Creo que es imposible hacer historia al margen de toda
ideología. No se puede olvidar que somos personas, que sentimos, que
sufrimos, que hacemos política, que no podemos cerrar los ojos ante lo
que pasa en el mundo, que nos gusta ser queridos,Š. Y que todo eso
condiciona de alguna manera nuestro trabajo. Pero entiendo que se puede
ser "objetivos", que la historia puede ser de algún modo
"objetiva".
Lo explicaré con un ejemplo. Si uno mira un cuadro de Goya, por ejemplo
el de Los fusilamientos que seguramente la mayoría de la gente
conoce, al margen de las cualidades propiamente formales del cuadro y de
la historia ahí contada (la represión francesa de las revueltas
antinapoleónicas) hay algo más. Hay la historia de una guerra, de gente
anónima que muere, gente anónima que mata. Y mientras eso ocurre, de
noche, al fondo la ciudad duerme. Podría ser la historia de cualquier
guerra, y por eso es válido en cualquier época. Para mí es una obra
objetiva. Sin embargo, Goya estaba pintando una guerra determinada, tenía
unas ideas, una ideología, y eso se refleja en su pintura. Sin embargo
para mí la objetividad consiste precisamente en reflejar lo que ves de
forma honesta.
No sé si me he explicado bien, pero la manera que tiene el historiador de
ser objetivo es siendo honesto. La verdadera objetividad es sacar, como
hizo Goya, lo que uno lleva dentro. Y eso, que cada uno que lo llame como
quiera conciencia, razón,.
Para finalizar me quedo con una bonita e irónica frase de E.P. Thompson:
"I commenced to reason in my thirty-third year and, despite my best
efforts, I have never been able to shake the habit off"
Un cordial saludo a todos los colisteros
José Serrano
León (España)
dgejsa@unileon.es