Historia Inmediata
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Atentados en el País Vasco |
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Queridos colegas de Historia a Debate: me
permito enviar a la lista un artículo sobre el alto el
fuego de ETA que aparecerá en la revista hika y que he
remitido a algún medio de comunicación. Quisiera compartir
así la alegría por este acontecimiento con toda la comunidad
historiográfica de HaD.
Un saludo muy cordial
Antonio Duplá
Dpto. de Estudios Clásicos
Facultad de Filol., Gª e Historia
Universidad del País Vasco/
Euskal Herriko Unibertsitatea
Por encima de todo, alegría
Cuando, a mediados de la semana pasada, saltó
la noticia del comunicado de ETA con el anuncio de un alto
el fuego permanente, mi primera reacción fue de alegría. Es
verdad que no una alegría desbordante, ilusionada, más bien
una alegría tranquila, teñida en buena medida de un ¡por
fin, ya era hora! Tiendo a pensar que ése fue el sentimiento
más generalizado, al menos en Euskadi, y después cada cual
añadiría su matiz particular. A partir de ahí se pueden
plantear toda serie de consideraciones, que ya estamos
oyendo estos días y que seguiremos oyendo durante bastante
tiempo: va a ser un proceso largo, complejo, difícil, duro,
etc., etc.
Puestos a hacer más comentarios, el primer aspecto que se me ocurre es que, aunque ETA no lo haya dicho de forma explícita, esta situación parece irreversible. Hay bastantes elementos que avalan esta afirmación: la innegable debilidad de ETA, muy hostigada, cada vez más, en los últimos tiempos, la presión policial-política-judicial a la propia organización y su entorno, las dificultades de la izquierda abertzale para una intervención política normalizada, el referente del terrorismo islamista, que empequeñecía a la propia ETA y, muy en especial, el hartazgo de la sociedad vasca. Creo que este último factor, visto en perspectiva, ha sido un factor nuevo que ha cobrado un protagonismo evidente desde el asesinato de Miguel Angel Blanco. No creo que los responsables de aquella infamia fueron conscientes de la reacción que se iba a producir y que tan fundamental ha sido en la evolución de los acontecimientos. Por lo tanto, pienso que estamos ante el punto de partida de una situación nueva, que es el de una Euskadi sin ETA. Un segundo aspecto que me parece relevante
ahora es el de las palabras. ¿Estamos ante un incipiente
proceso de paz? Hasta cierto punto sí, pero sin que eso
quiera decir que antes estábamos en guerra. Una organización
que asesinaba, extorsionaba, amenazaba, decide, a la vista
de las circunstancias, dejar de hacerlo. El gobierno
español, también el vasco, y los partidos políticos deben
intervenir para regular la situación y facilitar la
resolución de los temas pendientes (presos, armas, etc.) y
la integración social de sus miembros. Con flexibilidad y
generosidad. Por ejemplo, poniendo sobre la mesa, en primer
lugar, el fin de la dispersión de los presos de ETA.
Antonio Duplá
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