En la lista se tratan de cuestiones de historia, del
pasado y de la actualidad (sin debatir estas diferenciaciones de pasado y
presente). En ese último sentido, si bien puede discutirse si es
precisamente historia o no, creo que debemos aplicar un análisis
"realista". Pero sobre todo, no podemos recurrir a buenos deseos
‹que los tenemos, claro, e intensos‹ sin formular especies de anhelos de
fin de año que, lo digo sin ánimo de ser agresivo, son apenas lugares
comunes (o sentidos comunes: expresiones de la ideología superficial
arraigada).
Mercedes nos habla de "posturas de verdadera pacificación":
espero que no resulte como la pacificación (¿verdadera?) que la NATO
realizó en Yugoeslavia, de la cual empezamos a ver cosas ciertamente
terribles. Nos dice que "nadie tiene la verdad absoluta ni la razón
absoluta", cosa que es verdad ya que la verdad absoluta es un
concepto que debe "ponderarse" con el de verdad relativa..., pero
no se trata de esa discusión sino del análisis histórico (no un debate de
teoría del conocimiento o de teoría de la verdad, sino político...).
"La violencia genera más violencia", afirmación ghandiana
o de gurús como el otrora conocidísimo lanza del vasto, pero no de la
ciencia histórica, ya que el papel de la fuerza en la realidad social
merece otro análisis. "Ambas partes deben ceder" y
reconoce la limitación del hasta dónde y cuándo: ceder qué
debiera preguntarse primero, que no sería poca pregunta....
La justicia tratada como una idea trascendente, "natural"
quizá (?). La equidad ('dar a cada uno lo suyo') que es un
concepto difuso... más bien gaseoso... "Las creencias respetadas",
afirmación a repensar: desde el Edicto de Tolerancia no puede hablarse de
"respeto" sino de tolerancia [valga la tautología] no es
lo mismo una cosa que otra, y las implicancias son muchas... Y
termino: "voluntad auténtica de entendimiento" puede
existir con una situación que obligue a aceptar ese acuerdo o
entendimiento... y asumiendo que no estamos frente a una mediación judicial
acerca de una riña familiar sino ante un problema político, etcétera...
Comparto el deseo de nuevo año de celebrar la paz. La paz es una buena
cosa. Y sepamos discriminar (diferenciar) entre buenos deseos voluntaristas
y el análisis histórico (o político, si se quiere...)
Estas líneas muy en borrador tienen la intención de proponer un tipo de análisis
despojado de moralizaciones y moralinas (no de moral o ética) y que se
apoye en la rica experiencia de la historia de la humanidad para entender
las cosas que ocurren (sin pretender anticiparnos al "juicio de la
posteridad", que podemos con tranquilidad y cierta despreocupación
dejarlo a la posteridad... ¿o no?)
Hasta aquí quizá no se entienda "de qué lado estoy". Primero:
no estoy de éste, aquel u otro en el sentido de hincha de fútbol. Segundo:
si alguien pudo transformar un pedregal en un vergel, ¿qué les parece que
hay que hacer con ese 'alguien'? ¿Y con el vergel?: ¿Dejar de
regarlo? Medio siglo de experiencia civilizadora o cientos de años de una
especie de inmovilismo retrógrado, es una disyuntiva para pensar sin
apasionamientos ni lugares más o menos comunes.
Establecer las bases de una paz duradera en el Cercano Oriente reclama sí, transformaciones
que acerquen a los pueblos de los estados aledaños a una modernidad más o
menos cierta, libre de las opresiones bestiales que no son las que algunos
amigos historiadores parecen atribuir a Israel sino más bien la de
talibanes, fundamentalistas, ayatolás, emires empetrolados y dictadores
megalómanos, fanáticos para los cuales las vidas de la gente no cuentan
sino como éxitos de acciones de terror, etcétera.
Tomen estas líneas como una reflexión en borrador. Que espero "pasar
en limpio" a lo largo de un intercambio que sea útil y brinde buenos
frutos.
Un muy cordial saludo a Mercedes y a todos los amigos colisteros. Jorge.
Lic. Jorge A. Jaroslavsky Dickmann
Ciudad de Buenos Aires, Argentina
E-mail: jaroslavsky@interlink.com.ar