¡Hola a
tod@s!
El tiempo histórico es el “tiempo vivido” por los
individuos y las sociedades humanas. Es un tiempo
percibido y, por tanto, una construcción subjetiva
de quiénes lo viven y de quiénes, como los
historiadores e historiadoras, pretenden
“revivirlo”.
Su ritmo es irregular, sujeto a aceleraciones y
desaceleraciones. Y es sustancialmente un producto
de los procesos de cambio –y también de las
pervivencias- de las sociedades humanas. Por eso,
“el tiempo no parecía haber pasado por Macondo”. El
simple transcurso de los años, lustros y siglos no
provoca los cambios históricos. Al contrario, las
transformaciones (más o menos parciales o totales)
generan el tiempo histórico.
Su naturaleza subjetiva es la raíz de los problemas
de la tradicional división de la “historia
universal” en las conocidas edades (prehistoria,
edad antigua…) para explicar realmente la historia
de todas las sociedades. Y ello, pese a que las
grandes transformaciones históricas son su
fundamento: Revolución Neolítica, revoluciones
burguesas…
No me refiero sólo al eurocentrismo, aunque éste
pone de manifiesto el problema de fondo. La edad
media y la edad moderna fueron tiempos vividos
exclusivamente por los europeos y ni tan siquiera
por todos. Entonces, ¿qué tiempos vivía el resto de
la humanidad? Aunque están sufriendo cambios
radicales, muchos traumáticos, ¿los actuales
Yanomamis viven el mismo tiempo histórico que los
neoyorquinos? Es muy probable que la Globalización
termine por homogeneizar o unificar la historia de
todos los seres humanos. Pero todavía no es así.
Como alternativa el Materialismo propuso su modelo
de “formaciones sociales” y de “modos de
producción”. Aunque su concepción más dogmática
incurrió finalmente en el mismo error. La Escuela de
los Annales nos ofreció la idea menos sistematizada
de “civilización” y también la de “estructura”. Y la
reacción conservadora acogió, en cierto modo, el
concepto de “desarrollo” proveniente del economismo
de Rostow, que Pierre Vilar desmontó ampliamente
hace ya muchos años.
Por su parte, el tiempo cronológico es para los
historiadores lo que el sistema métrico decimal para
los jueces deportivos: sirve para medir distancias.
Por ello, como sabemos, las Cronología es una
“ciencia auxiliar” de la Historiografía. Nos permite
evaluar la duración y extensión de las pervivencias
y de los procesos de cambio, esclareciendo así
cuándo éstos “han parido” un nuevo tiempo histórico.
La existencia actual de diversos tiempos
cronológicos en el mundo (chino, musulmán, cristiano
y otros muchos) pone de relieve su dependencia del
tiempo histórico, y su propia relatividad. La
progresiva imposición del tiempo cronológico
cristiano al resto del planeta es también un
producto de la Globalización.
Domingo Marrero Urbín
Profesor de Enseñanza Secundaria
IES Jinámar III, Gran Canaria