Debates
|
Historia y trabajo |
|
Estimados compañeros: En cuanto a los que dice
Miguel Ángel y José-Gabriel, es complicado el tema que planteáis. Quienes
trabajamos como historiadores, hemos aceptado que una salida profesional es las
oposiciones; y si las hemos superado creo que no somos culpables de vuestra
situación. Realmente no conozco otra salida a la licenciatura de historia
que no sea la docencia o, para muy pocos, la investigación y ésta, como
dice José-Gabriel como una situación transitoria y en precario.
Pero el mercado laboral está ahí y debemos flexibilizar nuestras posturas. Si la historia no me da para comer porque no puedo o no quiero superar unas oposiciones u otros no reconocen mi valía tendréis que optar por dedicaros a ejercer otra profesión y ser historiadores en los ratos libres. Para que no todo sea describiros una realidad cruel y que ya conocéis os apunto una sugerencia. ¿Por qué no presentáis un proyecto para trabajar en reminiscencias o en historias de vida a cualquier institución que se dedique a temas sociales relacionados con personas mayores? En Cataluña, por ejemplo, hay programas para trabajar con enfermos de alzheimer, pero se podría aplicar igualmente a
cualquier persona.
Por último, deciros que os comprendo y no sé cómo solidarizarme con vosotros. La historia nos enriquece porque nos hace ser más críticos, más reflexivos, interpretativos, comprensivos,... pero para poder vivir de ella tenemos que acudir a quien nos ofrece un puesto de trabajo. Miguel Beas Profesor de Historia de la Educación Universidad de Granada mbeas@ugr.es
|