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Chiapas y la
escritura de la historia |
[Nota: María Alba Pastor de la UNAM (llaneza@servidor.unam.mx),
vieja amiga, nos ha enviado este mensaje el 4 de mayo de 2000, la
apertura del debate sobre Chiapas crea la oportunidad de su difusión, que
enriquece grandemente las posiciones en
debate. C.B.]
A los historiadores!
Attached un argumento para el debate.
H.K.
UNA IZQUIERDA FASCISTA
por Horst Kurnitzky
Hace más de seis años apareció un grupo guerrillero en Chiapas que le
declaró la guerra al Estado mexicano con el lema "Ya basta!", ya
basta con la miseria indígena y la política económica neoliberal. Es cierto
que la miseria y la falta de educación y servicios médicos para atender las
enfermedades causadas por la misma miseria son escandalosas, así como el
poder ilimitado de los caciques y terratenientes, con su discriminación
racial y sus fuerzas armadas ilegales que contribuyen a empeorar la situación
de los marginados. Los miserables, en gran parte analfabetos, carecen de una
estructura social que les permita su reproducción económica por medios
propios. Si no hay cambios radicales en la política social y económica que
acaben con la miseria y sus causas sociales, estos grupos no tendrán futuro.
¿Pero qué es lo que quieren los guerrilleros del Ejercito
Zapatista de la Liberación Nacional (EZLN), quienes formaron un grupo de
revolucionarios emulando a caudillos como Mao Tsetung, Kim Il Sung y Pol Pot?
Restos dispersos de la izquierda militante del siglo XX han conservado la idea
de que una guerrilla victoriosa en el campo puede ir ganando aldea tras aldea
para llegar finalmente al centro del poder y tomar las metrópolis en la
batalla final. Esa fue la estrategia formulada hace medio siglo por Mao
Tsetung para tomar el poder en China. El EZLN se constituyó siguiendo ese
esquema. Al igual que Mao Tsetung y Pol Pot, estos revolucionarios creen que
el campo con sus indígenas son el punto de partida para construir el paraíso
terrenal. Su reclamo por la dignidad de los marginados, conectado con el lema
de la lucha antineoliberal sin concreción alguna, los hace héroes míticos o
caballeros medievales. "Quijotes del fin de siglo", los llamó la
revista BRECHA hace unos años. Quieren recuperar la dignidad indígena,
pisoteada por los conquistadores hace 500 años, que siguió siendo oprimida
hasta los gobiernos actuales. Por eso ponen a la comunidad indígena como núcleo
de la revolución social y sus formas de decisión política como modelo para
el Estado revolucionario. Mientras Mao desarrolló su concepto de Revolución
para una China en donde la mayoría de la gente todavía vivía en el campo,
el mismo concepto, en nuestros días, se refiere a una minoría. El régimen
de una minoría que se impone a una mayoría que vive en las ciudades bajo
otras condiciones. Pero el mito sigue igual: los últimos serán los primeros.
El caudillo Marcos explicó sus fines en una entrevista con
BRECHA el 27 de octubre de 1995: "Lo que sirve es que la comunidad se
ponga de acuerdo. Un partido político llega a dividir a una comunidad, porque
el partido político va a ganar individuos." En la época precolonial
estas comunidades estaban organizadas por un autoritarismo tribal - el régimen
de los ancianos, guerreros y chamanes - o una teocracia, manejada por una
casta de sacerdotes que manipuló a su pueblo con sacrificios humanos y un
humo de magia, mientras en la época colonial y hasta hoy en día están
organizadas por el caciquismo y el clero y oprimidas y marginadas por el régimen
autoritario del partido en el poder que sigue siendo casi único. Nada democrático,
menos con respecto al individuo. Lo que quieren revitalizar o reinventar es un
totalitarismo étnico bajo la premisa de la autonomía indígena y la tutela
del nuevo caudillo. "Los indígenas tienen otra forma de política --
dice Marcos --, alfabetizarlos políticamente, quiere decir
corromperlos."
