Estimados Colegas HaD: Primeramente debo felicitar a la
Sra. Antognazzi por su extraordinaria pesquisa histórica
para dar con mis antecedentes académicos, lo que prueba
su metodología histórica en el trabajo de
archivos.Todavía colega argentina espero que exponga sus
antecedentes académicos abiertamente en este foro. Además
debo aclarar a usted que mi condición de profesor de
la Universidad maritima de Chile no supone un
compromiso incondicional, ciego y sumiso con las políticas
de la Marina, por el contrario. Usted habla sin
conocer las particularidades de las Academias Militares en
una democracia. Usted todavía cree que las FFAA chilenas
están bajo la tuición del modelo organizacional de la época
de Pinochet. En esto su ignorancia del proceso de
modernización de las FFAA chilenas es manifiesto. No
tengo ningun compromiso con los aparatos de poder que
usted, en un lenguaje sociologico ya añejo, me imputa.Por
el contrario en nuestra institución podemos ser muy críticos
y el pluralismo es una práctica abierta y sin recelos ni
sospechas. En relación a algunas de sus preguntas,
especialmente aquellas vinculadas con la participación de
la Marina chilena en la implementación del modelo económico,
puedo señalar a usted que luego del golpe de Estado de
septiembre de 1973, las FFAA se vieron en la urgencia de
definir un modelo de desarrollo económico que sacara al
país, primeramente de la grave situación administrativa
que lo había dejado el gobierno del Presidente Allende, y
luego modernizar las estructuras del Estado para alcanzar
un desarrollo económico que permitiera al país superar
condiciones propias de una nación pobre. Esto se
consigue, Sra. Antognazzi, con empréstitos extranjeros y
con inversión extranjera directa. No hay otro camino.
Investigue usted como historiadora, tal vez pueda
sugerirnos otro modelo más adecuado. La adopción de la
economía de libre mercado, cuya implementación fue
incluso fuertemente debatida al interior de las FFAA
chilenas -por ejemplo en el ejercito, que tenia una visión
claramente estatista- permitió la disciplina fiscal
necesaria para ordenar el país. Ahora bien, como usted en
su condición de historiadora no podrá desconocer, todo
proceso de reforma social es doloroso y traumático para
la población. Las políticas de ajuste fueron durísimas,
pero no había alternativa en lo práctico. Se podría
haber especulado sobre otros modelos, pero la urgencia del
momento y las condiciones de un gobierno autoritario, sin
posibilidad de disidencia, impuso el modelo conocido. En
una primera fase el modelo fue sin duda impopular, y podríamos
aseverar incluso hasta antipopular, pero esas mismas
medidas, con los ajustes correspondientes que han
hecho los gobiernos de la concertación, han permitido
reducir fuertemente la pobreza (IDH). Sin duda esto
no es suficiente y los pobres todavía esperan y lo pasan
mal.Sería estúpido negarlo. Pero lo avances son con
todo significativos. Ahora bien, uno de los problemas
sociales más graves del modelo, y en ello coincido con
las críticas del colega cubana, es la desigualdad extrema
en la distribución de la renta en Chile: una de las más
escandalosas a nivel mundial. Ese es un punto que debemos
mejorar sustantivamente, pero se trata de una transformación
a través de los mecanismos de reforma constitucional
-también muy debiles- actualemente vigentes para dicho
propósito. En este sentido la transición a la democracia
en Chile se ha dado manteniendo una estructura de
privilegios heredada del gobierno militar y que poco o
nada se ha hecho por cambiarla en los gobiernos de la
concertación. Mi discurso colega no es oficial ni
pertenece a sectores especificos. Las FFAA pertenecen
al Estado chileno y a la sociedad y como tal su discurso
es el mismo. Esta es la diferencia, por ejemplo, con la
situación argentina, donde jamás ha habido un proyecto
estrategico de país y que hoy tiene a Argentina en la
condición en que se encuentra. El Estado chileno, Las
FFAA, como parte del Estado, la sociedad civil-muy debil
por cierto tadavía- las organziaciones empresariales y
otros referentes, no obstante las diferencias entre ellas,
diferencias a veces profundas, entienden que hay proyecto
pais que es necesario continuar.Este es el Chile que nos
diferencias de la comunidad latinoamericana.No olvide Sra.
Antognazzi, como lo dije en un mail anterior, el gobierno
de Pinochet fue una dictadura exitosa en lo económico, y
nuestra transición política, con todas sus
particularidades, ha sido también exitosa. Esto es lo que
no han podido alcanzar nuestros vecinos. En el caso
argentino la cosa es más grave: una dictadura fracasada
en lo económico, fracasada en las malvinas, un
problema gravisimo de violación de los derechos humanos
(desaparecidos), una transición a medias y unos gobiernos
civiles incapaces de dar gobernabilidad a la nación y
caracterizados por una corrupción política que ha expoliado
el patrimonio de la sociedad civil. Tal vez el socialismo,
Sra. Antognazzi, podría ser la solución para la
Argentina. Y con esto vengo a decir usted cual es mi opción
ideológica para el continente. En lo sustantivo la
liberal, la misma que sustentaron los Padres de la Patria
Americana al momento de la emancipación de la tiranía
monárquica española, cuyo legado de incultura política y
fanatismo ideológico todavía nos afecta.
