Historia Inmediata
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Chávez |
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Seguimos en el mismo escenario de crisis. Por una
parte la oposición, haciendo caso omiso a los principios democráticos
de respeto de los resultados y apego a las leyes, proclaman
aparentes propuestas de salidas: referéndum, renuncia, en fin
siguen enceguecidos con los anhelos de poder. La propuesta de
renuncia, a pesar de las graves dificultades económicas que
enfrenta Venezuela y el gobierno de Chávez, constituye una idea
descabellada, peores gobiernos hemos tenido, que nos sumieron en
un verdadero caos económicos y no le solicitamos la renuncia.
Debemos por lo menos esperar que ocurre con los nuevos ministros:
Tobias y Felipe, no porque creamos ciegamente en Chávez, si
no por que la oposición que pide la renuncia pretende ejecutar un
programa alternativo, que hipotecaría todos lo bienes económicos
del país. La oposición es fragmentada, dividida y heterogénea,
con escasa capacidad de negociación. El chavismo por su parte,
insiste en una via ciega: la de confiar excesivamente en su
popularidad, que ha subido segun los últimos estudios de opinión
a cerca del 44 %. La crisis se agudiza y los factores en pugna
arrastran a todos lo venezolanos hacia dos posiciones que a mi
entender no son las correctas: chavista o anti-chavista. me niego
a ello, no creo ser chavista, pero si creo que politicamente lo
sucedido con Chávez puede generar un cambio, no porque él mismo
lo quiera, sino porque los venezolanos asi lo decimos con la
participación y discusión política que estamos teniendo.
Vivimos una desistitucionalización muy peligrosa, entre otras
cosas porque las estructuras sobre las cuales estuvo sustentada la
democracia en nuestro país, se encuentran si no desaparecidas, si
afectadas por el cataclismo del cambio generado a partir de 1999.
eso es una situación que debemos vivir y aceptar. Vivir, porque
significa la superación de los partidos como entidades hegemónicas
de la participación democrática y aceptar, poruqe la crisis de
los partidos puede conducir a una profundización de las redes
sociales de participación democrática, que superen no solo los
controles que los partidos históricos pretenden tejerle, sino el
propio control que intenta, pero no tiene el partido de Chávez.
La historia nos brionda una oportunidad única, de ser testigos y
críticos al mismo tiempo de lo que sucede. Obremos pues con
claridad y generemos un debate de altura.
Juan Eduardo Romero Jiménez
La Universidad del Zulia
romero_juane@cantv.net
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