Debates
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Ortografía |
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Estimados colegas,
Leí con profundo estupor los textos de los estudiantes chilenos de las Universidades de Viña del Mar y San Sebastián, a los cuales hace referencia Carlos Barros el día 20 de enero de 2006. Considero que es lamentable que futuros historiadores e historiadoras hagan un tratamiento tan antojadizo del lenguaje. Sin bien es cierto, la libertad que permite la red admite tomarse ciertas licencias en este sentido, no es menos cierto que la rigurosidad en el lenguaje es fundamental para expresar claramente las ideas.
Uno de los aludidos, el Sr. Eugenio "aramando chandía
arce", señala textualmente que "las ideas son las mismas
independiente, que escriba historia con H o sin ella".
Le recuerdo a este respetable estudiante chileno
(proveniente de un país en el cual al hablar no hacemos
distinción entre "s" y "c") que no es lo mismo escribir
"estamos en la cima del conocimiento", que "estamos en
la sima del conocimiento". Esto grafica, en mi modesta
opinión, que, cuando se trata del lenguaje escrito, la
ortografía es una herramienta fundamental para expresar
y dar a conocer apropiadamente nuestros puntos de vista.
Sin embargo, creo que el dejo de arrogancia con el cual
se expresa este joven, propio sin duda de la vehemencia
con la cual intenta dar a conocer sus ideas, no reviste
la gravedad que tiene el hecho que nosotros, los
profesores e investigadores que actualmente formamos a
estas generaciones, no realicemos el esfuerzo necesario
para inculcar en nuestros alumnos el amor y el respeto
por su lengua materna; la cual, evidentemente, está
siendo maltratada y menoscabada, con lo que de paso
también se menoscaban y maltratan nuestras culturas. Es
por esto que me hago eco de las palabras del Sr. Chandía
Arce cuando nos recuerda en su mismo texto, a mi juicio
con meridiana claridad, que deberíamos preocuparnos "del
presente de la educación propiamente tal". Asumamos
entonces nuestro rol como educadores y contribuyamos
desde nuestras aulas a enaltecer el lenguaje escrito,
pues es un pilar fundamental para la reconstrucción de
la memoria, la cual en el caso nuestro,
desafortunadamente, mu! estra dejos profundos de amnesia
que no nos permiten avanzar hacia el desarrollo de una
democracia donde el pasado encuentre justicia y verdad y
gane al fin su espacio en la historia pasada, presente,
futura y/o inmediata de Chile.
Esta situación que pudiera parecer menor pues,
finalmente, quizás el Sr. Chandía Arce tenga razón
cuando señala que HaD no es más que "un chat, más del
mundo del Internet, donde un grupo de personas, quiere
pasar por Intelectual, conversando de temas, rebuscados
y mostrando con eso, superioridad intelectual entre
países", para mí reviste una importancia mayor, pues el
hecho de hacer el esfuerzo de escribir correctamente y
de incorporar las críticas que otros hagan a nuestro
trabajo también lleva implícito el respeto por el otro
(en este caso el lector) y la tolerancia hacia quienes
manifiestan una opinión disidente referente a los temas
que nos convocan. Considero que la arrogancia
intelectual a la cual hace mención este estudiante, que
es tan reprochable en los académicos como en los
alumnos, es peor aún si se mezcla además con cuotas
importantes de ignorancia. Sin embargo, es necesario
hacer notar que de esto no estamos exentos los
profesores e investigadores, ya que como lo evidencian
algunos de los escritos que circulan en HaD, muchas
veces ni siquiera nosotros mismos estamos en condiciones
de hacer ver los errores a nuestros alumnos pues nuestra
propia ortografía dista mucho de lo que se requiere para
realzar y difundir la correcta aplicación del lenguaje.
José Ortega y Gasset señalaba que "la claridad es la
cortesía del filósofo", yo agregaría a esta frase que el
buen uso de la ortografía es la obligación de todos
aquellos profesores que aspiramos a que nuestras
sociedades y nuestras culturas se valoren y se defiendan
con la altura que se merecen en un mundo cada vez más
globalizado. No podemos permitir que Internet banalice
la riqueza del lenguaje. En esto a todos quienes
pensamos que la difusión y la libre expresión de las
ideas no se pueden tranzar por la inmediatez de la
circulación de la información, nos cabe una
responsabilidad mayor.
Por último, me permito señalar que la frustración
también es parte de la educación, por lo que no nos
deberíamos molestar si en algún momento alguien pone
reparos a nuestros trabajos. El aceptar las críticas,
aún cuando no las compartamos, es parte del espíritu
democrático que mueve a esta red.
Profesora María Isabel Orellana R.
Museo de la Educación Gabriela Mistral
(Ex Museo Pedagógico de Chile)
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