Historia Inmediata
|
Chávez |
|
CAYÓ UN SÍMBOLO DEL GENOCIDIO INDÍGENA EN AMÉRICA
Roberto López Sánchez.
Historiador. Profesor de LUZ
La estatua de Cristóbal Colón, ubicada en el
paseo del mismo nombre en la ciudad de Caracas, ha sido
derribada. Es un acto simbólico que reivindica los deseos de
justicia de los pueblos indígenas de todo el continente
americano. Se puede pensar que el derribo de una estatua no va a
trascender, y algunos lo calificarán de acto vandálico. Pero la
historia expresa cómo los pueblos que inician procesos de
transformación social derriban y destruyen los símbolos de los
regímenes oprobiosos contra los cuales se han levantado.
Los Comuneros de París, durante la primera
revolución obrera del mundo, derribaron la estatua de Napoleón,
tal como lo había predicho Carlos Marx 20 años antes. Más
recientemente, el pueblo ruso derribó las estatuas de Lenin al
momento de insurgir contra la dictadura partidista que se hacía
llamar comunista. Aquí en Venezuela, las propiedades de los
dictadores Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez fueron
asaltadas y saqueadas al momento de morir el primero y ser
derrocado el segundo. En otro sentido, pero buscando igual
significado, las fuerzas de ocupación estadounidenses derribaron
la estatua del dictador Hussein en Irak, no sin antes colocarle
una bandera gringa en el rostro.
Colón, aunque se nos aparezca siempre en los
retratos con cara de buena gente, dio inicio a un proceso de
destrucción cultural, aniquilación física y saqueo económico que
hasta ese momento la humanidad jamás había presenciado. Grandes
civilizaciones, como los Imperios Azteca e Inca, fueron borrados
del mapa, saqueadas todas sus riquezas y esclavizados sus
pueblos. Según datos del Archivo de Sevilla, sólo entre 1503 y
1660 llegaron a Sanlúcar de Barrameda (España) 185 mil kilos de
oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de las colonias
españolas en América. Este dato es una simple muestra de las
dimensiones de la expropiación a la cual fueron sometidos los
pueblos americanos por el imperio español.
Aquí mismo en Venezuela, los invasores españoles
no sólo liquidaron a los valientes jefes indígenas que como
Guaicaipuro resistieron por años la penetración extranjera en
nuestros territorios. Liquidaron a la etnia completa. Hoy día ni
siquiera podemos saber con certeza la raíz lingüística del grupo
étnico al que pertenecía Guaicaipuro, pues desde hace siglos fue
exterminado todo su pueblo. No quedan rastros de los indios
Caracas, ni de Los Teques, de los Guaiqueríes, de los Caquetíos,
de los Jiraharas y de decenas de grupos étnicos que poblaban
nuestro territorio al momento de llegar los españoles, que
habían vivido aquí durante milenios, en armonía con la
naturaleza, practicando una agricultura que permitía la
conservación ambiental de esta hermosa tierra venezolana.
Es una reacción contra un símbolo del genocidio
cometido en tierras americanas. Colón simboliza a
quienes picaron en pedazos el cuerpo decapitado
del rebelde Túpac Amaru. A quienes practicaron la atroz condena
del empalamiento contra los heroicos caciques que defendían sus
tierras y su modo de vida.
El símbolo de la dominación occidental sobre la
América española ha sido derribado. Vivimos tiempos de cambios,
tiempos de revolución. Los pueblos indígenas de Venezuela y de
toda América Latina exigen una verdadera justicia. No actos
bonitos donde se presentan a los indígenas como si fueran piezas
de museo, mientras los derechos constitucionales a sus tierras
ancestrales continúan sin ejercerse. Una revolución va a la raíz
de las cosas, no se queda en meros discursos rimbombantes.
Esperemos que esto sea el inicio de conquistas concretas y
palpables para los pueblos indígenas de Venezuela.
|