FERNANDO:
-Me parece sumamente constructivo y saludable para
nuestra ciencia el intentar responder la difícil pregunta que tu
planteas. Personalmente creo que la historia es una ciencia social que
sirve para una comprensión más profunda del presente, de la vida del
hombre.
La historia no solo es la ciencia del pasado, es también
la ciencia del presente. La historia como ciencia recrea, reconstruye la
realidad pasada pero con el objeto de darle significatividad al
presente, con el fin de dimensionar el presente que nos toca vivir.
La historia sirve en tanto y en cuanto tenga contacto con
el presente, es decir, cuando el análisis de los procesos históricos
parte de una problemática del presente.
Nuestra ciencia es una ciencia social lo cual significa que debe dar
respuestas a las demandas sociales del presente. Las sociedades en algún
momento de su vida demandan respuestas por las realidades que les
tocan vivir, sobre todo aquellas sociedades que se encuentran inmersas
en crisis que parecen insuperables, ¿quien dará las respuestas a estas
demandas sociales? respondo: LA HISTORIA.
La utilidad de la historia, creo, está en la interacción permanente
del pasado-presente, aunque esto sea ya un argumento demasiado utilizado
es igualmente valido por que marca una de las características y
funciones fundamentales de nuestra ciencia social.
Los alumnos de bachillerato o de preparatoria no están en condiciones
por si solos de dimensionar la importancia de la historia, allí está
la función del profesor de historia para hacer comprender la necesidad
de nuestra ciencia.
Los alumnos están siendo bombardeados permanentemente
con un discurso que plantea a las ciencias tecnológicas como las únicas
que les van a permitir progresar en el mundo actual. Esto trae aparejado
una desvalorización de las ciencias humanísticas, pero este divorcio
que se percibe entre la historia y la sociedad (por lo menos en mi país)
no es solo responsabilidad del discurso pro-tecnológico de la
actualidad sino que también es responsabilidad de los historiadores.
Si los alumnos y la sociedad hoy no ven como
importante a la historia y preguntan ¿para que sirve la historia?
debemos tener en cuenta que ello es así producto del discurso
historiográfico predominante hoy en las aulas: el discurso positivista.
El positivismo (por lo menos en la Argentina) ha
planteado una historia muy alejada de la realidad humana, ha planteado
una historia de desarrollo fáctico inconducente, una historia de héroes,
de personajes de élite, una historia netamente política, de nombres,
de proliferación de fechas, de batallas y de batallitas.
Esta historia positivista que solo mira "el
documento oficial" construyo una historia de las elites en el
poder, una historia fascinada por el tiempo cronológico: ese tiempo
insustancial, ese tiempo político, explosivo, episódico,
apresuradamente cambiante, ese tiempo diría yo superficial. La historia
es una ciencia social profunda, diversa y compleja por lo tanto no puede
detenerse en lo cronológico, en el tiempo corto, recordemos lo que decía
el más grande historiador de todos los tiempos: FERNAND BRAUDEL sobre
el tiempo corto: "el tiempo corto es la más engañosa de
las duraciones" y tenía absoluta razón, el tiempo corto nos
engaña.
El tiempo de la historia es el tiempo social, el tiempo vivido, el
tiempo de las pulsaciones humanas, el tiempo de toda la sociedad no solo
de las elites, esto es lo que el positivismo nunca comprendió.
Esta historia alejada de lo humano, inaccesible, historia
de pro-hombres, fáctica, memorística es la historia que predomina hoy
en las aulas, ante esto ¿como pretendemos que nuestros alumnos no nos
pregunten para que sirve la historia? si ellos la ven como el relato de
algo alejado, de una realidad inaccesible de héroes que no tienen
contacto con la realidad que les toca vivir.
En este marco, reitero, que es fundamental la interacción entre el
pasado y el presente para que de esa forma los alumnos sean capaces de
dimensionar la importancia de la historia como respuesta a sus preguntas
sobre el presente en el cual viven.
En el presente convulsionado en el cual vivimos tomo una problemática
al azar : CHIAPAS : ¿como explicamos a nuestros alumnos esta realidad
de los indígenas Mexicanos en el presente? la historia tiene las
respuestas recreando el proceso de explotación y exclusión del pueblo
indígena Americano desde el S. XV hasta la actualidad. La
clave está en plantear problemáticas del presente cuyas respuestas nos
de la historia, de esa forma nuestros alumnos comprenderán la
importancia de nuestra ciencia como re-constructora de procesos que dan
respuestas a las demandas sociales del presente. Estos procesos deben
ser recreados con la profundidad, la diversidad y la complejidad que la
vida humana implica y que la historia sabe captar en su entera dimensión,
esto es la historia COMO CIENCIA y enseñar historia debe ser,
antes que nada, ENSEÑAR LO QUE LA HISTORIA ES. En síntesis, la
historia sirve para comprender lo humano en el tiempo lo cual requiere
la utilización de hermenéuticas abiertas, el dejar de lado los
dogmatismos, las posturas exclusivas y excluyentes. Con la historia
vamos a vivir vidas más plenas, vidas que valgan la pena, como dice el
historiador Mexicano José Joaquín Blanco "la historia es una espléndida
manera de vivir la propia vida, una vida más plena, sin la necesidad de
que uno se mate a lo idiota para buscar realizaciones espurias y
deprimentes a través del mero salario".
Este es mi humilde aporte a este debate
Saludos desde PARANÁ
FACUNDO TALAGAÑIS
PARANÁ-ARGENTINA