Queridos colegas, estimados Martin Hugo Videla y Javier
Arriaga Sevilla,
Acompaño todo este debate desde que Sonia Irene, de São Paulo,
Brasil, dio su opinión. Vi que hay dos posiciones enfrentadas.
Me coloco al lado de los que creen, por un motivo o por otro, que
no se trata de pedir perdón, que la cosa va por otros lados.
Pero no quiero volver a dar mi opinión (nº 20).
Sólo quiero hacer un "aparte" en lo que Martin Videla
y Javier Arriaga levantaron. Por lo que sé, el Requerimiento no
es lo que dice Martin. Si no estoy equivocado, el Requerimiento
de los Conquistadores era un instrumento jurídico para
formalizar la declaración de guerra justa. Y no era en latín,
sino en castellano. Creo que eso se empezó a usar en la
conquista de Navarra. Después, se vio que era interesante para
"legalizar" jurídicamente el estado de guerra en los
primeros años de la conquista. El asunto está bien tratado en
las Relectiones de Vitoria. No tenía nada que ver, me parece,
con conversión religiosa, sino con aceptar la submisión y el
vasallaje a Castilla (claro que, por ende, eso implicaba en la
conversión). De cualquier forma, esto del requerimiento acabó
con Francisco de Vitoria, por vuelta de 1532. Por lo visto, se
dieron cuenta, como nosotros, que no tenía valor jurídico ni
moral una violencia como esa. Digo todo esto porque me parece que
lo mejor que podemos hacer los historiadores es conversar para
intentar llegar a ver cómo las cosas fueron y pasaron. Creo que
es mejor que levantar culpas de siglos pasados y exigir perdones
de gente que poco o nada tiene que ver con el asunto. Me parece
interesante, a título de "aparte" en los ejemplos que
tanto Javier cuanto Martín dieron, levantar la siguiente cuestión
a título de analogía: durante el XVI y los primeros años del
XVII el tráfico de esclavos negros en Brasil estaba en manos,
entre otros, de judíos. Algunos habían llegado de Portugal,
otros de Amsterdam, y todos huían de la Inquisición (Sobre este
tema se puede leer tanto Boxer cuanto Gonsalves de Melo o Gonçalves
Salvador). También había portugueses e ingleses y holandeses y
españoles en ese tráfico. Lo digo porque me parece que no es
cuestión de razas, ni nacionalidades, ni religión. Es que los
hombres somos así, hacemos cosas buenas y malas, unas veces a la
vez, y otras con cierta exclusividad. En fin, probablemente este
mi punto de vista también será parcial. No pretendo ofender a
nadie. Pero me parece, y con eso me coloco de un lado del debate,
que discutir el perdón no pasa de un modismo. Comprensible, pero
modismo.
Rafael Ruiz
Universidade de São Paulo
rafarui@ibm.net
Obs: Javier, si lo del requerimiento te interesa realmente, lo puedo buscar. Lo tengo en algún lugar de la biblioteca o, por lo menos, la referencia.