Estimado Carlos:
Quisiera sumar mi opinión a lo que se está debatiendo sobre el
tema.
Si bien no soy historiador sino ingeniero, he estado presente en
el Congreso Historia a Debate último, que me pareció muy
enriquecedor. Y me resulta muy positiva esta red que has armado
para que intercambiemos ideas desde ambos lados del océano.
Yendo al grano del tema me propongo abordar, quiero decir lo
siguiente:
Me parece un tanto exagerada esta manía de estar dándole palos
a España y a los colonizadores españoles como si hubieran sido
los únicos saqueadores de la historia. Y digo exagerada porque
toda conquista o invasión fue violenta, obviamente. Lo cual no
quiere decir que disculpemos a ninguna. Lo que digo es exagerado
es que nos la agarremos con los españoles, como si ellos
hubiesen inventado la conquista violenta y avasalladora de
culturas preexistentes. Hernán Cortés fue violento y cruel, no
hay duda ni yo lo voy a defender. Tampoco lo voy a hacer con
Felipe II. Pero mis escasos conocimientos de historia no
registran que los vikingos hayan hecho obras de caridad en las
costas europeas. Ni que los aztecas hayan tratado como hermanos a
sus vecinos del valle de México. O que los Incas hayan
favorecido con sus granos a los diaguitas de nuestro norte sin
pedirles nada a cambio. O que mapuches y tehuelches hayan
convivido sin pelearse nunca por sus respectivos espacios. Y
fundamentalmente, todos sabemos que los colonizadores ingleses
dejaron solamente los indios necesarios para que aparecieran como
los malos de sus películas durante años. No registra tampoco la
historia que el "caballero" Drake haya hundido galeones
españoles para volar a América a devolverles a los aborígenes
el oro que les pertenecía. Hoy tenemos los ejemplos de albaneses
y kosovares, de rusos y chechenos, de infinidad de nacionalidades
africanas peleando hasta el exterminio.
Entonces, es cierto, los españoles no fueron la excepción,
conquistaron y sojuzgaron y se llevaron riquezas, y es bueno que
lo sepamos, que lo estudiemos y que digamos al mundo que de estas
cosas no queremos saber que se repitan. Pero tanta insistencia
sobre el tema, Y SOBRE ESTE UNICO TEMA, a mí me da qué pensar.
Y me da qué pensar que justo haya explotado este tema poco antes
de la rememoración del quinto centenario de la llegada de los
españoles a América. Rememoración que íbamos a hacer en
conjunto desde Méjico hasta Tierra del Fuego. Y claro: Eso podía
despertar, quizás como efecto secundario no buscado, una idea o
sensación de que en definitiva éramos todos productos de ese
hecho, con sus luces y con sus sombras, pero en definitiva todos
parecidos, por no decir lo mismo. Y quedaba excluída de ese
sentimiento la América sajona, la potencia que considera que
somos su patio trasero, en el cual puede hacer - y hace - lo que
se le antoje, y lo hará mientras sigamos divididos. Era entonces
peligroso un posible despertar unitario. Y ahí vino el golpe,
para mí la jugada maestra de los ideólogos de la dominación
que ese país, que ni siquiera tiene un nombre propio, y que
arrogantemente se hace llamar "América", ejerce con su
poder económico y militar sobre todos nosotros.
Y nuestra gente cayó en la trampa. Y entonces hubo indios contra
criollos y contra españoles y contra mestizos y, en definitiva,
no pasó nada. BRILLANTE LA TRILATERAL!
¿Y por qué cayó nuestra gente en la trampa? ¿Porque nos la
pasamos en discusiones bizantinas como las del sexo de los ángeles
mientras todo arde a nuestro derredor? No a mi enteneder. No es
que tanto debate se deba a una especie de ejercicio intelectual
emparentado con lo que suelen hacer los adolescentes en soledad.
De ser así sería incluso un tanto ingenuo. Ocurre que cada cual
pretende aprovecharlo para sus fines más inmediatos, y
probablemente de menor vuelo. De esta aseveración exceptúo a
los descendientes de los aborígenes, que tienen demasiado tiempo
ya de reclamos no satisfechos.
Sucede que junto con la España, o a través de España, o tomándola
como símbolo, se pretende atacar, y se ataca, al catolicismo en
sus dos aspectos, religioso y como conformador de una cultura. Se
cargan entonces todos los aspectos negativos en los que participó
de la colonización, y se "olvidan" los positivos. Y
esto viene muy bien a una cierta parte de nuestra
intelectualidad, que aún no superó su anticlericalismo atávico.
Y esto vale para ambos lados del océano, como pude apreciar en
el Congreso al cual asistí en Santiago de Compostela. A los
Anglo Sajones Blancos Protestantes, los famosos WASP, les resulta
muy molesta la presencia y el rol de una Iglesia que predica el
amor a los pobres, y la necesidad de una justicia social. Lo cual
no quiere decir que siempre esté a la altura de su mensaje, pero
siempre existe el peligro de que el mensaje prenda. Y esto afecta
a ciertos intereses, a los que, queriendo o sin querer, sirven
todos los que se suman a esta campaña.
Por otro lado, todo este chisporroteo sobre las cosas que pasaron
hace cuatrocientos o quinientos años, desvía la atención sobre
los problemas actuales. Y mientras debatimos sobre lo que deberíamos
pedirle que devuelva Felipe II, que por razones obvias no lo va a
hacer, no focalizamos nuestros reclamos sobre temas estrictamente
actuales.
