Verónica Estoy de acuerdo con sus conceptos y es que el historiador debe
tener como mínimo ético la búsqueda de la veracidad, mediante la
constatación y la crítica de su fuente. Actualmente trabajo un archivo
privado donde "hablan" los protagonistas. De todos modos es
indispensable entender que ellos están determinados por sus preconceptos y
prejuicios para ver el mundo donde vivieron. Al historiador le corresponde
entonces leer datos del "otro lado de la orilla" y hacer una
interpretación honesta y clara, sin vincularse afectivamente a una u otra
versión. Esta ascepsis es algo complicada, porque es muy difícil resistirse
a la "seducción" que los personajes ejercen sobre tus sentimientos.
Pero ese es precisamente el oficio de historiar dar testimonio, sin dejarse
llevar de las propias pasiones.
Mgr. Piedad Gil Restrepo
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