Historia Inmediata
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Chávez |
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Distinguido
Profesor López, de la LUZ, siempre es un verdadero placer
intelectual poder ser tomado en cuenta por un par, aunque sea para
ser refutado como usted pretende;
de cualquier modo, le agradezco la oportunidad de poder
compartir y la oportunidad de poder iniciar un saludable
intercambio. Lamentablemente, en este momento no tengo el tiempo
para escribir un texto autónomo pero, no he podido dejar de
contestarle glosando su propio escrito y haciéndole comentarios
(los cuales irán en azul) puntuales, ojalá las ocupaciones
actuales me permitan, más adelante, escribir con mayor propiedad.
Le adelanto que no soy historiador, soy sociólogo, tengo una Maestría
en Ciencias Políticas y concluyo en la actualidad un Doctorado en
Urbanismo. Mi interés por la historia me viene por vocación lejana
como lector voraz de la misma y por que en la Escuela de Sociología
y Antropología de la UCV donde tuve la fortuna de hacer mi pre-grado
nos enseñaron que la misma es la base de todos los análisis que
pretendamos hacer desde las ciencias sociales,
después de todo la Sociedad es histórica por definición. Veamos
usted afirma que...”Dado que su opinión intenta argumentar una
pretendida raíz del proceso que vivimos en la historia reciente de
Venezuela, me permito responder. Los
procesos sociales están indisolublemente ligados a la
historia, sea esta reciente o remota. Yo tendería a decir
que de mayor modo a la más reciente que a la más remota. El
problema es que ¿Qué es reciente y qué remota? Esa discusión se
puede volver compleja dependiendo de la noción sobre el tiempo de
los “ciclos históricos”. Para zanjar la duda inmediata yo me
atrevo a decir que la historia republicana venezolana, la de los
intentos de construir la Republica de Venezuela es toda reciente,
son solo 192 años (de 1811 hasta hoy). De todas maneras si Gómez
no crea la Escuela Militar a principios del siglo XX
Chávez no sería Teniente Coronel y si el Pacto de Punto
Fijo no garantiza por primera vez en la Historia Política de
Venezuela la alternatividad de los gobiernos civiles Chávez no sería
Presidente, en ambos casos, siempre hubo una solución de
continuidad con raíces recientes. Igual si Caldera no suelta a Chávez
quizás el candidato comandante hubiera sido Arias Cárdenas, esto
último es solo una especulación
que pretende demostrar la inevitable presencia de la historia
reciente en los procesos que vivimos, sin menoscabo de las
tendencias más viejas que también están presentes, por supuesto.
No
es mi intención polemizar personalmente con nadie, pues la
manipulación que vivimos termina llamando insultos cuando alguien
opina distinto a otro. Pero creo que aquí se puede tener cierta
altura en el debate teórico, siempre que el mismo se entienda
vinculado en todo momento a un compromiso práctico. En un país al
borde de una guerra civil, cualquier opinión pública implica un
riesgo vital que supongo todos estamos conscientes de ello. Un
intercambio entre académicos
no debería requerir su
comentario inicial pero los tiempos que vivimos lo hacen
comprensible. Sobre el “compromiso practico” al que usted hace
referencia me permito aclarar que el que yo tengo es con la verdad,
en el sentido universitario con el se puede hablar de ella, es
decir, la verdad científica. Lo que me interesa dilucidar no lo
entiendo como comprometido con alguna causa política
circunstancial, lo que no significa que no podamos tener, como es
obvio que tenemos, posiciones políticas. Hace muchos años que deje
de militar en partidos y decidí dedicarme a mi profesión, producir
explicaciones científicas sobre nuestra Sociedad, en el entendido
que estas le serán útiles a ella en la medida en que sean
consecuentes con el Ethos de la Ciencia y de la Academia. Discrepo
radicalmente de la tesis que considera que el proceso que vive
Venezuela actualmente tiene sus raíces en el Pacto de Punto Fijo, y
Chávez sea el último representante de ese proceso. En otros
escritos he afirmado que en 1989 se abrió en el país un período
de la historia que se caracteriza fundamentalmente por el
protagonismo popular. El 27 de febrero comenzó a actuar políticamente
una gran mayoría social que había estado mediatizada por el
puntofijismo. La debacle del control que los partidos políticos
ejercían sobre las masas populares permitió la modificación en la
correlación de las fuerzas sociales en Venezuela. El momento
culminante de este protagonismo popular nacido del 27 de febrero ha
sido el triunfo electoral de Chávez en 1998 y los subsiguientes
triunfos en seis procesos eleccionarios. Pero lo ocurrido el 13 de
abril del 2002 es aún una circunstancia histórica más
significativa, y que demuestra contundentemente nuestra afirmación
sobre el proceso iniciado en 1989. Vamos
a ver, son demasiadas cosas juntas para intentar contestarlas todas.
