Amigo R. Ruiz de Sao Paulo
Coincido contigo en que la temática ha sumado más voluntades y estados de
ánimo que argumentos racionales o por lo menos fundamentados. Aporto los míos.
No creo en el relativismo cultural. Si bien considero que en cada cultura
hay pautas establecidas, sin entrar en debates más profundos sobre cómo se
establecieron, las relaciones de poder, las tradiciones y sus personeros,
etc, hay puntos de vista y perspectivas para abrir juicios de valor. Creo en
el progreso de la Humanidad, no en el material a costa de cualquier cosa y
cualquier cultura menos desarrollada tecnológicamente, sino en el saber
reconocer los patrones de las nuevas generaciones y los inventos. Creo en
ciertos valores de Occidente sin sacralizarlos, por ejemplo, en el concepto
de democracia y en el de revolución, la conciencia del asesinato y en la
ciencia por encima de las religiones, en los derechos humanos y en igualdad.
desde esta perspectiva, ciertas prácticas religiosas de Occidente y
oriente, son retrasos en el desarrollo de la Humanidad, la violencia contra
los niños y las mujeres y la falta de igualdad para los sectores
denominados minorías son aberrantes. En este marco, y sin ser el único
caso, las violencias tribales en África, la segregación de la mujer en los
países islámicos son tan terribles como las matanzas de palestinos en
manos de Israel como los incendios del Amazonas o la actividad del KKK en
USA; ni qué hablar de los pinochets y los bushes, no?
En esta perspectiva, las aberraciones de los talibanes no son
perdonables. Esa es mi opinión. Si me atengo a ese falso relativismo
cultural debería aceptar todo porque es otra cultura; si matan mujeres,
bueno, ellos son así. No, es un crimen.
Un abrazo.
Jorge Oriola