Estimado colega, desde Costa Rica, comprendo la mente despierta de sus
estudiantes, pues en algunos momentos; esos, asiagos de nuestra existencia,
hasta nosotros, o en mi caso concreto, amante, y defensor de la disciplina
histórica, nos hemos hecho, semejante pregunta. ¿Es la disciplina
histórica, de los detentadores del poder en cada etapa del desarrollo
histórico? Si la respuesta es afirmativa, esta claro, a quienes les debe
interesar en primera instancia el estudio de la historia, pues a la postre
sería, de los detentadores del poder para seguir ostentándolo en cada etapa
Si se pretende transformar el poder, es también lógico, el porque se debe
enseñar y emprender el estudio de la historia, por los actores sociales, que
pretenden ese cambio.
Esto nos lleva a otra situación, efectivamente, el aprender o enseñar la
disciplina histórica, para lo que llamamos en mi país la "chismografía
histórica", efectivamente, desde mi punto de vista, es tarea de
comadronas, más no de científicos sociales.
Entramos también en otros campos, lamentable, pero real, al menos en los
país como el nuestro, y me parece, que en el caso de la historia, se aplica,
también en otras latitudes, el de la historia como la cenicienta de las
ciencias sociales. Vale decir, que para muchos estudiantes, e incluso
profesionales ya graduados, la enseñanza y el desarrollo de la disciplina, no
da para vivir, no digamos para vivir bien, sino simplemente, para vivir
decorosamente. Desde este punto de vista, en un mundo globalizado, y
neoliberal, efectivamente, nuestros jóvenes, y alguno que otro adulto,
lógicamente se preguntan, para que estudiar historia; ya no solo por el
aprendizaje, teórico metodológico de la disciplina, sino también porque a
la postre no les permitirá desarrollarse en el plano profesional y meramente
económico. Es decir, dicen los estudiantes, la historia no paga...
Pero hay algo que es dichosamente cierto, independientemente, de quién,
reseñe la historia, la historia es necesaria. O, dime quién quiere aprender
historia, y le diré si le conviene. En resumen, la historia no es para todos.