Cuando yo propuse, originalmente en un artículo de El Nacional en
el 2001, (reproducido después, en el 2002 en H-debate)
la hipótesis de que Chávez es el epílogo del puntofijismo
y no su superación lo que quería, deliberadamente hacer, era una
travesura. En primer lugar yo todavía dudo sobre la pertinencia teórica
del término puntofijista, no cabe duda de su extraordinario valor
político descriptivo pues le sirvió a Chávez para anatemizar un
período de nuestra
historia política reciente, donde además de todas las cosas
indeseables que terminaron ocurriendo también
se dieron algunas de las mejores cosas que le han pasado a
este país en sus 192 años de historia republicana. Sin embargo, el
Pacto de Punto Fijo murió casi a los 10 años de su creación, el
primer Gobierno de Caldera fue de hecho una variación de sus
supuestos y de Pérez I en adelante ocurrió su degeneración
definitiva. Por tanto el puntofijismo puede sonar políticamente
bien pero científicamente hablando constituye una impostura
insostenible. Diferente sería intentar describir esos cuarenta años
con una categoría como la de sistema de conciliación de intereses
entre sectores sociales y organizaciones políticas como nos propone
entre otros el famoso politólogo venezolano Juan Carlos Rey.
De todas maneras la hipótesis se sostiene sobre el supuesto
de que Chávez utilizo a los militares y a cierta izquierda como sus
operadores políticos siendo estos los que la realidad política
entre 1958 y 1998 mantuvo excluidos del protagonismo político. La
izquierda radical se auto excluyo al asumir la vía de la lucha
armada y a los militares se les asigno constitucionalmente la no
deliberancia y el
apoliticismo, lo que no significa que no tuvieran actividad política
y que de Betancourt en adelante se les tuviera controlados en buena
medida con un “bozal de arepa”. Chávez irrumpe como golpista
desde la institución militar en 1992 y cuando sale libre en el 96
Miquilena y compañía lo convencen de que deje a un lado la predica
abstencionista (con lo cual rompe con individualidades como Domingo
Alberto Rangel o Douglas Bravo)
y le ayudan a construir un
partido político con los restos de la izquierda radical, el
chiripero calderista y un movimiento claramente aluvional. Sobre
la tesis de un movimiento popular que arranca con el 27 de febrero
de 1989 y que supone una nueva correlación de fuerzas de la que los
golpes militares del 92 y los triunfos electorales desde 1998 sean
evidencia pero la más contundente sea el regreso de Chávez
el 13 de abril del 2002 me permito hacer los siguientes
comentarios: 1-Darle
al Caracazo del 89 una suerte de mítico inicio de un movimiento
popular constituye una
fascinante hipótesis que tiene a la “izquierda exquisita” de
Europa (representada por individualidades como Ramonet) muy
entusiasmados. Después del fracaso del socialismo real y el
aburguesamiento del proletariado de los países desarrollados la
posibilidad de que vuelva aparecer un nuevo sujeto revolucionario a
escala internacional (claro latinoamericano, europeo ni de vaina).
Así las tesis antiglobalización adquieren mejor consistencia,
unamos esto a la visión delirante del Foro Social de Sao Paulo
donde están unidos especimenes tan disímiles como el antidiluviano
Fidel Castro en la defensa de un socialismo degenerado donde, de la
boca para afuera se sigue hablando de comunismo pero, se le entrega
al capital internacional, español y canadiense sobre todo, una
explotación inmisericorde del turismo, garantizando mano de obra
esclava sin ninguna defensa de sus derechos laborales y con
una remuneración digna de la etapa mas sórdida de la revolución
industrial europea del XIX mientras
se somete al pueblo cubano a miserias y privaciones; junto a
“lideres de la izquierda latinoamericana” como Marulanda con su
original versión del socialismo colombiano lleno de foquismo,
terrorismo y narcotrafiquismo con el que la guerrilla colombiana
somete a los colombianos al inmisericorde imperio del asesinato vil,
el secuestro como industria y la extorsión como metodología. 2-
Ver en el levantamiento de febrero del 89 el nacimiento de un
movimiento social incurre en la desproporción de darle a las
revueltas populares el carácter de un propósito transhistórico,
como hace, legítimamente en ese caso creo,
por ejemplo Thompson, Hobsbawm y Rudé cuando analizan las
revueltas que condujeron al desarrollo del proletariado ingles.
