Estoy completamente de acuerdo con
que la historia no puede estar teñido de ideología.. Lo que sucede es
que en la realidad la objetividad se entremezcla con la subjetividad
una veces buscada, otra inconsciente. Porque el historiador debe
interpretar los hechos y no puede ser un simple narrador, un cronista. De
todas formas el esfuerzo por la imparcialidad, el correcto análisis del
pasado, la investigación, facilita que la historia vaya perdiendo el
lastre que tantas veces ha arrastrado y sigue arrastrando, como bien
sabemos. En cualquier caso, la historia no pude depender del poder, ni el
poder puede pretender "guiar" la investigación histórica.
Seguiremos apostando por una historia que no tenga miedo a la realidad, al
pasado, y que apueste por el futuro aun cuando esto sea muy difícil y
delicado...
MERCEDES SAMANIEGO
msambo@terra.es