Historia Inmediata
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Bolivia |
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“Algo nuevo pasa cuando todo sale desde abajo”
Plaza Murillo, La Paz, 20 de enero
Hace 197 años, la Junto Tuitiva de La Paz declaraba algo
nuevo: la autonomía de la corona española. Esa revolución fue derrotada a
sangre y fuego, sus dirigentes asesinados, la cabeza del mismo Murillo fue
empalada en lo que hoy es la Ceja de El Alto.
Pocos, tal vez nadie, podía decir en ese momento que se
trataba del comienzo del final de tres siglos de dominación española en
América. Es cierto que el heroico pueblo boliviano debió esperar 26 años mas
para que esa autonomía se hiciera palpable.
Hoy, a las 5 de la tarde (¿a las 5 en punto de la tarde?)
Plaza Murillo estaba llena de gente que esperaba, esperaba paciente que
transcurrieran las horas. Miles de personas estaban ahí, en una posición a
la que nos tienen acostumbrados los aymaras, los quechuas y los mestizos.
“¿Qué esperamos?” le pregunté a la señora de poyera, “que pase nomás lo que
va a pasar”. El domingo allí Evo Morales, aymara, va a ser presidente de
toda Bolivia.
Toda la Plaza estaba adornada con las banderas del estado
boliviano. Justo a las 5 de la tarde comenzaron a subir junto a la bandera
tricolor, la Wilpala, la bandera multicolor que representa a los pueblos
originarios. A los símbolos!!! Que querrá decir para ellos? Todo era
alegría, todo era esperar haciendo.
Un tiempo nuevo comienza. Nuevo de verdad. Es un tiempo que
marcaron las luchas de los trabajadores originarios y campesinos del
Chapare, los aymaras y el pueblo de El Alto desde 2001, en las jornadas
heroicas de 2003 y de 2005. Si es un tiempo nuevo no puede compararse.
La velocidad y profundidad de lo nuevo no puede predecirse
La profundidad del cambio y las características
que este tenga no pueden medirse en los tiempos “deseados” porque las
impondrán los movimientos sociales y su relación con el gobierno.
Evo Morales se ha comprometido, por ejemplo, en
poner en funciones el “Consejo de organizaciones sociales, sindicales y
populares” con representantes de todos los sectores como organismo de
consulta por sobre los ministerios ¿será así?, ¿en cuanto tiempo?. No lo
saben ellos, no lo sabemos nosotros. Lo cierto es que hay un proceso nuevo
en curso.
Un proceso que tiene una historia que lo hace
rebelde, que lo demuestra incorregiblemente porfiado a la hora de pensar, de
decir, de hacer. Bolivia es hoy el lugar donde la sociedad profunda, donde
los pobres, los excluidos, los humillados durante mas de 5 siglos dicen:
“ahora es cuando”.
Será difícil entender el mundo sin entender la
profundidad de los cambios que se operan en la revolución boliviana.
Las comparaciones no sirven
La mediocridad de los especialistas llevan a
intentar comparar este proceso con otros. Por ejemplo, dicen que Evo Morales
tiene dos caminos, o como Chávez o como Lula. Profundo error: Chávez eligió
el camino de quien? Y Lula que camino eligió? Ninguno de los dos eligió, sus
pueblos marcaron caminos que antes no existían.
Mañana en Tiwanaco, cuando nos reencontremos con
3000 años de historia, cuando Evo Morales se vista con un manto que será
usado después de 10 siglos, y que pertenece al periodo imperial de Tiwanaku
del que sólo la dinastía de sacerdotes del Inti (sol) podía tener acceso a
ella, para comprometerse a servir a los pueblos originarios, comenzará este
nuevo periodo de la historia americana.
Un periodo de re encuentro, de re evolución, donde, por
ejemplo, unos 200 delegados de pueblos originarios de Guatemala, Argentina,
Chile, Perú, Ecuador, Nicaragua, México, Uruguay y otros asistirán a la
posesión de Evo Morales como presidente, todos ellos participarán en el acto
de mañana en Tiwanaku, y en la plaza de los Héroes, el domingo 22 de enero.
Los representantes indígenas estarán también en la posesión del Presidente
electo en la parte izquierda del Congreso.
Con que se puede comparar este proceso? Toda comparación de
lo nuevo implica un absurdo. Algo nuevo está saliendo de las entrañas de la
sociedad de las distintas naciones que componen el estado boliviano. Tal
vez los intelectuales, tan propensos como somos a pensar que todo lo
entendemos, queramos ponerle rótulos para poder encerrarlo en nuestras
cabezas. Pero hablando de cabezas, ninguno de nosotros hubiera podido
afirmar que la cabeza de Murillo, ampalada en El Alto, iba a ser testigo de
la libertad de América. Y ¿quién puede negarlo? Tal vez hoy desde El Alto,
desde el mismo lugar donde fuera descuartizado Tupac Katari, donde fuera
empalado Murillo, el casi millón de habitantes aymaras no solo estén siendo
testigos, sino losactores de esta historia donde un indio es Presidente de
Bolivia para comenzar otro tiempo.
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