Construir con la ciencia y no contra ella.
por Pablo Romero
Entiendo que nadie se escapa a creer en algo como válido en el campo del
conocimiento y en cuanto al hombre y su vida, más allá de que se tenga
una apertura que nos inmunice de asumir fácilmente posturas dogmáticas.
El asumir los matices y los entremedios, si bien es una posición más
"sana", no deja de ser eso: una posición. Y no deja de creer
quien la asume que el otro es fundamentalista y uno no lo es, por lo cual en
cierto grado se puede correr el riesgo de caer en lo que uno crítica.
Por eso entiendo que lo único que nos puede salvar realmente de no ser
fundamentalistas, no es acusar de fundamentalista a todo lo que consideramos
que es pensamiento en blanco o negro, sino en mantener una postura crítica,
tanto que nos permita integrar aspectos de diversas áreas. Y en ese camino,
es que yo considero que el conocimiento científico, que el método científico,
en momentos donde su modelo está en crisis, no debe ser ferozmente atacado,
con una saña que se puede tornar irreflexiva, sino que hay que rescatar lo válido
de un conocimiento que no sólo nos ha dado cosas negativas, como se sugiere,
sino que también nos ha mejorado la calidad de vida, la expectativa de vida (
ya no nos morimos por una simple gripe, por ejemplo) y que nos ha permitido
conocer más acerca de nosotros y del mundo que nos rodea (aun cuando sus
respuestas sean menos bellas que las de un poeta).
También, por ejemplo, la criticada civilización tecnológica nos ha dado
esta maravillosa oportunidad de contactarnos a través de Internet,
permitiendo un intercambio cultural que ha revolucionado positivamente el
mundo. O sea, no todo es malo, y generalmente disfrutamos bastante de
las cosas que nos brinda esta civilización tecnológica, lo cual, por
supuesto, no quita que seamos fuertemente críticos con muchos de sus aspectos
( especialmente con el resultado socio-económico que se deriva de ella). Yo
entiendo que uno sienta que con el advenimiento del racionalismo cartesiano,
del modernismo científico, el mundo haya sufrido una especie de
desencantamiento, en donde la comunión mágica que unía los hombres de otra
forma y entre si con su entorno natural, ha ido desapareciendo
paulatinamente. Creo, comulgando con Nietzsche, que no hay que quitar
todos los velos, tal cual se propone la Ciencia (pero no por esto la condeno,
sino que digo que sólo cumple con su papel, el cual también considero
necesario para nuestra existencia) y que los mitos, por ejemplo, deben ser
parte esencial de nuestra vida.
Bien, aceptemos la necesidad de darle al mundo un reencantamiento, tarea que
la Ciencia parece no poder cumplir. Ahora, en ese proceso de
reencantamiento del mundo ¿por qué lo que aparece como opción válida para
asumir ese camino, basa parte importante de su discurso en criticar el modelo
científico? Yo creo que la ciencia aporta un conocimiento importantísimo
y que con ese tipo de discursos se propaga la certidumbre de que asumir una
formación científica ( y al decir esto no me refiero a formarse en las
ciencias naturales, pues hablar de ciencia no es restringirse sólo a ellas)
es algo de una enorme inutilidad. Y yo soy de los que creen que hoy más que
nunca se necesitan lectores científicos repito, no me refiero a saber de Física,
química, Biología, etc, sino a individuos preparados para asumir
responsabilidades intelectuales, posiciones críticas, en lo cual creo que la
actitud científica se torna vital, en cuanto que te brinda la cuota de
escepticismo , de duda, de meditación metódica, que es base de un
pensamiento inteligente y creativo). Y repito, quiero dejar definitivamente en
claro algo: cuando hablo de Ciencia, no me refiero exclusivamente a las
ciencias naturales, ni al individuo de única blanca de un laboratorio, sino
que incluyo a las ciencias sociales, humanas, en cuanto a que lo que nuclea a
las diversa disciplinas bajo el status de Ciencia no es un tubo de ensayo sino
el método científico, en donde entra la falsabilidad, el desarrollo de hipótesis,
tesis, etc.; lo cual indica una actitud que trata de filtrar racionalmente ( y
no creo que esto sea algo malo, perverso, pues entonces todos nuestros actos
cotidianos lo serían) los problemas sugeridos por el pensamiento humano y por
el descubrir quiénes somos y por descubrir el mundo del cual formamos parte.