Profesor López usted se atreve a darle solución de continuidad
a los motivos por los que Boves logro movilizar esas huestes
campesinas populares que luego Páez logró canalizar a favor del
bando independentista en la primera parte del XIX en el contexto de
la ruptura con España o
las movidas por Zamora en el contexto de la guerra federal con la
protesta urbana en la Caracas de la segunda mitad del siglo XX en el
contexto de la pobreza urbana. Sinceramente las percibo, y perdone
usted el término: descontextualizadamente
delirantes. ¿Qué tienen en común los campesinos de la colonia y
los campesinos de la etapa caudillesca decimonónica y los pobres
urbanos de la Venezuela rentista de fines del XX?
¿Qué son explotados y pobres? Sin ninguna duda. Esos los
convierte perse en sujetos revolucionarios, personalmente lo dudo. 3-
La muere, por implosión propia, del socialismo real dejo a la
izquierda huérfana de proyecto y de perspectiva. El socialismo real
fracaso por que a decir de Antonio Gramsci, cincuenta años antes,
se intento construir “contra El Capital” (el libro de Marx, no
el capitalismo) es decir por que todos los socialismos del siglo XX
fueron precapitalistas, premodernos. Marx visualizo el socialismo
como consecuencia del desarrollo capitalista, como la superación
dialéctica de este y de Lenin hasta ¿Chávez? nuestros
revolucionarios fracasados pretenden crear el socialismo sin la base
capitalista. 4-
De cualquier modo alegar que la perdida de control de los partidos
políticos de las mayorías le permitió a Chávez hacer lo que hizo
convierte al mismo en inmediato heredero de la situación que los
chavistas llaman puntofijismo. 5-
La valoración del regreso de Chávez el 13 de abril es a todas
luces parte del mito que el propio Chávez pregona de que siete
millones de venezolanos salieron a la calle a solicitar su retorno
(cuento que le habrán echado los chavistas). Lo cierto es que
Baduel se espero hasta que Vásquez Velasco le quito el apoyo a
Carmona y solo así salió a buscar a Chávez. De no haber cometido
tanta ingenuidad la oposición y tantas sandeces Carmona, con solo
aprovechar la disposición del miliquenismo en la Asamblea Nacional
de legitimar la renuncia y la sustitución de Chávez la salida de
este se hubiera concretado impertérritamente. De ser cierto ese
mito Chávez aceptaría ya y sin ningún remilgo el reto electoral
de la oposición. Según ese mito Chávez tendría ahora el doble de
los que votaron por él. Insisto,
si esa explicación es cierta y el bando oposicionista carece de
“masas”, es puras “cúpulas” (¿cómo hacen las cúpulas
para movilizar millones de personas?) ¿Por qué el chavismo rehuye
ostensiblemente la posibilidad de contarse?. Si las alianzas que
llevaron a Chávez al poder y se mantuvieron en todos los éxitos
electorales han desaparecido (desde el pasado 11-4) yo me temo que
la composición social de
su base quedo igualmente afectada. La ventaja de Chávez es que a
pesar de que se volvió minoría constituye aún la primera minoría.
Lo único que une a la oposición en medio de una diversidad
impresionante es su deseo de salir de Chávez pero eso no la
convierte perse en un alternativa única. Menos si entre sus
“ingredientes” esta el pasado reciente que estimo que la mayoría
del país sigue no queriendo, ahí esta la explicación de la
consistencia del gobierno pese a su evidente pérdida de la mayoría. La
verdad es que usted
mismo demuestra que
Aguilera no se equivoca cuando señala la inevitable correlación de
Chávez y el pasado inmediato, reconociendo por ejemplo que la
crisis de los partidos es la que libera los apoyos electorales que
Chávez logra concitar. En
1812 se abrió en el país un proceso de insurgencia social que sólo
vino a culminar al término de la Guerra Federal. Es un proceso poco
estudiado, porque nuestros historiadores nunca le han prestado interés
al análisis de la acción popular, prefiriendo el estudio de las élites. La
comprensión de la historia de este país requiere ambos análisis. Las
consecuencias de esa insurgencia popular iniciada en 1812 repercuten
aún en nuestra sociedad. Allí se aniquiló el régimen excluyente
de la colonia, y se consolidó una sociedad igualitaria y democrática
en lo cultural. Sus principales ejecutores fueron Boves y Zamora.
