Debates
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Historia y trabajo |
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[Nota: respuesta de Carlos Barros sobre el tema de la historia y las salidas profesionales en la entrevista en portugués publicada digitalmente en la 8 ª edición de julio de 2005 en la Revista Cantareira de la Universidade Federal Fluminense, Rio de Janeiro]
5) O Manifesto diz na parte dedicada à Sociedade:
"Os efeitos mais notórios das políticas públicas de
desvalorização social da história são a falta de saídas
profissionais, o decréscimo de vocações e os obstáculos à
continuidade geracional. As comunidades de historiadores devem
tomar como seus os problemas trabalhistas dos jovens que estudam
e querem ser historiadores, cooperando na busca de soluções que
passam pela revalorização do ofício de historiador e de suas
condições de trabalho e vida". Aqui no Brasil, com a expansão
das instituições de ensino superior, são atualmente milhares os
jovens que saem todos os anos das faculdades para ingressar no
mercado de trabalho, cuja demanda não corresponde ao número dos
recém-formados. Como tem sido conduzida nos congressos a questão
da necessidade de articular a preocupação com a formação
acadêmica de futuros historiadores e a cada vez mais difícil
entrada desses no mercado de trabalho? Resolver esse problema
através da abertura de novas possibilidades de atuação
profissional do historiador não seria uma maneira de alargar sua
participação social e revalorizar sua função ético-social?
Me alegra que la traducción al portugués que hizo
el profesor Vinci de Morãis del Manifiesto os haya servido, se
va a publicar por primera vez en vuestro país en la revista
amiga Intellèctus, espero. En efecto, nos preocupa mucho
como red, foro y movimiento historiográfico formado
mayoritariamente por docentes universitarios que nuestros
alumnos no puedan trabajar en aquello para lo que han sido
formados. Estamos de acuerdo en que hay que buscar nuevas
posibilidades de actuación profesional. El problema es no caer
en una dependencia excesiva del mercado, que es lo que está
generando precisamente la falta de trabajo de nuestros
licenciados, sería como poner el zorro a vigilar las gallinas.
Hay que tener claro que el mundo de la empresa, cuyo mecenazgo
cultural habría de todos modos que animar, no va a salvar el
futuro de la historia y las humanidades, más bien lo contrario.
El porvenir de la investigación, la enseñanza y la divulgación
de la historia, depende ante todo de nuestra capacidad colectiva
como académicos para defender la universidad como servicio
público y “templo del saber”. Es por eso en nuestro apartado de
Academia Solidaria venimos apoyando, últimamente, las luchas
académicas contra la desaparición directa o indirecta de la
historia en Nuevo León (México), La Matanza (Argentina) y España
(posible desaparición de las licenciaturas de historia del arte
y humanidades). Si se quiere que haya más puestos de trabajo
para historiadores en las enseñanzas medias, los archivos, las
bibliotecas, los museos, la gestión y el turismo cultural, etc.,
es preciso luchar desde la academia para impedir que el libre
mercado y la economía se transformen en la principal razón de
ser de la universidad, de la investigación y de la enseñanza. El
academicismo excesivo, clásico o posmoderno, está perjudicando
gravemente a la universidad y a perspectivas de futuro, más
todavía a la historia y a otras ciencias humanas y sociales que
necesitan como el aire que respiramos de la razón de Estado, del
apoyo de la sociedad civil que lo financia, en última instancia,
para vivir y revivir.
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