Y la filosofía , por ejemplo, nace como una respuesta racional al mito. El
movimiento que surge con Tales implica la paulatina racionalización del mito.
¿ o es lo mismo Homero que Platón aún cuando éste último mantenga una
filosofía matizada por el mito? Y de allí en más la historia de la
Filosofía se ha ido desenvolviendo, con marchas y contramarchas, en un camino
racionalizador. Ya por esos primeros pasos de la filosofía occidental
podemos decir claramente que Aristóteles no es lo mismo que Platón, que el
camino pragmático que inaugura el primero es parte importante de todo un
proceso de racionalización (aun cuando leer a Aristóteles bajo la lupa del
hoy nos siga pareciendo -especialmente en sus libros de metafísica- un místico).
Yo creo que en ese proceso de abandonar posturas mítico-mágicas se ha
perdido parte de ese encanto del que antes hablaba, pero se ha ganado la
posibilidad de enfrentarnos al mundo con una postura crítica que si bien ha
propuesto la eliminación de la magia como medio de salvación y la eliminación
de la búsqueda metafísica-religiosa como respuesta a las interrogantes del
hombre, ha abierto puertas interesantes, especialmente en cuanto a que se ha
centrado en los asuntos terrenales y materiales del hombre, algo que por mucho
tiempo fue pospuesto. Y no digo que con esto alcance (con preocuparse únicamente
de las relaciones materiales, o sea, de las relaciones del hombre con el
hombre y del hombre con la naturaleza, pues cuando uno habla de materialismo
no está hablando de relaciones monetarias, por cierto) pero sí digo que el
materialismo es un espacio de reflexión imprescindible, pues entender, por
ejemplo, el desenvolvimiento socio-histórico de las sociedades y de sus
relaciones de poder, entender los mecanismos el poder, es parte fundamental
para liberar al hombre que se ha alienado en el consumismo y en la suma de
egoísmos individuales que representa el llamado neoliberalismo. Y, con todo
respeto lo digo ( y no aludiendo a nadie, por cierto) que sigue siendo una
actitud científica (me refiero a ésta en los términos que ya lo he hecho
antes, o sea como una actitud reflexiva frente al conocimiento y no en cuanto
a estereotipar ciencia= tubo de ensayo=ortodoxia) el adentrarse en ciertas
obras del pensamiento político social moderno (Maquiavelo, Locke, Rousseau,
Marx, por ejemplo) y contemporáneo (Foucault, Castoriadis, por ejemplo), de
cara a tener una participación activa, creativa, en la creación del
imaginario colectivo, como paso de liberar y liberarse de la alienación
en que nos ha sumergido la actual sociedad capitalista (formada por
ovejas acríticas) que en practicar el tarot, la yoga, etc. Si bien creo
que esas son otras formas de conocimiento, no estoy de acuerdo con que se
fundamenten en que son alternativas al "alienado" y
"fracasado" mundo científico. En todo caso, habría que tener una
visión holística, integral, en donde las diferentes ramas del
conocimiento coexistan positivamente. Yo, en lo personal, no me considero un
fundamentalista por considerarme más cómodo en terrenos de la ciencia que en
otros terrenos. Y no considero que toda la ciencia sea fundamentalista, puesto
que desde que Kuhn planteó el concepto de paradigma, la posibilidad de
dogmatismo se ha casi esfumado. Sobre este aspecto, María Eugenia Parra Sabaj,
en su artículo: " La metáfora que devela el paradigma del siglo
XXI", escribe: " Kuhn entiende que las ciencias no avanzan en un
proceso acumulativo continuo sino que operan bajo el predominio de paradigmas,
los que periódicamente dan paso a nuevos paradigmas como resultado de una
revolución científica. Para Kuhn, un paradigma científico es "el
conjunto de realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante
cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad
científica" [Kuhn, 1971:13]. Este autor describe el proceso de cambio de
un paradigma científico a otro como ocurriendo siempre en una misma
secuencia. Un paradigma se implanta en una comunidad científica y dirige un
período de trabajo que él llama de "ciencia normal". El período
de ciencia normal se desarrolla hasta que comienzan a surgir problemas que no
aceptan ser resueltos bajo el modelo imperante. Puede ocurrir también que en
la solución de problemas normales surjan resultados inesperados, lo que Kuhn
denomina una anomalía. La ciencia normal, entonces, "se extravía"
y cuando se han ya acumulado demasiadas anomalías o problemas insolubles
comienza una etapa de investigaciones extraordinarias que termina en un nuevo
conjunto de bases para la práctica normal de la ciencia: un nuevo paradigma.