Este proceso que vivimos aún no ha concluido. Por lo menos no hay
señales visibles de que esté concluyendo. Por el contrario, se están
fortaleciendo una serie de fuerzas sociales que pueden catapultar
este proceso de cambios por varias décadas, y extenderlo a otros países
latinoamericanos. ¿Cuáles
fuerzas sociales Profesor López? El MBR-200, los Círculos
Bolivarianos. La peor desventaja del chavismo es su absoluta
inorganicidad. ¿Qué fuerza, coherencia y potencialidad eficaz
pueden tener los desempleados, los subempleados y los burócratas de
un aparato estatal sobredimensionado, o la oficialidad media y los
soldados. Profesor López
tengo más de 20 años investigando la existencia o no de los
movimientos sociales urbanos en Venezuela, lo he hecho en Caracas,
en Mérida y en Barquisimeto. A nivel de barrios, de la pobreza y de
la marginalidad. Le tengo malas noticias Profesor López, sin
arraigo e identidad, sin adscripción formal a la modernidad a través
del vínculo económico, del vínculo sociocultural y a través de
la organización política real
en los barrios populares solo tendremos movimientos
reactivos, de lucha por la sobrevivencia. Lamentablemente, victimas
propiciatorias del populismo endémico que ha caracterizado a este
país y del cual los adecos hicieron gala junto a los copeyanos y el
chavismo de a pie ha reproducido de modo absoluto, lamentablemente
imitando la peor parte del mismo, el mesianismo, el paternalismo, el
clientelismo y el rentismo más burdo donde Chávez ha resultado más
puntofijista que cualquiera de sus antecesores. Hasta
ahora todas las teorías sociales (revolucionarias o no, aunque creo
que lo único que hace revolucionaria una teoría es su capacidad de
acercarnos al mayor grado de veracidad posible en ese momento)
siempre han sido a
posteriori . Dudo que el chavismo
de para crear una nueva teoría, me temo que servirá para confirmar
algunas tesis que el siglo XX permitió
demostrar de modo doloroso y terrible. Vamos
a ver si lo entiendo los más radicales son los más
revolucionarios. No puedo evitar recordar el libro de Lenin sobre
“El izquierdismo como la enfermedad infantil del comunismo” y
como para poder sostener la Revolución Rusa este negocio y concilio
con las potencias europeas y entrego cientos de kilómetros a los
vecinos como, incluso retorno al capitalismo para poder viabilizar
financieramente la capacidad de la economía rusa maltrecha por la
guerra. Según su peculiar tesis el revolucionario no era Lenin sino
los más come candelas. Por cierto ¿Cuáles son los movimientos
populares de base? ¿Los Tupamaros? Sobre el General Carneiro y
Acosta Carles permítame decirle que aquí en Mérida donde Carneiro
fue el jefe de la guarnición y dirigió el Plan Bolívar 2000
existen evidencias de las verdaderas razones por las que ese militar
se muestra tan leal y del
General de la guarnición de Carabobo circulan los videos donde José
Vicente lo denunció con nombre y apellido de negociar con los
ganaderos de la
frontera la creación de grupos paramilitares para combatir la
guerrilla colombiana. Creo que usted confunde la lealtad con Chávez
como medida de la calidad revolucionaria pero eso tiene otros
bemoles que prefiero no aludir por los momentos. La
clave histórica de Venezuela hoy no es el final del puntofijismo.
Podemos estar asistiendo al final de una correlación de fuerzas
sociales que se impuso desde 1830. Las fuerzas que sostienen a Chávez
en el poder están enterrando no sólo al puntofijismo. Están
enterrando al entreguismo antinacional que predominó en Venezuela
desde Páez hasta Caldera. Están reivindicando un protagonismo
popular que nunca antes se había hecho poder en el país, y que hoy
puede consolidarse a corto plazo. La
entrega directa de las reservas de gas en la costa del Delta sin
licitación y a solo empresas transnacionales por precios de gallina
flaca parece no sonar coherente con lo que usted señala sin embargo
el empeño chavista por establecer una única línea de conducta de
Páez a Caldera constituye la justificación antihistórica de esa
pretensión por hacernos creer que la historia de este país
se puede reducir a las tres republicas que existieron en vida
de Bolívar, a una cuarta que por lo visto va de Páez a Caldera,
caracterizada en un solo bloque por la traición, el entreguismo y
la corrupción y a la gloriosa quinta que se inicia con Chávez.
