Historia Inmediata
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Argentina |
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En respuesta al amigo Emiliano Jiménez [Mensaje nº
13], quien afirma que cuestionar al neoliberalismo "en
bloque" es propia de ideas marxistas trasnochadas. Déjeme
decirle, querido amigo, que en primer lugar, el neoliberalismo que
usted defiende es más trasnochado que el marxismo, pues data del
siglo XVIII, mientras que las ideas de Marx sólo vieron luz a
mediados del XIX. Perdone la pedantería, pero considero que no se
debe criticar la paja en el ojo ajeno cuando no se ha visto la viga
que lleva en el propio. Ese estilo de descalificar determinadas
posiciones de defensa de los derechos sociales de los trabajadores se
impuso por parte de los intelectuales al servicio del gran capital
multinacional, luego de la caída del bloque soviético. Como el
marxismo se supone que fracasó, y la constatación de ese fracaso es
el propio hundimiento de los regímenes socialistas de Europa
oriental, entonces toda posición que intente enarbolar los más
elementales derechos sociales, políticos, económicos y culturales de
los distintos pueblos del mundo son descalificadas acusándolas de
reminiscencias marxistas. De acuerdo con este esquema mental, muy
cercano al fascismo, el marxismo sigue siendo una ideología maldita,
aun derrotado, y debe execrarse de la lucha política contemporánea.
El acusar a alguien de marxista, de acuerdo a este esquema, significa
relacionarlo con algo cercano a la demencia, o la irracionalidad política.
Considero que esta propaganda negra asumida por los intelectuales orgánicos
al servicio de las grandes multinacionales, hay que desenmascararla en
todo su veneno interior. Y aclaro que no soy un defensor a ultranza
del marxismo, ni estoy relacionado con organizaciones marxistas. Creo,
sin embargo, que las ideas de Marx todavía tienen un papel que jugar
en este mundo globalizado del siglo XXI. En la lucha que los
trabajadores y el pueblo argentino en general han levantado contra el
nuevo plan de ajuste neoliberal del gobierno de De La Rúa, se
confirma en gran medida el conflicto entre las clases sociales, la
lucha de clases, tantas veces decretada difunta, y tantas veces vuelta
a renacer. En Venezuela, los intelectuales neoliberales se han cansado
de acusar a Chávez de atizar la lucha de clases. Al hacer esto, están
confirmando que el marxismo no ha muerto, y que la lucha organizada de
los trabajadores sigue siendo una espada de damocles que pende sobre
el dominio del capital a nivel mundial. Perdonen lo extenso. Por
cierto, no creo que el régimen cubano sea realmente socialista. Tengo
una posición teórica sobre la cuestión del marxismo, publicada hace
varios años, pero este no es el lugar para desarrollarla.
Roberto López Sánchez
Universidad del Zulia, Maracaibo, Venezuela
cruzcarrillo2001@yahoo.com
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