El período de investigaciones extraordinarias es un período muy intenso, que
involucra una situación de crisis del antiguo paradigma y una etapa de
conflicto de paradigmas en el que la comunidad científica intenta defender el
antiguo y los elementos innovadores intentan imponer su punto de vista, su
paradigma revolucionario. Este se implanta finalmente iniciándose otra vez un
período de ciencia normal, ahora bajo el nuevo paradigma que se ha impuesto.
El esquema del proceso de cambio de paradigma científico descrito por Kuhn:
paradigma ciencia normal crisis revolución científica nuevo
paradigma, parece ser lo que tácitamente se ha adoptado de su ensayo y
extrapolado a los procesos de cambios históricos, permitiendo el uso común
de la noción de paradigma aplicado a la cultura. Desde esta perspectiva, un
Paradigma cultural es aquel conjunto de supuestos sobre la realidad y sobre el
ser humano que subyacen a una visión del mundo, que a su vez forma parte de
los fundamentos de una determinada cultura. [Dockendorff, 1990:3] ".
En este sentido, yo creo que la posibilidad de que algo
que hoy consideramos peyorativamente esoterismo pueda convertirse en una teoría
científica, y que abra las puertas a un nuevo paradigma, es posible, pero lo es
en la medida que no abandona una actitud reflexiva, de honda actitud científica
(en el sentido de investigación metodológica, me refiero). Hace años (década
del 70') , por ejemplo, la teoría de Gaia, del químico Lovelock y el microbiólogo
Lynn Margulis, quienes llegaron a la conclusión de el planeta tierra (Gaia) es
como un único organismo viviente, que presenta las propiedades y
comportamientos típicos de todo sistema autorregulado, y por lo cual
concibieron la vida en términos holísticos, en donde todo está relacionado
con todo, fue considerada por la comunidad científica como una especie de
literatura New Age. Y hoy día, no sólo es una teoría aceptada por toda la
comunidad científica, sino que es uno de los principales puntos de investigación
dentro de la misma. Pero lo es porque la base científica que tenía la
teoría de Loveclock era firma y seria y por eso pudo sucumbir a las
siempre primeras actitudes reaccionarias del mundo científico. En fin, lo
que quiero decir es que no todo es digno de ser considerado como conocimiento
imprescindible para un mejor desenvolvimiento de la vida humana, que creo que es
por ejemplo, el principal motivo de ser de la ciencia.
Pero quizás lo que más me interese resaltar es que si bien yo considero que la
actitud científica y el método científico son prioritarios (al menos en lo
personal, en cuanto a mí manejo individual por este mundo) y que están un
escalón más arriba que otros métodos y formas de conocer, no por eso mantengo
una actitud cerrada frente a esas posibilidades que se presentan como
alternativas o complementarias al modelo vigente, sino que entiendo la necesidad
de integrar saberes, sólo que no comulgo con que esto sea haga de manera
indiscriminada, acrítica.