Y aquí les - o nos - toca a todos. La mayoría de los países
colonizados por los españoles llevan ya más de ciento cincuenta
años de gobiernos no dependientes de España (quise poner autónomos,
pero me tembló el pulso). Las inequidades actuales son problemas
y consecuencias de nuestras conductas. Y si los aborígenes de la
Patagonia no son dueños de sus tierras, no es problema heredado
de España, que nunca llegó allí. Es nuestra actual sociedad la
que debe dar remedio a este asunto.
A nivel continental: No recuerdo que Sandino haya peleado contra
los españoles, ni que la United Fruit haya sido una empresa que
enmascaró su nombre para ocultar su procedencia ibérica. ¿Por
qué no hablamos un poco de los atropellos de los yanquis,
entonces, y no nos concentramos (iba a usar otro verbo mucho más
acorde, del tipo de lo que hacen los adolescentes) tanto en
Felipe II?
¿Y los ingleses con nuestras Malvinas? Tampoco registra la
historia que hayan invitado amablemente a nuestro gobernador de
las islas, en 1833, a sumarse al desarrollo social y económico
que le iban a imprimir a esas tierras que los descendientes de ibéricos
e indios no sabrían producir.
Ni qué hablar de la mitad de Méjico, que los
"libertadores" del norte le birlaron a los
"brutos" que vemos en la película sobre El Alamo.
Hay muchos reclamos actuales, muchísimos reclamos sociales. pero
éstos les costarían muy caros a personas físicas (siempre hay
alguna detrás de un ente empresario) actuales, que prefieren que
nos rompamos los cuernos entre nosotros por lo que hizo Felipe
II, y así nos olvidemos de que ELLOS, AHORA, NOS ESTAN
ESQUILMANDO!
Y no es solamente un problema de nuestro continente. Si tanto
interesan los tesoros y valores culturales de cada pueblo, ¿por
qué los ingleses no devuelven los oros de Benin, que les robaron
a los nigerianos cuando entraron a sangre y fuego en esa ciudad,
a fines del siglo pasado, no hace quinientos años? ¿Y por qué
los franceses no desmantelan ese tremendo monumento al despojo de
siglos que es el museo del Louvre, y devuelven las momias a los
egipcios?
Como se ve, hay muchos reclamos que se pueden efectivizar ahora,
por los cuales deberíamos pelear todos juntos. ¿Estamos
dispuestos a hacerlo? Porque en esto sí que nos puede ir por lo
menos la consideración de alguna gente cuyas manos besamos,
aunque nos estén maltratando...
En el fondo de toda esta cosa de la desacreditación del
descubrimiento y conquista que iniciara Colón, se esconde además
una envidia feroz. El modelo que se nos quiere hacer creer de que
los WASP son mejores, entre otras cosas porque no fueron
contaminados con la cultura católica, que sería perezosa
esperando recibir todo en un cielo existente después de la
muerte, no soporta que un genovés, un italiano, un miembro de
esas especie latina tan "buena para nada", se les haya
adelantado. Y entonces buscan debajo de cada piedra, a ver si
aparece un vikingo que haya llegado antes que Cristoforo. ¡Llamarse
así para colmo! Y como si fuera poco, los espacios que ocuparon
sajones y franceses no contenían ningún imperio rico
preexistente. ¿O se creen nuestros amigos los
detractores de España, que si los ingleses hubieran entrado en
Mexico en lugar de Cortés, habrían respetado las pirámides?
Los invito a que estudien lo que le pasó a la mayor biblioteca
africana a fines del siglo pasado, cuando un jefe rebelde no tuvo
mejor idea que refugiarse en ella para librar la última
resistencia contra los invasores británicos. Y ya existían
todas las British Societies de todas las ramas de la cultura que
se les ocurran. Repito. Los invasores han sido siempre así. ¿O
no tiene la mezquita de Córdoba, en España, columnas
provenientes de la demolición de iglesias cristianas
preexistentes? De eso no se habla, más que para destacar esa
particularidad arquitectónica. No es mencionado por los guías
como un ejemplo de intolerancia religiosa ...
Y por último, lo que les toca a los españoles. A nuestros
amigos que se sienten tan dolidos por lo que pudieron haber hecho
sus ancestros, les pedimos, los iberoamericanos, que traten de no
cometer de vuelta el mismo error. Y ese error se vuelve a cometer
cuando envían a sus jefes de Estado a presionar a los nuestros
para obtener ventajas desmedidas en los negocios que proponen, y
así tener los peninsulares un mejor nivel de vida. Doy algunos
ejemplos: A los argentinos nos dolió en el alma que se adueñaran
por dos monedas de nuestra línea de aviación, Aerolíneas
Argentinas, para después dejarla peor que antes. Nos disgusta
que vuestra Telefónica nos cobre las tarifas más caras del
mundo, y que exija que paguemos antes de protestar.
Ha sido una bofetada al orgullo nacional el hecho de que nuestro
anterior presidente haya cedido a las presiones de Aznar y del
Rey para apropiarse de nuestra empresa petrolera. No podemos
aceptar que se nieguen a ver que nuestro mar continental corre
serio peligro de perder su riqueza ictícola, porque barcos españoles,
amparados en contratos mal hechos, depredaron, junto con otros,
esa riqueza. Ceder en tales pretensiones, quizás los haga vivir
un poco más modestamente, pero hará que muchos García y Rodríguez,
y González y Pérez, etc., puedan vivir dignamente en este país,
como en otros de América, sin tener que ir a mendigar un
mendrugo a sus parientes opulentos de allende el mar, ricos
gracias a lo que volvieron a sacar de la América.
Un saludo cordial.
Lucio Iurman
iurman@impsat1.com.ar