Historia Inmediata
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Chávez |
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El aturdimiento y la saturación son hoy rasgos
prevalecientes en este maltrecho expaís. Viejos componentes de
uno de los programas más efectivos para profundizar en la confusión,
perturbación y consecuente control del colectivo social. La
alteración es la constante. De allí la disposición permanente
al enfrentamiento, sin que medie el análisis de su causalidad o
generación. Se pretende así arrancar la capacidad para
establecer las razones de nuestros males. Pero ¿por qué hemos
llegado a esta desgraciada situación? ¿Estamos hoy peor que en
los tiempos del puntofijismo? ¿Qué ocurrió? ¿Cuáles son los
cambios que la “revolución pacífica y bonita” ha introducido
en la formación social venezolana?
AYER NO ERAMOS ASI
Hemos sostenido reiteradamente que estamos llenos
de pasado, inconsistencias, vacíos, ofrecimientos y proyectos.
Venezuela es un ‘vamos a ver’. Una conducta impuesta por el
propio invasor que desde un inicio entendió que la capacidad y
condición de decisión corresponde a los propietarios-dueños y
señores. Al invadido sólo le corresponde obedecer, servir y
hacer cuanto se le encomiende. Incluso hasta creer en la
mentira-comedia de la representación. En este sentido, la relación
de explotación, con toda su secuela de padecimientos, impone las
reglas del juego, a la vez que crea los mecanismos para hacer
creer que son las normas de toda la sociedad. Frente a esto, ese
colectivo-pueblo-pobres, asido siempre a su propia potencialidad
creadora y a la esperanza, busca no perder su alegría. Sin
embargo, hoy, el desasosiego, incertidumbre y temor se multiplican
y eso significa que ya no somos como ayer. Muy lejos estamos de
convertir esa esperanza en conciencia de clase y en camino para
hacer del colectivo-pueblo un agente activo de su propia historia.
Por el contrario, avanzamos hacia nefastas prácticas de odio y
retaliación, que históricamente han dejado como saldo un
verdadero retroceso hacia estadios de divisiones insalvables y
guerras fratricidas. La ‘convivencia’ explotadora, impuesta
por los explotadores a fuerza de ‘renovar’ sus instrumentos de
acumulación para adecuarlos a los nuevos tiempos, lejos de
aprovecharse para el logro de mejores formas de vida social,
se convierte, en un perverso juego a la violencia y en alimento de
toda suerte de fanatismos. Por esto, ayer no éramos lo que se
quiere hacer de nosotros hoy.
¿Y QUÉ SOMOS HOY?
Nada se ha hecho para atentar contra el fondo mismo
de esta sociedad. Sólo el grito y el discurso airado señalan
cambios de forma. Este es el norte de la ‘revolución que avanza
a paso de vencedores’. Y es el drama y el conflicto de
esta ‘revolución de las formas’. Los planteamientos hablan de
acercarse a las expectativas de la mayoría social-pueblo,
pero no con la intención de avanzar en la conformación de
estructuras políticas para impulsar verdaderos cambios, sino para
enraizar un nuevo grupo de agentes en el usufructo del mando. Por
ello, todo está dispuesto aquí para generar niveles de
extraordinaria confusión. ¿El resultado? Una creciente y
galopante crisis que genera respuestas frente a las cuales la
‘revolución pacífica y bonita’, para mantener sus
privilegios, tiene que hacerse ‘violenta’. Y ¿sobre quién
apoyarse para el ejercicio de una violencia que sólo puede
conducir a mayores derrotas? En el ‘soberano’. El mismo
sobre quien recae las peores consecuencias de un desgobierno que
lo ha llevado a sus mayores niveles de empobrecimiento, miseria y
padecimientos. A ese ‘soberano’, a quien se le ha desprovisto
hasta de su conciencia de clase, se le convoca para que dé un
combate en beneficio exclusivo de los expoliadores y
criminales de siempre.
¿ESTA HOY ANIQUILADO NUESTRO PUEBLO?