Yo apuesto por la convergencia y el mutuo reforzamiento de los distintos caminos
epistemológicos, pero lo que me molesta un poco en estos tiempos es que se
considere que la ciencia no se ha abierto a las nuevas posibilidades pues esto
no es así. Si bien es cierto que todavía el paradigma mecánico
dentro del mundo científico es aún hegemónico, tanto en la física, la biología,
la neurofisiología, la psicología y la antropología se están aportando ideas
nuevas que implicarían un desmantelamiento completo del mismo y un acercamiento
a una visión holística, en donde se contempla de otra manera los caminos y las
necesidades espirituales del hombre. Los movimientos ecológicos,
liderados muchas veces por intelectuales y científicos, son otra muestra de
esto. Yo entiendo claramente que las ciencias naturales de hoy no pueden ya
adjudicarse el derecho de negar la pertinencia y el interés de otros puntos de
vista, de negarse en particular a escuchar los de las ciencias humanas, de la
filosofía y del arte. Prigogine y Stengers, en su libro "Metamorfosis de
la ciencia" señalan que: " La ciencia es ciertamente un arte de
manipulación de la naturaleza. Pero es también un esfuerzo por comprenderla,
por responder a algunas preguntas que de generación en generación los hombres
no han dejado de hacerse." Sobre este punto de metamorfosis de la ciencia,
Parra, en el artículo citado anteriormente, señala: " La física ha
debido modificar su visión mecanicista de la realidad al descubrir en sus
laboratorios de física atómica que el mundo más parece un organismo vivo que
una máquina, en el que todo se interrelaciona e influencia mutuamente y en el
que sujeto y objeto, observador y observado no son distintos sino forman parte
de la unidad de ese todo dinámico e interrelacionado. La biología al intentar
mirar al hombre más allá de sus componentes moleculares y estudiarlo como un
organismo vivo, se ha encontrado con una red de sistemas integrados que va desde
el más simple organismo unicelular hasta la biosfera y el ecosistema
planetario. Cada organismo individual forma parte de un organismo mayor
compartiendo una misma dinámica de los seres vivos. El hombre forma parte de
este gran tejido dinámico y altamente integrado, en el que a menudo resulta difícil
definir los límites entre un organismo y su entorno. En el marco de la nueva
biología, al igual que en la física, el hombre pierde su calidad de ser
superior separado del resto del mundo y facultado para manipular su entorno a su
arbitrio. Pasa, por el contrario, a integrar ese todo dinámico y vivo cuya
armonía le corresponde ahora preservar. Desde la psicología surge una
concepción del hombre capaz de actualizar dimensiones de ser más allá de la
razón, sin negar esta última, y descubrir potencialidades desconocidas. A
partir del estudio de la conciencia, la psicología transpersonal, la más
reciente de las escuelas psicológicas, está accediendo a una concepción del
hombre que rescata la dimensión trascendente como la parte esencial de su
identidad. "
Y recalcando este espíritu científico que se aparta de esa ortodoxia que se le
achaca, quisiera culminar con una trascripción de un párrafo del libro
de Prigogine y Stengers, quienes señalan que: " El descubrimiento de la
complejidad es, ante todo, un desafío. Nos recuerda que nuestras ciencias están
todavía dando sus primeros pasos, que fueron apasionados, pero a veces
presuntuosos. Hoy empezamos a reconocer lo que implica la idea de un mundo intrínsecamente
activo y, por tanto, a comprender hasta donde llega nuestra ignorancia. Pero
esta complejidad lleva también consigo la esperanza de una nueva identidad de
la ciencia, la esperanza de una nueva alianza. Con ello afirmábamos que, más
allá de falsas clasificaciones, de prohibiciones, de limitaciones culturales,
políticas y económicas, las ciencias no tienen, por derecho, otro límite que
el de la creatividad humana. No son una limitación fatal a la que deberíamos
someternos, sino una limitación que produce un significado que no dejamos de
crear y que podemos crear de forma que no construyamos contra ella, sino con
ella, las nuevas vías de diálogo entre los hombres y con el mundo que habitan.
[Prigogine y Stengers, 1997]."
Ese es el punto: construir con la ciencia y no contra ella.
Pablo Romero
pabloromero@netgate.com.uy