En cuanto a mi contribución al debate estrictamente
historiográfico, asumiendo las propuestas de los
Manifiestos de HaD, me oriento en congruencia
con mi especialidad de historiador y politologo: la
historia del pensamiento político.En este sentido
comparto algunos planteamientos del Grupo Manifiesto
Historia a Debate 2001. Entiendo la historia global
como una teoría de la civilización, tal como esta ha
sido desarrollada por Kant, Hegel, Toynbee, Jaspers,
Nolte, Koselleck. Creo que la riqueza del trabajo
historiográfico radicaen la multidisciplinariedad de los enfoques,
pero ello supone una reformualción de las mallas
curriculares en nuestras escuelas. Tal vez el modelo que
deberíamos seguir en el análisis de la historia de A.
Latina es el que propone Wallerstein, cuando estudia la
llamada economía mundo. Por ejemplo, la temprana
vinculación de los territorios de la Colonia española a
los procesos de la politica mundial, caso concreto la
Guerra de los Trienta Años, cuyo financiamiento sólo fue
posible por el oro y plata de América. Siguiendo
esta perspectiva podríamos entender los casos de la
revolución cubana de la UP en Chile, como parte del
proceso de cambios sociales en el mundo al amparo
ideológico de la teoría de la revolucíón marxiana, y
empleo aquí el termino de revolución marxiana porque fue
esta dimensión del marxismo la que posibilitó la expansión
y exito del modelo socialista hasta sus exitos más
espectaculares en la década de los 70 del siglo pasado.
Pero colapsado el modelo en la URSS se acaban las
referencias y experiencias históricas. Quedan concluidos
uno caminos que para la revolución y la emancipación político
- social de los pueblos marginados ya no pueden responder
a los desafios a partir de dichas experiencias históricas fracasadas.
Y en esto debemos ser objetivos.En efecto, el fracaso
del socialismo en la URSS no se debió a la intervención,
bloqueo o conspiración del imprialismo norteamericano. El
socialismo en la URSS fracasó, como una vez lo anticipó
Braudel, por la falta de libertades y por la corrupción
del sistema. Entonces, Cuba y Chile, son una excepción al
fracaso del modelo, referente o paradigma principal
soviético? Creo que no dedemos culpar a los USA por
los fracasos o dificultades del socialismo en A. Latina
(Chile, Cuba) la respuesta está en la incapacidad misma
del sistema de no generar o no permitir la pluralidad y
diversidad. Y en este punto, colega argentina, el
Liberalismo, ideología que profeso, sin duda es una
expresion de la racionalidad política que en sus origenes
derrotó al confesionalismo monarquico católico y que
luego, en el siglo XX, se impuso nuevamente al marxismo.
Sólo el Liberalismo ha podido proporcionar las ideas,
doctrinas, instituciones y experiencias historicas para
una genuina liberación de los pueblos de la opresión en
la que han vivido en la civilización moderna. Es el
Liberalismo también el que siempre ha provocado recelos y
rechazo en la jerarquía católica hasta el día de hoy en
todo el mundo. Yo no necesito ningun tipo de combate ni
estoy dispuesto asumir la condición de demiurgo histórico.
La historia hoy requiere de prescindencia ideológica y de
una formación en las ciencias humanas, culturales y
naturales muy sólida. Sólo así el historiador podrá
decir algo coherente y bien fundado en el ámbito científico.De
lo contrario asistimos a la lectura de un discurso ideológico
como el de la colega Antognazzi, esto es, carente de toda
fundamentación interdiscplinaria, lleno de lugares
comunes, apología y hagiografías, pero sin análisis crítico,
como lo demanda Kosellek (Pasado Futuro) de los procesos
históricos. La Escuela de los Anales no pudo superar
este desafío; sí logró, en todo caso, con las obras de
Braudel y Chaunu, especialmente, niveles muy altos de
normatividad cientifica. Creo hoy, y este es el gran desafío
de un foro como HaD, en la necesidad de potenciar el
trabajo historiográfico con la teoría de sistemas
propuestas por el sociologo aleman N. Luhmann. Sólo así
se hacen inteligibles los procesos históricos desde una
perspectiva comparatística. Un saludo cordial desde
Chile.
Patricio Carvajal,
Universidad Marítima de Chile / Viña del Mar.