Acá en Barranquilla, se planteó el tema de las cuatro corrientes
[conferencia
Carlos Barros 26/5/09] a través de las que se vierte la historia, y aún
seguimos considerando que positivista, es la más justa de todas para con el
lector.
En el periodismo, siempre se le ha dicho a los redactores -reporteros, o como
los motejamos aquí "cargaladrillos", que en la información no se puede opinar.
Las apreciaciones personales, jamás deben interferir con el derecho que tienen
los lectores de establecer sus propias opiniones, sin influencias externas,
sanas, malsanas o de cualquier otra índole que éstas fueren. El análisis del
hecho queda para los editorialistas y columnistas quienes, por eso mismo, por
comentar, en múltiples casos se convierten en traidores de la historia.
De la misma manera, creemos que el historiador debe ser un recolector de datos,
una especie de notario, que sólo le indique a sus seguidores un hecho, para que
sean éstos quienes lo interpreten. Sólo a ellos corresponden estas
disquisiciones.
En la fabulosa y excitante recopilación de Los reyes Malditos -de Maurice Druon-
encontramos un claro ejemplo de ello: él novela a los personajes, pero cuando se
refiere al hecho, lo hace basado en la documentación que ha recopilado, que es
lo que al final, nos permite establecer sus propias conclusiones. Así, hay miles
de ejemplos, como se sabe.
Fidel Castro y Pinochet llegaron al poder por la misma vía y se mantuvieron en
él con actitudes similares. Que uno actuó por razones humanitarias y el otro por
razones económicas, que el úno era marciano y el otro venusino, eso no importa.
Ya eso le atañe al analista. Es un tema de debate, desde luego, pero me gustaría
leer apreciaciones en contrario
Pepe Sánchez
Periodista
Emisora Atlántico-Satélite
Colombia
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