Si durante el siglo XX Martin Heidegger nos mostraba como
la esencia de lo humano está inexorablemente conformado con el tiempo,
parece ser que el pensamiento haya quedado adormecido en un largo y
eterno sueño del que todos parecemos sufrir. Así la comprensión del
ser humano, de su esencia y existencia, pasa por una reflexión de lo
humano en conjunto, del ser de la
sociedad. Y es la Historia el campo en el que debemos
recoger los frutos de lo trabajado siglos atrás. Si queremos un futuro
más justo para todos, debemos sumergirnos en la Historia, respirarla y
aprender. El hecho mismo de plantear esta pregunta [¿Para que estudiar
historia?] ya nos tendría que hacer reflexionar demasiado sobre lo
evidente. No dejemos que el pensamiento único nos venza. Acaso alguien
puede aun creer que un mundo tan materialista-consumista como el nuestro
nos traerá esa felicidad que auguraba el liberalismo. Trabajemos lo
humano, la persona, la sociedad y aprendamos de nuestro pasado pues allí
está nuestro futuro.