto de la utilización tendenciosa de unos conceptos no tan malos, pero que no se han entendido.
 
Yo quisiera advertir a los antiguos materialistas históricos que precisamente hoy, y más que nunca hoy, pueden desenpolvar a Marx para poder hablar con fundamento de clasismo, depués del "multiculturalismo" por supuesto.

 
Es sintomático que se hable de nuevo de "cultura", cultura de masas, identidad cultural, mitos etc. Claro está que tales fenómenos no han salido de la nada, y está analizado que han surgido de la desintegración de cuerpos sociales tradicionales, más estáticos y menos individualistas que lo que hoy tenemos.
 
La búsqueda de identidades en un mundo globalizado se convierte en obsesión en el momento en el que se sienta un malestar determinado o indeterminado. Hay mucha búsqueda de identidad en el mundo, mucha reivindicación cultural, histórica etc., pero eso no expresa otra cosa que la falta de identidad y la pérdida de cultura. También podría ser una peculiar forma de negación de la historia, ¿quién sabe?

 
Si vivimos en un momento en el que una calidad fundamental ha cambiado, uno no puede limitarse a indicar las "tendencias" o atreverse a hacer pronósticos más o menos optimistas.
 
Tenemos al menos dos grandes tradiciones entre las cuales escoger la que más nos convenga: si queremos lamentar la desaparición de un mundo que ha sido todo lo contrario de un paraíso terrenal, o si queremos dar ingenuamente la bienvenida a unos nuevos tiempos en los que soplarán unos vientos no menos impuros que los que acaban de pasar.
 
No propongo el relativismo en Historia, ni mucho menos Justamente para no ser relativistas tenemos las filosofías de la historia, que cada uno se busque la suya sin torcer el camino de la verdad.
 
Es imprescindible un criterio para poder valorar una situación y unas circunancias que se están viviendo. No hay por qué excluir el optimismo o el pesimismo si se pueden dar razones concluyentes y que lo justifiquen uno u otro.
 
Para hacer una Historia global, ante todo es importante que reine la claridad, que no nos confundan a nosotros ni a sí mismos con los cientifismos y el barníz de filósofo de andar por casa.
 
La nueva Historia universal se puede hacer y es necesario que se haga, sobre todo con una claridad que contraste con la confusión y las crisis de la actualidad.
 
Carlos Wefers Verástegui
institucion: Universidad de Salamanca
 
 

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