Debates
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Tradiciones Inventadas |
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Coincido con el señor Paco Fernández en la decepción
por el curso del debate. Creo que las falsificaciones de la historia
por parte de la Iglesia Católica están más allá de toda duda desde
hace unos cuantos siglos, cuando se desmontó el mito de la Donación
de Constantino. Pero igualmente creo que se debe diferenciar el
papel de la Iglesia Católica en tanto que poder político de su papel
estrictamente religioso, al margen de que esa diferenciación sea
estrictamente un constructo y en la realidad ambos papeles vayan
juntos. Los intereses de una institución terrenal a veces entran en
conflicto con su papel moral. Y esto no es algo exclusivo de la
iglesia de Roma.
Mi interés fundamental en el ámbito de la historia es el de los miedos y las actitudes ante la muerte, y precisamente por el primero de esos dos intereses vi con interés este debate, pues los miedos no se fundamentan en la realidad sino en la percepción que de ella se tiene. Me interesa mucho más la imagen del judío en la Época Moderna que provocaba el miedo hacia ellos y su uso como chivos expiatorios que no si el discurso de la Iglesia Católica era más o menos antisemita que el de las iglesias luteranas y el calvinismo. Por eso animo a que se reencamine este debate hacia lo que su título indica y se dejan ya de lado discusiones sobre si la Iglesia Católica ha sido muy buena muy buena o ha sido muy mala muy mala. Que un católico me diga que esa institución ha sido la bondad personificada no me sirve de nada, igual que pasa con un anticatólico que me diga que ha sido muy mala. Los juicios morales son algo inherente al ser humano (ya decía el filósofo que el hombre es un ser moral), pero en tanto que historiadores nuestra obligación es ser conscientes de nuestros prejuicios e intentar que estos no nublen nuestro entendimiento. Intentemos ser objetivos, aunque no podamos serlo.
Además, en tanto que catalán veo cada día como en la
actualidad las tradiciones inventadas siguen estando ahí, al margen
incluso del sentido común más elemental. Cualquier español (sea
catalán, vasco o gallego, pero también castellano, leonés, murciano
o de Melilla) vive en un país en el que unos y otros usan la
historia para lo que les interesa y cuando no interesa, se la
fuerza. Unos niegan que Catalunya haya tenido un Estado propio
distinto a España (ni 1640, ni la II República, por más breves que
fueran esas experiencias), y remontan el origen del Estado Español a
los Reyes Católicos, mientras otros remontan la existencia de la
nación catalana a la época de los almogávares, por más anacrónico
que ese uso del concepto nación pueda ser, o hablan del origen de la
“senyera” (la bandera catalana) con Guifré el Pilós (Wilfredo el
Belloso), por más que esté documentada su existencia décadas antes
del momento de la leyenda. Pero un debate sobre esto sería igual de
poco interesan te para alguien de otro Estado como el del papel de
la Iglesia Católica como falsificadora de la historia para un ateo
como yo o un hinduista.
Sergi Viciana Fernández
CFA Sant Roc (Badalona)
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