¿Significa esto que hoy nuestro pueblo está
aniquilado? Al menos hay que constatar que sobre él recae el
aturdimiento, la saturación y, en consecuencia, la angustia en
niveles nunca vistos. Y esto debe significar una especie de
campanada. Estamos lejos de tener un colectivo-pobres que pueda
exhibir un alto nivel de conciencia y organización. Aquí todo
está canalizado para que el ‘soberano’ sea una presa cada vez
más fácil de manejar y de atrapar por los viejos criterios y
formas de proceder. Y es obligado advertir que este daño alcanza
al pueblo en lo más profundo.
EL FANATISMO COMO ARMA DE DESCONCIENTIZACION
A falta de formación política e ideológica, los
gendarmes políticos de la actualidad echan mano de los
instrumentos que permitan expandir y desarrollar el fanatismo,
herencia de las posiciones esquemáticas, dogmáticas y
cuasirreligiosas. En el pasado se ha controlado las mayorías con
el engaño, el ofrecimiento, la burla. Hoy esto se ha multiplicado
de manera desmedida. Y este es el máximo reclamo que se
hace a una ‘revolución’ que no tiene control ni de sus
propias ambiciones. Y es por ello, precisamente, que cunde un
fanatismo que llega a niveles tan elevados que nada tienen que ver
con los del pasado, a pesar de la existencia de grandes obras de
esta naturaleza. El contingente de los ejércitos patriótico o
realista no se inscribe en una u otra posición por efectos de un
discernimiento político e ideológico. El factor decisorio es el
fanatismo, que nace de la inclinación deísta hacia el caudillo y
en el propio binomio ignorancia-manipulación. A lo largo de la
llamada historia republicana el fanatismo ha tenido espacio en
todas las fórmulas políticas. Hoy se hace escuela de
proporciones inimaginables. Duro y triste legado de una historia
caudillista que siempre ha ignorado al colectivo.
¿PUEDE EL FANATISMO ENFRENTARSE Y VENCERSE?
¿Y qué significa, en los límites de la historia,
un colectivo-pueblo-pobres tomado y cercado por el fanatismo? La
historia mundial ha dado ya suficientes muestras de lo que ese
fanatismo inducido puede alcanzar. La pregunta clave
es: ¿hacia dónde puede conducirnos el fanatismo impuesto por la
revolución del vacío y el engaño? La cuestión es tan grave y
delicada en la actualidad que debe dejarse registro de la
existencia de una forma de sometimiento bastante pronunciada. El
fanatismo, al presente, sólo sirve como contexto para el
desarrollo de la empresa de los ricos. Y en la actual coyuntura
nacional, es la base y fundamento del movimiento chavista. Esto
dice a las claras, el papel secundario de lo doctrinario-ideológico
en esta organización. La ‘revolución bonita’ comenzó con un
discurso que fue llevando al colectivo a una especie de euforia
libertaria. Sin embargo, la carencia de resultados y logros reales
y concretos, la propia fuerza de una crisis indetenible, producto de
la incoherencia, improvisación, saqueo, apropiación indebida,
uso abusivo del mando, conduce a la inestabilidad, la
ingobernabilidad y a poner en serios peligros al mando. Y es
allí donde insurge la inyección de fanatismo que es la máxima
expresión del engaño y el ‘rebañismo’. Instrumento al cual
se acude cuando la razón deja de ser un expediente suficiente. El
‘rebaño fanatizado’ es capaz de cualquier acto en nombre de
su ciega creencia. Y es en esa fuerza violenta, oscura e
inconsciente donde se han apoyado y apoyan los más grandes
explotadores-criminales de la historia.
LA MASACRE ATURDE Y MARCA
La masacre del 11A contó con el fanatismo como
actor principal. De modo que lo esencial no está en la búsqueda
de los responsables de lo ocurrido y, en particular, de los
muertos para proceder a una tal acusación penal, sino el
establecimiento del cuadro causal de lo ocurrido y específicamente
de la incidencia del fenómeno en la generación y desarrollo del
trágico cuadro. Mucho se ha hablado de los buscadores de muertos.
