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Historia y sociología [13/12/06]


 
Soy un joven estudiante de 24 años de 4º curso de Historia de la Facultad de Letras del Campus de Ciudad Real. En primer lugar mi enhorabuena por este espacio que permite un lugar de opinión a unos profesioneles de cuyo objeto de estudio todo el mundo opina, pero a los que prácticamente nadie escucha.
 
Me gustaría fuese aceptado un nuevo debate sobre la historia social y la Sociología, pues creo que muchos historiadores de tendencia marxista abusaron, durante el auge que esta corriente de pensamiento tuvo en nuestro país en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta de obras de Sociología, como "El conflicto social. Un análisis conceptual y teórico" de John Rex (Ed. Siglo XXI, Madrid, 1985), así como de autores como Max Aub y otros sociólogos filo-marxistas. Profesionales de la Historia que han dejado su marca en la nueva hornada de profesores jóvenes de treinta-cuarenta años de edad.
 
Si bien, pudo enriquecer el campo de la investigación científico-histórica en algunos aspectos no estudiados hasta la fecha o estudiándolos desde nuevas perspectivas, el auge de esta corriente historiográfica -como reacción al régimen franquista- ha ido perdiendo fuerza, dejando de lado su explicación desde los parámetros de un marxismos ortodoxo que se centró en los trabajos de historia económica (Edward Malefankis, Pascual Carrión, etc.) o luchas sociales (J.Mª. Monsalvo Antón) a una historia social que tiene más de Sociología que de estudio de las sociedades humanas y de los hombres y mujeres en el pasado, como es el caso de Carlos Laliena Corbera.
 
Si nuestro campo de trabajo está siendo absorbido por periodistas, ¿dejaremos que lo ocupen también los sociólogos por nuestra propia imprudencia?
 
Eduardo Balmaseda Villarrubia
Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM)

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El motivo de mi participación es señalar lo que yo creo es un grave problema para la Historia, entendida ésta como ciencia, pues la irrupción de otras afines pertenecientes al campo de las llamadas ciencias humanísticas o sociales, ha hecho, más que complementar y mejorar el conocimiento histórico, desviar su sentido primigenio.
 
Este es el caso de la Sociología, que ha tenido tanta influencia en la historia social, sobre todo con la irrupción del marxismo ortodoxo en la investigación científica de la historia y su concepción materialista de la misma, que ha convertido la historia social, espacialmente al estudiar la historia de la familia, convirtiendo estos estudios, en estudios de sociología centrados en el pasado.
 
Las ideas trazadas por sociólogos como Michael Mann y Charles Tilly, bajo el influjo compartido de Karl Marx y Max Weber, y donde uno de sus pioneros en introducirlas en el método histórico fue Fernand Baudel y su escuela de los Annales francesa, si bien han contribuido a ampliar el conocimiento específico en estas "ramas" de la historia social, han hecho un gran daño a nuestra profesión como historiadores pues, repito, nos hemos convertido en sociólogos del pasado. A lo que se une el claro influjo de las obras de sociología de Andreé Michel, Jonh Rex y Pastor, cintradas en el ámbito del conflicto social y la familia.
 
Si ya tenemos el problema de la irrupción en nuestro campo de estudio -el hombre y la sociedad en épocas pasadas y el cambio que se produce en las mismas- de profesionales del periodismo, creo que en parte culpa del inflijo que el positivismo decimonónico tuvo en la Historia, que nos convirtió en parte en cronistas, ahora nosotros mismos, como historiadores, podemos ser también culpables de permitir la injerencia de disciplinas afines en nuestra profesión, o mejor dicho, que profesionales de otras ciencias sociales ocupen nuestro campo de estudio (y por tanto nos quiten parte del "pan que nos da de comer") por nuestra propia imprudencia.
 
Como ejemplo claro tenemo la producción de Carlos Laliena Corbera (La formación del Estado feudal. Aragón y Navarra en la época de Pedro I, Centro de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 1996), Franisco Chacón Jiménez (Historia social de la familia en España. Aproximación a los problemas de familia, tierra y sociedad en Castilla, Diputación de Alicante, Alicante, 1990), James Casey (Historia de la familia, Espasa Calpe, Madrid, 1989), Michael Anderson (Aproximaciones a la historia de la familia occidental (1500-1914, El Diglo XXI, Madrid, 1980) y Jack Goody (La familia europea. Ensayo histórico-antropológico, Crítica, Barcelona, 2001).
 
Esto es así, ¿o es que quizás la historia social no es más que sociología del pasado? Señores e historiadores todos, el debate está abierto. Espero sus aportaciones al mismo.
 
Eduardo Balmaseda Villarrubia
Universidad de Castilla-La Mancha

 

 

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