Respecto a la posible contestación irónica nº 4
aportada por Tzvi:
Bueno... tal como viene en los libros pre-post modernos de Historia
Contemporánea de Bachillerato de aquí, estudiar Historia sí que
requiere saber algo de matemáticas, más que nada para interpretar
algunos datos como "Precios y salarios de un obrero en Nantes,
1850", "Progresión del número de parlamentarios socialistas
en la I y II Internacional" y otras listas de la compra.
La Hª Medieval solo requiere un poco (interpretación, por
resta, de años de la Héjira frente a años de la Era Cristiana); la
Antigua nada (si acaso saber los números romanos). De la
Prehistoria conviene olvidarse, por que los arqueólogos no son más
que buscadores en la basura (asimilados a "fabricante de
peines": la clase social más baja que existe, según el Seanchas Mór),
y jamás alcanzarán la categoría de "historiadores", ¡cuanto
menos la de matemáticos!.
;-)
Dovidena Alissiegina¡
Níl aon thoin mar do toin fein :-) :-)
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Por supuesto, mi anterior mensaje era completamente irónico.
Si me miro al espejo, me parece que mis respuestas no serían tan irónicas
(aunque a la afirmación de que "lo nuestro tiene futuro" yo
habría respondido "¿ah, si?"), pero me parece que igual de
sosas.
Si la experiencia personal vale de algo -como argumenta José- también
yo estudié por que deseaba encontrar explicaciones a cosas que sucedían
o habían sucedido en el pasado a mi alrededor, muy cerca (¿habéis leído/visto
"El país del agua"?); de todos modos, la narrativa de la
Historia me atraía, y me atrae todavía, tanto como la de los
cuentos, especialmente cuando ofrece alternativas a versiones
"oficiales".
Naturalmente, luego hay una "erótica" :-) en el manejo
de fuentes, la consulta de distintos autores y el recorrido físico
por lugares... pero me parece que esta erótica no es muy atractiva para
gente tan joven.
De todos modos, entiendo que muchos de nuestros alumnos no encuentren
interés por una cosa que les es presentada como algo ya
"cocido", hecho, como si las explicaciones alternativas, los
nuevos puntos de vista, las revisiones, etc. no fueran sino productos
similares en un mercadillo y uno se limita a escoger el más bonito, o
el que más publicidad tiene, como máximo, el más barato. Tienden
a escoger lo más fácil -repetir lo dicho por otro; absorber las
explicaciones más simples- por que al fin y al cabo "todo va de lo
mismo".
¿O no?.
Mª del Carmen Leal
DOVIDENA@terra.es