Según esto se requería de algunos asesinados para que estallara
el movimiento que pusiera fin al régimen revolucionario. En este
sentido se llega al punto de afirmar que, desde un inicio, estaba
programado que la marcha del 11A tuviese como destino final
Miraflores, con la definida intención de sacar al presidente
traidor. El sector oficial agrega que la oposición actuó a
conciencia de que habría muertos debido al enfrentamiento entre
los dos bandos y que, a partir de este hecho se produciría la
reacción militar para deponer al gobierno. Y que la sociedad
civil habría hecho hasta los cálculos del número de muertos que
tendría que producirse para que hubiera un desenlace.
¿Y ES QUE SIEMPRE HABRA QUE PONER MUERTOS?
El exjefe del estado mayor conjunto, VA Bernabé
Carrero Cubero asegura que el VA Héctor Ramírez Pérez, quien
comanda las fuerzas rebeldes, una vez que Chavez es detenido, habría
afirmado que se nombró un presidente civil porque la sociedad
civil es la encargada de poner los muertos (EN,01-06-02,D-1) . En
términos de la guerra se opera de esta manera, con cálculos
racionales que llegan a las consideraciones numéricas en forma fría
y pausada. Y se manejan cifras relativas a los muertos que puede
dejar una explosión social ocasionada por la implantación de
planes de ajustes macroeconómicos. Un tipo de consideración que
no es extraña a estos cuadros que refieren los niveles de luchas
y enfrentamientos que se producen en una sociedad tomada por la
conflictividad.
Un conteo que se hace a nivel de oposición y de
gobierno. De lado y lado se tiene conocimiento de los planes que
se adelantan. Cada fuerza contaba con sus infiltrados. De modo que
si el gobierno tenía la certeza de que el fin último de la
marcha era violenta, debido a la intención expresa de sacar a Chávez
de Miraflores, era lógico entonces que se estableciera un plan de
contingencia para enfrentar las muertes programadas. ¿Pero es
esto lo que se desprende del discurso-cadena de Chávez en la
tarde del 11A cuando la marcha estaba ya próxima a su destino? El
discurso presidencial es terminante en la idea de que ‘vienen a
sacar al traidor’ y esto empalma con el llamado a los ‘círculos
bolivarianos’ para la defensa de ‘su revolución’ y con el
establecimiento de un hospital de campaña, como evidencia de los
enfrentamientos que se esperan.
EN CUALQUIERA DE LAS VERSIONES LA RESPONSABILIDAD
DEL PRESIDENTE ES INELUDIBLE
Todos los escenarios terminaban en violencia y si
el gobierno había decidido, en verdad, no poner muertos en ningún
caso, debió haber establecido mecanismos de seguridad, bien
alejados de la confrontación y el fanatismo armado que fue el
convocado para su defensa. Al hacerlo, sella su responsabilidad
con los muertos y heridos, cualquiera sea su ‘bando’. Y si se
parte de la certeza de que se está amenazado y materialmente
condenado a salir violentamente de Miraflores, carece de toda lógica
pensar que el gobierno no montaría un aparato igualmente violento
para su ‘defensa’. Esto es indiscutible. De allí surge la
interrogante mayor: ¿contempla esta maquinaria de ‘defensa’
la figura del francotirador? Negarlo es, como mínimo, temerario,
ilógico y hasta absurdo. No hay que descartar el aporte de
francotiradores de lado y lado, pero siempre llamará la atención
que no haya habido una lucha o confrontación interfrancotiradores.
Es evidente la importancia que tiene el saber con exactitud la
procedencia de los francotiradores. ¿Quién los montó? Si se
logra establecer este dato quedaría al descubierto, al
menos, uno de los frentes criminales. En este momento se trata de
impedir esta posibilidad mediante la aplicación de la maquinaria
de la saturación-agotamiento-aturdimiento. Se persigue algo muy
concreto: que esos muertos pierdan todo doliente y pasen a formar
parte de la lista de asesinatos que nadie cometió.
Y POR FIN ¿QUIEN MONTÓ A LOS FRANCOTIRADORES?
El informe del analista de Stratfor para Venezuela,
John Sweeney, señala cuatro presuntos francotiradores. Se trata
de miembros de la Casa Militar: Mayor Avilán Díaz, Comisario
Rodríguez Orta, Mayor Suárez Chourio y Tcnel Alejandro Maya
Silva. Este personal habría sido comandado por Eliécer Otayza.