Nunca habíamos asistido los venezolanos a un acto tan ramplón de
simplificación de nuestra riqueza republicana hecha de modo
arbitrario y sin ninguna justificación ni argumentación mínimamente
desarrollada, salvo que
reducir la historia de este país a Bolívar y Chávez. Los
historiadores profesionales que se presten a tamaña impostura deberían
devolver su título porque ningunear y desconocer todo lo ocurrido
entre 1830 y 1998 solo puede caber en la cabeza de especimenes como
los que en la Rusia estaliniana borraron la existencia de Trosky de
la historia de la revolución. Entre 1830 y 1998 Venezuela tuvo 23
constituciones, se dio el lujo de tener Presidentes de la talla de
un Vargas o un Medina Angarita para citar solo dos sobre los que
existe un casi consenso de aprecio generalizado. Pero es que es
posible borrar a un Guzmán Blanco o a un Gómez pese a que del
primero se tenga que advertir su manifiesta cleptomanía (defecto
que a Chávez no le hizo mella para enterrarlo en el Panteón
Nacional) y del otro se deba advertir su autoritarismo. Hacer un
paquete que meta a todos los Presidentes venezolanos homologando sus
defectos y quizás desconociendo sus méritos es suficientemente
poco serio como para seguir dedicándole tiempo. Quizás deba
advertir que este reclamo no es con usted Profesor López, de quien
espero sinceramente la
suficiente ética académica como para no prestarse a semejante
fraude intelectual pero la pretensión del chavismo a reducir la
historia republicana a cuatro intentos fallidos para justificar el
quinto, el de ellos, como el válido a mi me resulta sencillamente
inaceptable y si le soy sincero constituye una de las razones más
importantes para, a título personal, no poder creerme ninguna de
sus promesas porque si para proponer un proyecto de país debemos
acudir al expediente de falsear la historia y pretender escribirla
con ánimo sectario, ese comienzo o supuesto inicial descalifica de
entrada cualquier pretensión “revolucionaria”. Insisto, la única
revolución en la que me anoto es en la que se ponga la verdad como
base. Viniendo
de un dictadura militar como
la perezjimenista Punto Fijo y la constitución de 1961 le dieron al
estamento militar el lugar que le corresponde en cualquier
democracia moderna. La absoluta sujeción de lo militar a lo civil.
Asunto que Chávez no podrá entender nunca pues el representa de
modo dramático todo lo contrario Quien
se hace llamar de izquierda y asume todos sus iconos, lenguaje y
simbología es el mismísimo Hugo Rafael. Lo confiesa en sus
entrevistas, lo reitera en su visión del mundo y lo expresa en sus
relaciones políticas. Decir que la presencia de los lideres de la
izquierda es una carambola constituye un acto fallido de extrema
peculiaridad. Aquí hay que afirmar como hacen los abogados que “a
confesión de partes, relevo de pruebas” Esas
depuraciones las entiendo como la destrucción de hecho de esas
instituciones. Espero sinceramente que las mismas sean tan
ineficaces como la gestión publica de este gobierno, es decir, casi
inexistente. Por otro lado, solo depura el que se cree poseedor de
una verdad que lo hace puro y los que no la compartimos somos
impuros y no merecemos estar. Ese totalitarismo de raíz o escatología
seudo religiosa es absolutamente incompatible con la democracia que
asume de base el reconocimiento a la diferencia, y el derecho a la
disidencia como la esencia de la misma. La incompatibilidad entre
revolución y democracia explica de base el
rotundo fracaso del socialismo real pues quienes se asumen
poseedores de la verdad y de la pureza inevitablemente
se trastocan en intolerantes y totalitarios. Celebro su regreso al final al realismo, ojalá quien le escuche sea el líder del proceso, con el ascenso de Lula en Brasil aspiro a que podamos presenciar un ejemplo de realismo, no en balde Brasil es la octava economía capitalista de este planeta. La única Revolución posible será la que asumiendo con absoluto realismo nos acerque a los beneficios realmente obtenidos en la modernidad, lo demás es precisamente, absoluta ausencia de realismo y el siglo XX nos mostró en que termina toda huida del realismo. Oscar
Aguilera, Sociólogo, Magíster en Ciencias Políticas y candidato a
Doctor en Urbanismo.
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