Aquí se articulan los cambios. En lugar de la dictadura del proletariado de
los bolcheviques o de la dictadura maoísta, ahora la dictadura de la comuna
étnica. Su programa: organizar la región, el Estado, a la manera tribal de
la comuna, es un programa polpotiano. La incansablemente repetida llamada la
sociedad civil y a la democracia es un newspeak orwelliano. La sociedad civil
basada en la democracia y en el individuo, entendido como el sujeto capaz de
elaborar sus propios proyectos de vida y de actuar con autonomía
conscientemente, son rechazados por los Zapatistas. "Un proceso
revolucionario debe comenzar por recobrar el concepto de nación y de
patria," dice Marcos en la misma entrevista, conectando así la dictadura
étnica con el nacionalismo revolucionario oficial. "Esa nueva fuerza política
nosotros la queremos hacer sin los partidos políticos, y vamos a
relacionarnos con los partidos en el Frente Amplio Opositor en el Movimiento
Amplio Opositor. Imagínense: 'MAO'." La afirmación es un flaco reflejo
del pasado de un grupo que se entrenó ideológica y militarmente en la Corea
del Norte de Kim Il Sung y la confesión de un inhumano y horrible despotismo.
Esa es la miseria latinoamericana, siempre plegada a lo importado, como en
tiempos de la colonia, cuando todo fue dictado por la corte española y el
clero católico, desde la maquinaria hasta los ingenieros, desde las ciencias
y las humanidades hasta ideologías políticas. Ningún partido político se
ha cuestionado sus propias ideologías importadas, ni se ha preguntado si son
adecuadas para sus sociedades. El PRI no quiere hablar de sus raíces soviéticas
y nacionalsocialistas, el PAN tampoco de sus vínculos clericalfascistas y el
Partido Comunista Mexicano jamás criticó al estalinismo o los maoístas al
maoísmo. Han sido ciegos seguidores de ideologías ajenas. Como el
nacionalismo, el etnicismo es hoy el producto de importación; a veces
disfrazado como comunitarismo por grupos religiosos. Etnicismo es el nombre
tabú del fascismo en la época de la globalización del mercado y su cultura
posmoderna. El etnicismo es el fuerte estribo que sostiene al neoliberalismo,
es un requisito de su éxito; la otra cara de la medalla. Antidemocrático
como el mercado salvaje, el etnicismo solamente reconoce a la comuna como
sujeto, por supuesto guiado por su voz, el caudillo que expresa la voluntad
común. El rechazo a cualquier derecho individual, el abandono del
universalismo, el caudillismo, la estetización y estilización de la política
caracterizan al movimiento como movimiento fascista. No plantea propuestas
concretas, no organiza una economía reproductiva, ni construye escuelas y
hospitales. Es un movimiento por el movimiento, la acción por la acción,
otra característica significativa del fascismo.
Por eso los ideólogos de la identidad étnica o de las
identidades colectivas - una fórmula actual para el nuevo fascismo - viajan a
Chiapas para contemplar y animar a su pueblo elegido. La identificación de
algunos intelectuales y escritores con este movimiento es indicativa, al igual
que su reverencia a la gorra maoísta, usada permanentemente por Marcos como
referencia al totalitarismo. Incomprensible resulta la incondicional apertura
de periódicos y editoriales izquierdistas a los textos infantiles del
caudillo del sureste. Tal parece que el actual neofascismo de muchos colores
-- nacionalista, étnico, religioso --, que ya ha incluido a los héroes
izquierdistas en su panteón, tiene la última palabra frente al capitalismo
salvaje del mundo actual. "Éramos un grupo de guerrilleros que no viene
de la ciudad sino que está bajando de la montaña". "Veníamos de
una montaña adonde ellos no se atrevían a ir, por los misterios que
encerraba" dice el caudillo. Con otras palabras, el regreso de los dioses
blancos y Marcos como nuevo salvador de los miserables. Ya fue comparado con
Moisés y su nombre tabú avisa cuál es la pista. Marcos, y no Jesús, es el
superstar que conecta el mundo del entretenimiento con los sueños románticos
de salvación.
(Artículos del mismo autor que se refieren a estos temas
son: "Cholima Corea, una visita en el año 23", en Kursbuch, n. 30,
Berlín, 1972; "Guerrilla 2000", en Lettre International, n. 34,
Berlín, 1996; "Totalitarismo étnico", en Globalización de la
violencia, Colibrí, México, 2000; "Etnias y sectas: un negocio
redondo", en Ciberoamérica (internet), abril, 2000.)