Esta acusación es de las más graves que se han hecho contra el
presidente. Y no ... “es de extrañar entonces que muchos
generales hayan insistido en juzgar a Chávez el día 12, ni que
el gobierno haya hecho todo lo necesario para obstaculizar la
conformación de una Comisión de la Verdad” (Veneconomía,
28-05-02).
Otayza, Rincón Romero y el presidente desmienten
este informe. Sostienen que, para la fecha, los nombrados no
estaban en el país. Sweeney, acusado por Otayza de ser agente de
la CIA, dice empeñar su nombre y el de su empresa en la acusación
que ahora realiza. Y la pregunta a despejar reside en si se llegará
al establecimiento de las consabidas responsabilidades o si se
levantará el imperio de los masacradores para el ocultamiento de
una ‘hazaña que se acometió en nombre y por la democracia y la
libertad.
DEL CAPITALISMO HUMANISTA AL
SALVAJE NEOLIBERALISMO
Y a estas alturas ¿es posible lograr una
estabilidad y gobernabilidad en una sociedad tomada por la
violencia más abierta, cruel y masacradora? La realidad parece
estar dando la respuesta. Cada día se hace más profunda la
crisis política, social y militar. Y tal vez por las razones
antes señaladas, en el marco de un cambio de formas se quiso
vender el discurso de un cambio de la sociedad. De esta manera se
llevó a mucha gente hacia una tal ‘revolución’ que venía a
sustituir el desgastado y materialmente arcaico modelo democrático-puntofiista-corrupto.
Pero, a la vuelta de tres años, el
‘proceso-proyecto’ se presenta como un fraude más de los
tantos que han llenado la historia de esta maltrecha Venezuela. Y
ya ni siquiera se trata de una burla programada sino de una
incapacidad manifiesta e increíble. En lo económico y social, ésta
era una ‘revolución’ que enfrenta hasta la muerte al
neoliberalismo salvaje, perverso y destructor. La mayor negación
del proceso estaría dada por el arrodillamiento ante el FMI. Por
tanto esto es (‘era’) algo negado. Hoy lanza una propuesta de
proyecto neoliberal que está muy por encima del establecido por
el equipo económico de CAP.
DEL JUICIO A CAP AL DESCARO ‘REVOLUCIONARIO’
Y esto ocurre en el momento en el cual se produce
aquí uno de los actos de corrupción de mayor monta, como lo es
el caso de los recursos (2.3 billones) que nunca llegaron a su
destino: el FIEM. Los cálculos de esta suma en la actualidad
sobrepasan los 4 mil millones de dólares. La acusación del
extravío tiene varias semanas andando. El gobierno permaneció en
silencio hasta ver que la cuestión se le complicaba. Por ello optó
por buscar una ficha sacrificable: el ex ministro de finanzas
Nelson Merentes, quien declaró finalmente lo que se acordó, a
nivel político, e incluso con el novísimo ministro Nóbrega: que
el dinero se utilizó para pagar sueldos, salarios y aguinaldos
del 2001 y lo hizo sin atender a la Ley del FIEM y para cubrir una
necesidad de gasto público. En verdad que, en medio de la larga
historia de corrupción, el descaro no había adquirido tanta
dimensión. Sin duda que Merentes no pudo haber actuado por la
libre. Recibió la orden del ‘jefe único’ y la cumplió tal y
como se le ordenó. Para eso estaba en el cargo. Cuando CAP derivó
250 millones de la partida secreta, se le pudo penalizar porque aún
quedaba un mínimo de instituciones. Hoy eso luce materialmente
imposible. La descomposición no tiene límites. De allí que se
tenga la convicción de que en nuestro futuro inmediato y mediato
nos esperan, por desgracia, muchas descargas violentas. Este régimen
no se puede sostener, pero no hay ninguna maquinaria democrático
sustitutiva Ojalá y no sea la saturación y el aturdimiento
los llamados a triunfar por encima de la voluntad y la conciencia
del colectivo social-pueblo-pobres. ablm0505@hotmail.com
Agustín Blanco Muñoz
Centro de Estudios de Historia Actual Universidad Central de Venezuela ablm0505@hotmail.com
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