Historia Inmediata
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Chávez |
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La guerra del petróleo es sólo una fachada:
PDVSA y NARCOTRÁFICO
I
Sobre Venezuela se cierne la sombra de un
pernicioso proyecto político de dimensiones insospechadas, y que
al ciudadano común le costaría trabajo creer. Tenemos la
natural tendencia a pensar que nuestros problemas no puedan ir más
allá de las fronteras geográficas que los encierran. Por eso, la
explicación de la crisis actual se resuelve definiéndola como un
conflicto entre venezolanos: chavistas versus antichavistas,
dictadura versus democracia, y frases por el estilo que son bien
conocidas. En mi criterio, tales tesis sólo buscan esconder las
verdaderas motivaciones del conflicto actual.
Ya expuse en un artículo anterior que una de esas motivaciones camufladas, es la privatización de PDVSA y el control absoluto del petróleo venezolano, pero creo que me he quedado corto y apenas pude ver la punta del iceberg, que si bien no es falsa esta motivación, la misma esconde una pretensión mucho más perversa y maquiavélica. Y que en resumidas cuentas, viene siendo sólo el comodín para los grandes financistas de este sórdido proyecto. Estoy convencido de que el objetivo real que motoriza el conflicto venezolano es un proyecto de colombianización de la realidad política y económica venezolana. A continuación intentaré explicarme clara y concisamente, si es que esto es posible.
II
El negocio de las drogas necesita una especie de
reinversión tanto para infraestructura como en su manejo político
que, en definitiva, es el que determina el valor del producto.
Esta expansión, natural de todo negocio, está apuntando hacia
Venezuela, pero no como puente, ni como consumidor, sino
como productor a gran escala. Para eso, se necesita una dirigencia
política que se involucre activamente en la empresa, y de un
cuerpo armado que no sea la Fuerza Armada Nacional. ¿Cómo
conseguir semejante propósito? Una posible planificación podría
ser la siguiente: 1) Asesinar al Presidente de la República, y
dar un golpe de estado de clara orientación de extrema derecha,
para estimular la formación de un movimiento paramilitar o
guerrillero. 2) Corromper este movimiento armado subversivo
convirtiéndolo en el vigilante y capataz del proceso de producción
de la droga venezolana, pues esta sería la única fuente real y sólida
para financiarse y 3), la participación militar y política estadounidense
en la cotidianidad del país, con la excusa formal de la lucha
contra el narcotráfico.
Así, el binomio drogas-intervención militar norteamericana parece ser una amenaza muy clara en nuestro horizonte. Quizás a usted está elucubración le parezca descabellada y hasta pintoresca si se quiere, y créame estimado lector, que lo que más deseo en este momento es estar equivocado.
Norberto José Olivar
Universidad del Zulia
Njolivar@hotnail.com
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